La medición del éxito en el tratamiento de la obesidad va más allá de la pérdida de peso, según una experta

Factores como movilidad, dolor y prevención de complicaciones deben formar parte de la estrategia asistencial dirigida a quienes viven con esta patología, destaca la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física, que impulsa un enfoque integral

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Durante una reciente encuesta nacional presentada en el Congreso de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) 2025, se pusieron de manifiesto carencias significativas en la atención actual a las personas con obesidad, que afectan tanto a la evaluación funcional como a la implementación de tratamientos específicos y a la integración de equipos multidisciplinares. De acuerdo con SERMEF, resulta imprescindible desarrollar protocolos estructurados y herramientas de valoración funcional que permitan un abordaje más efectivo de esta condición. La coordinadora del grupo de trabajo de obesidad y sarcopenia de SERMEF, Marta Supervía, destacó la necesidad de impulsar cambios en la estrategia asistencial, enfatizando que el éxito del tratamiento de la obesidad no puede limitarse únicamente a la reducción de peso, sino que debe incorporar factores como la movilidad, el dolor, la autonomía, la prevención de complicaciones y la calidad de vida.

Según publicó SERMEF, Marta Supervía explicó que el abordaje del paciente con obesidad dentro del campo de la Medicina Física y Rehabilitación requiere superar el enfoque centrado solo en la reducción ponderal. En el Día Mundial de la Obesidad, la especialista subrayó que aunque la pérdida de peso figura como uno de los objetivos, este no es ni exclusivo ni prioritario. Lo fundamental, argumentó, es priorizar la mejora de la función física, la salud global y la prevención de la discapacidad. Este enfoque responde a la consideración de la obesidad como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que exige respuestas integrales y evita centrar la atención únicamente en las cifras que marca la báscula. La profesional resaltó que tratar la obesidad como una condición médica ayuda a reducir el estigma, facilita la relación terapéutica y orienta las intervenciones hacia la autonomía y la participación social y laboral.

El medio SERMEF detalló que la medicina rehabilitadora desempeña un papel central en este proceso, con el objetivo de optimizar las capacidades funcionales del paciente, disminuir el dolor y la sobrecarga mecánica, fortalecer la movilidad y la autonomía e intervenir en la masa y función muscular para prevenir la fragilidad y la sarcopenia. Además, estos especialistas tratan de anticipar y evitar la discapacidad y la dependencia, mejorar los resultados de intervenciones quirúrgicas y promover la adhesión a tratamientos a largo plazo.

Respecto al impacto físico de la obesidad, Supervía expuso que esta condición incide notablemente en la movilidad y en la marcha, provocando una reducción en la velocidad y la resistencia, así como un aumento en el gasto energético durante los desplazamientos. Además, los pacientes suelen experimentar una menor capacidad cardiorrespiratoria, se fatigan con mayor facilidad y tienen una percepción de esfuerzo más marcada, lo que a menudo desencadena disnea en estadios tempranos de la actividad. Según reportó SERMEF, la obesidad afecta el equilibrio y el riesgo de caídas, especialmente cuando se presenta junto a sarcopenia y alteraciones posturales. También influye en el aumento del dolor y en sobrecargas musculoesqueléticas, incrementando la probabilidad de desarrollar artrosis, lumbalgias crónicas y tendinopatías.

La médico adjunta especialista del Servicio de Rehabilitación del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, según consignó SERMEF, indicó que la obesidad produce fatiga temprana en las actividades cotidianas básicas y en aquellas más complejas, lo que reduce la autonomía funcional y disminuye la participación de las personas tanto en el ámbito social como en el laboral. Esta condición también repercute negativamente en enfermedades habituales en los servicios de rehabilitación, tales como la artrosis de rodilla y cadera, trastornos neurológicos (ictus, lesión medular, traumatismo craneoencefálico), lumbalgias, procesos quirúrgicos ortopédicos y tendinopatías, incrementando la discapacidad asociada y dificultando la recuperación clínica. Integrar el abordaje de la obesidad en los procedimientos rehabilitadores, advirtió Supervía citada por SERMEF, es estratégico para disminuir complicaciones, acortar la recuperación y evitar la cronificación de la discapacidad.

Según explicó la especialista al medio SERMEF, las consultas de medicina física y rehabilitación abordan la obesidad mediante la prescripción personalizada de ejercicio terapéutico. Esta intervención comprende una evaluación funcional inicial, la individualización del tipo de ejercicio, su intensidad, el volumen y la progresión, siempre adaptada a las comorbilidades presentes y bajo condiciones de seguridad clínica, además de un seguimiento evolutivo. Para los pacientes con obesidad, la individualización cobra especial relevancia, debido al mayor riesgo de lesión, al elevado costo metabólico de la actividad física y a la necesidad de incrementar la adherencia a los planes terapéuticos mediante estrategias de progresión. Entre los beneficios del ejercicio bien prescrito, Marta Supervía nombró la mejora de la capacidad funcional, la reducción del dolor y la fatiga, la conservación o incremento de masa muscular, la optimización de la fisiología corporal y el aumento de la autonomía del paciente.

El medio SERMEF señaló que en el congreso también se evidenciaron deficiencias estructurales en la atención, tales como la falta de circuitos asistenciales definidos, la limitada integración entre disciplinas, la desigualdad en el acceso a herramientas de valoración corporal, la escasa formación específica en obesidad y el escaso reconocimiento institucional de la problemática. Todo esto, según el grupo de trabajo, resultó en intervenciones tardías, mayor deterioro funcional y un incremento de la discapacidad prevenible. En respuesta a estos retos, se están elaborando guías clínicas con recomendaciones para una valoración morfofuncional más precisa y la correcta prescripción de ejercicio terapéutico, así como materiales de formación. También se han promovido cursos acreditados en formato online dirigidos a profesionales de rehabilitación.

SERMEF concluyó que la obesidad es tratable y que la mejora funcional resulta factible al integrar la rehabilitación en las estrategias asistenciales, considerando este enfoque como fundamental para reducir la discapacidad y fomentar una mejor calidad de vida.