La reducción de jornada beneficia la salud, pero puede incrementar las diferencias de género, según un estudio

Expertos analizan cómo la disminución del tiempo laboral mejora el bienestar general, aunque subrayan el riesgo de acentuar desigualdades, ya que la carga de tareas en el hogar recae mayoritariamente sobre las mujeres, según recientes investigaciones

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El grupo de investigación encargado del estudio advierte que la reducción del tiempo laboral, si no se acompaña de cambios en la organización social y familiar, tiende a reforzar desequilibrios entre mujeres y hombres en cuanto a la distribución de las tareas domésticas y el cuidado. Según publicó el medio, este fenómeno se observa en contextos donde las mujeres dedican más tiempo a responsabilidades del hogar, mientras que los hombres suelen aprovechar las nuevas horas libres para actividades personales. Esta situación, según detalló la investigadora Mireia Utzet del grupo CISAL, puede llevar a que los beneficios potenciales de la reducción de jornada impacten de manera desigual según el género.

El equipo científico, cuyas conclusiones aparecen en la revista 'Scandinavian Journal of Work, Environment & Health', analizó quince informes publicados en los últimos once años. Según consignó el medio, estas investigaciones abarcaron dieciséis experiencias evaluadas tras la implantación de jornadas laborales reducidas en Europa, de las cuales siete corresponden a países escandinavos, cinco a Europa occidental —dos de ellas en España— y tres incluyen ambos ámbitos geográficos. La mayor parte de las experiencias estudiadas ocurrieron en el sector público: trece de ellas, mientras que solo dos tuvieron lugar en el sector privado. Ninguna estuvo relacionada con la industria.

Según informa el medio, la reducción de la jornada laboral en los casos analizados osciló entre el 10 y el 25 por ciento del tiempo habitual de trabajo, manteniendo el mismo salario. La investigación conjunta del Centro de investigación en Salud Laboral (CISAL), el Hospital del Mar Research Institute, la Universidad Pompeu Fabra, el grupo PRISMA del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, el Institut de Recerca de Sant Joan de Déu y el área CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), sostiene que los efectos positivos de esas medidas se perciben en la salud física y mental, así como en el equilibrio entre la vida laboral y personal de las personas trabajadoras.

De acuerdo con los datos del estudio referidos por el medio, el 100 por ciento de los trabajos revisados señala mejoras en el balance entre vida profesional y personal. El ochenta y dos por ciento identificó beneficios en la salud mental, con descensos en el estrés, reducción de la fatiga y del agotamiento, menos ansiedad y mayor capacidad para recuperarse tras la jornada. Además, el cincuenta y ocho por ciento de los estudios destaca avances en la salud general, contemplando tanto la percepción subjetiva de bienestar como un aumento en la satisfacción vital.

Las personas participantes en estas experiencias reportaron dormir mejor, disfrutar de un nivel más bajo de cansancio y disponer de más tiempo para compartir con su familia. Según publicó el medio, algunos trabajos indican que quienes cuentan con jornadas más cortas incrementan su actividad física y muestran menores índices de obesidad. Estos resultados se asocian tanto a la disminución de la exposición a situaciones laborales estresantes como al aumento del tiempo disponible para el desarrollo personal y social fuera del trabajo.

Los investigadores subrayan, según consignó el medio, que para que estas políticas resulten efectivas y contribuyan a una mejora real del bienestar de las personas, deben ir acompañadas de medidas organizativas y sociales que impidan el aumento de la carga doméstica sobre las mujeres. Mercè Soler, investigadora del Parc Sanitari Sant Joan de Déu y coprimera autora del estudio, indicó que "hay que incorporar la perspectiva de género en el debate de la reducción de la jornada laboral, porque hacer una sociedad efectivamente más saludable tanto para hombres como para mujeres, no es solo una cuestión de horario laboral". El análisis destaca que centrar los cambios únicamente en la reducción horaria, sin revisar la manera en que se reparten las tareas domésticas y el cuidado de dependientes, puede perpetuar o incluso intensificar desigualdades de género.

El equipo responsable del estudio señala que las iniciativas para reducir el tiempo de trabajo solo logran consecuencias positivas cuando no van acompañadas de un aumento en la carga de tareas laborales. Informó el medio que un incremento de las exigencias para alcanzar los mismos resultados en menos horas podría anular los beneficios para la salud y el bienestar. A su vez, las y los investigadores remarcan la necesidad de tener en cuenta otros factores de las condiciones laborales y de empleo al diseñar este tipo de intervenciones.

El análisis conjunto de quince investigaciones revisadas, presentado según publicó el medio por el CISAL y PRISMA, detectó que los sectores educativos y sanitarios concentraron la mayoría de las pruebas piloto y programas evaluados. La ausencia de estudios en el ámbito industrial y la limitada representación del sector privado dificultan la generalización de los resultados más allá de los ámbitos públicos analizados.

De acuerdo con los datos sistematizados por el equipo de investigación y difundidos por el medio, parte de los efectos adversos descritos en algunas experiencias aparecen en la fase inicial de la implantación de la reducción de horas, como dificultades para adaptarse a la nueva organización del tiempo. Aun así, observan que, pasado ese período de ajuste, las tendencias en la mejora del bienestar y del descanso suelen mantenerse y afianzarse.

El estudio destaca que los efectos positivos no se limitan a una percepción de mejoría, sino que abarcan indicadores objetivos de salud, como un menor sobrepeso o una mayor frecuencia de ejercicio físico. Además, el balance positivo en la satisfacción vital y las oportunidades para la conciliación familiar se identifican como logros centrales de las intervenciones en la jornada laboral.

Según reportó el medio, la investigación recalca que, aunque las políticas de reducción horaria benefician globalmente tanto a hombres como a mujeres, la estructura de organización social actual hace que sean sobre todo las mujeres quienes absorben el tiempo de trabajo que se libera para asumir responsabilidades familiares y domésticas adicionales. Para revertir este patrón, las investigadoras recomiendan implementar medidas estructurales que promuevan una distribución equitativa de las tareas en el hogar y apunten a la corresponsabilidad entre géneros.

El grupo de trabajo considera que la reducción de jornada, en cualquier caso, debe ir acompañada de una transformación cultural y social más amplia para lograr mejoras tangibles en el bienestar y la salud colectiva. Según señaló el medio, tanto la evidencia recogida en los contextos escandinavos como en los del sur de Europa sugiere que la reorganización del tiempo de trabajo puede producir beneficios amplios, aunque su éxito depende del abordaje de las desigualdades sociales y de la promoción de cambios en las costumbres familiares y laborales.