
Una de las constantes que se repitió entre los asistentes a la cuadragésima edición de la Gala de los Premios Goya en Barcelona fue la crítica hacia el negocio de las armas y la preocupación ante la continuidad de los conflictos en Oriente Medio. Según informó Europa Press, varias personalidades del cine español, incluidos nominados, presentadores y figuras galardonadas, aprovecharon la ceremonia para manifestar su rechazo a la violencia y exigir mayor implicación del mundo cultural ante las crisis internacionales.
El medio Europa Press detalló que numerosos invitados lucieron símbolos en apoyo a Palestina, como chapas con forma de sandía y el lema “FREE PALESTINE”, pines de banderas y pañuelos palestinos en su indumentaria al desfilar por la alfombra roja. Las manifestaciones se centraron especialmente en la situación en Gaza y en la condena a los bombardeos y ataques recientes en la región, mientras se expresaba sorpresa por las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Luis Tosar, uno de los presentadores de la gala, sostuvo en diálogo con los periodistas que resultaría precipitado emitir juicios sobre el reciente estallido del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, mencionando que la falta de información concreta dificulta interpretar el alcance real de la situación. Tosar afirmó: "No sabemos qué es lo que es esto, todos hemos estado un poco estupefactos por lo que está ocurriendo”. Además, se refirió con ironía al papel de los líderes involucrados, comparando la escalada con un juego de poder: “Son dos que están jugando a ver quién tiene el juguete más grande”.
Gonzalo Suárez, reconocido este año con el Goya de Honor, también se unió a la protesta simbólica mediante una chapa de “FREE PALESTINE” en su vestuario. Durante el evento, Suárez declaró que la guerra representa la peor consecuencia posible para cualquier sociedad y lamentó que su lejanía no signifique un verdadero consuelo. Compartió su visión de que slogans y gestos no resultan suficientes para frenar la violencia, considerando que “mientras sea el negocio de las armas, es un negocio mayor que el del cine”. Además, recurrió a la ironía al referirse a la influencia de Estados Unidos y su presidente en los conflictos globales.
El director Hernán Zin, responsable junto a Yousef Hammash del documental “Todos somos Gaza”, candidato al Goya, defendió la relevancia del lema “No a la guerra” y denunció la destrucción de una escuela tras un bombardeo en Gaza, señalando la muerte de 51 menores. Zin criticó las aspiraciones de hegemonía regional que, a su juicio, impulsan la crisis, y cuestionó la pasividad internacional ante tales hechos.
Diversos asistentes, entre ellos el cineasta Guillermo Galoe, recalcaron la necesidad de abrir espacios culturales para el debate acerca de la violencia y el cese del fuego. Galoe explicó que el cine promueve la empatía y exhortó a que más voces se unan para exigir el fin de las armas. En esa línea, numerosos actores y actrices respaldaron la importancia de que la cultura mantenga posiciones activas en estos temas.
Carlos Cuevas, quien exhibió también un símbolo a favor de Palestina, manifestó que la gala debía servir como ocasión para la denuncia social y para celebrar el papel de la cultura como herramienta de concienciación. Cuevas expresó su apoyo a la recuperación del lema “No a la guerra”, famoso por protagonizar la gala de los Goya en 2003 como respuesta a la invasión de Irak, subrayando que “la cultura no debe ser nunca imparcial”.
El actor Marc Clotet y la actriz Miriam Garlo, junto con Natalia Sánchez, mostraron posturas similares, indicando que declaraciones contra la guerra deberían mantenerse vigentes en el siglo XXI y que la paz constituye la vía adecuada. Sánchez lamentó la necesidad de continuar hablando de estos temas y se mostró partidaria de que la voz colectiva no pierda fuerza: “Por desgracia nunca ha habido un alto al fuego en el mundo, siempre hay guerras, por tanto creo que sí que hay que alzar la voz”.
Otras presencias como Greta Fernández expresaron temor ante el futuro a la luz de la violencia internacional, mientras que Jedet reconoció sentimiento de impotencia frente a los conflictos globales. Aldo Comas, por otro lado, puso el foco en la situación iraní, mencionando la cifra de 50.000 fallecidos y solicitando la eliminación de los regímenes teocráticos. Comas puntualizó que aunque los artistas cumplen roles de entretenimiento, siguen responsabilizándose ante situaciones de injusticia.
Finalmente, Belén Rueda consideró que el lema “No a la guerra” ha ido perdiendo su poder de movilización y abogó por una mayor acción a nivel personal e individual desde la cultura, según consignó Europa Press.
Las imágenes del evento, que muestran la variedad de símbolos usados por los protagonistas para visibilizar su postura frente a los conflictos armados y la preocupación humanitaria, pueden encontrarse en Europa Press Televisión.
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