Milei declara una alerta de seguridad nacional en Argentina para proteger a la comunidad judía

El gobierno activó un protocolo especial tras los recientes ataques y la reacción de Irán, elevando el resguardo en áreas clave y reforzando las fronteras para priorizar la protección de personas y lugares expuestos a posibles amenazas

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El Ejecutivo argentino ha ordenado reforzar los controles fronterizos, priorizar la revisión de alertas tempranas y aumentar la trazabilidad de los movimientos transfronterizos en áreas calificadas como sensibles. Según informó la Presidencia de la Nación, esta medida forma parte de un protocolo especial que busca resguardar a la población y la infraestructura crítica del país ante posibles amenazas que surjan tras la escalada de tensiones en Medio Oriente, consecuencia de los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, así como la reacción posterior de Irán en territorio israelí y posiciones militares estadounidenses en la región.

De acuerdo con el comunicado oficial difundido este sábado, el presidente Javier Milei dispuso la declaración de una alerta de seguridad nacional, estableciendo el nivel “alto” en todo el territorio argentino. Esta resolución tiene como objetivo central la protección de la comunidad judía, así como de otros colectivos considerados particularmente vulnerables. Según consignó la fuente oficial, la disposición abarca todos los “objetivos sensibles”, incluyendo infraestructura estratégica y servicios públicos que puedan convertirse en blanco de posibles incidentes.

El refuerzo en las fronteras contempla una vigilancia más estricta sobre el tráfico de personas y mercancías, junto con la intensificación de controles documentales y registros en pasos internacionales. La medida, reportó la Presidencia, requiere la revisión permanente de todas las alertas tempranas disponibles, poniendo especial atención en aquellas regiones identificadas previamente como de riesgo por los órganos de inteligencia y seguridad.

El gobierno argentino explicó que esta actualización del protocolo responde a los episodios bélicos desarrollados en Medio Oriente y a la preocupación de que sus derivaciones puedan impactar sectores específicos en la Argentina. Entre los principales motivos para la activación de la alerta figura la intención de “garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en el territorio nacional”, con una mención especial a la comunidad judía debido a precedentes históricos y a la coyuntura internacional, tal como subrayó el comunicado oficial.

Tal como publicó la Presidencia, la alerta implica la coordinación entre las fuerzas de seguridad nacionales, provinciales y municipales, así como la participación activa de organismos de inteligencia y defensa civil. Se prevé la implementación de patrullajes adicionales en zonas de concentración judía y en instalaciones consideradas estratégicas, además de la puesta en marcha de mecanismos para detectar conductas o paquetes sospechosos en espacios públicos y privados. La reacción oficial también incluyó la instrucción a las distintas dependencias del Estado para mantenerse en estado de alerta y comunicación permanente con las autoridades centrales, a fin de agilizar la respuesta ante cualquier eventualidad relacionada con la seguridad.

El comunicado detalló además que la decisión se enmarca en una estrategia preventiva, orientada a anticipar escenarios de riesgo derivados de la volatilidad en el contexto internacional. El Ejecutivo subrayó la importancia de actuar “en resguardo de la seguridad e intereses nacionales”, extendiendo las acciones de vigilancia y protección a puntos neurálgicos del transporte, la comunicación y el suministro de servicios esenciales.

Según reportó la fuente oficial, no se han especificado amenazas concretas dentro del territorio argentino, aunque la medida busca reducir la vulnerabilidad ante episodios inesperados o ataques de carácter indiscriminado. Autoridades nacionales declararon que la alerta se mantendrá “hasta nuevo aviso” y que su duración dependerá de la evolución de los acontecimientos en el plano regional e internacional.

La Presidencia hizo hincapié en que parte del nuevo protocolo se orienta a la colaboración con comunidades organizadas, en particular aquellas con vínculos directos con los escenarios de tensión, para optimizar la recepción y el procesamiento de información sensible. También mencionaron que se realizarán capacitaciones extraordinarias para el personal encargado de la prevención y la respuesta en casos de crisis.

De acuerdo con lo publicado por la fuente oficial, el gobierno argentino sostuvo encuentros y mantiene líneas de comunicación abiertas con representantes de la comunidad judía, además de coordinar con embajadas y agencias internacionales de seguridad para fortalecer la cooperación y el intercambio de alertas que ayuden a identificar potenciales riesgos. La instrucción presidencial abarca, además, el monitoreo de movimientos financieros inusuales y la intensificación de la protección en ocasiones y eventos con presencia aumentada de personas, especialmente en lugares de culto.

La decisión adoptada por el Ejecutivo argentino se inscribe en un contexto donde varios países han renovado protocolos de seguridad ante la posibilidad de represalias o situaciones de violencia similar a las acontecidas en el extranjero. Según la información facilitada por la Presidencia, la actualización y ejecución de los mecanismos de alerta cuentan con el aval de distintas carteras ministeriales y organismos autónomos, quienes aportan al diagnóstico y supervisión de la situación en tiempo real.

Finalmente, el Ejecutivo reiteró que las fuerzas federales y provinciales permanecerán en estado de máxima alerta, con la instrucción de actuar en coordinación inmediata ante cualquier incidente, enfatizando el compromiso del Estado con la protección de todos los habitantes y de las comunidades expuestas a posibles amenazas, concluyó el comunicado difundido por la oficina de Presidencia y citado en los principales canales oficiales.