Australia apoya la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán para "impedir" que Teherán "obtenga un arma nuclear"

El jefe del gobierno australiano expresó su respaldo a las operaciones militares de Washington y Jerusalén contra el régimen persa, resaltó amenazas internacionales por el programa de Teherán y pidió a sus conciudadanos evacuar Medio Oriente ante la creciente inestabilidad

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El primer ministro de Australia, Anthony Albanese, recomendó a sus compatriotas que se abstuvieran de viajar a Irán y aconsejó a quienes ya se encuentran en el país que salieran "lo antes posible, si es seguro hacerlo". Además, la recomendación de viaje australiana se actualizó para Israel y Líbano, instando a todos los ciudadanos a abandonar esos territorios ante el aumento de la tensión. Estas advertencias se produjeron poco después de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, mientras continuaban las negociaciones internacionales en torno al programa nuclear de Teherán.

De acuerdo con lo publicado por el medio, Albanese expresó públicamente el apoyo del gobierno australiano a la operación militar desarrollada por Washington y Jerusalén. El mandatario señaló que la justificación central de esta acción radica en la necesidad de "impedir que Irán obtenga un arma nuclear" y así evitar amenazas a la paz y la seguridad global. En un comunicado difundido en sus redes sociales, Albanese afirmó: "Apoyamos la acción de Estados Unidos para impedir que Irán obtenga un arma nuclear y para impedir que Irán siga amenazando la paz y la seguridad internacionales".

El jefe de gobierno australiano añadió que la preocupación de la comunidad internacional respecto al programa nuclear iraní resulta sostenida y reconocida. Señaló además que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas decidió restituir sanciones sobre Irán por no haber cumplido con el llamado Plan de Acción Integral Conjunto —el acuerdo que buscaba limitar el programa nuclear iraní, del que Estados Unidos se retiró en 2018—, como señaló el medio. Albanese remarcó que la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) también declaró oficialmente que Irán incumple sus compromisos internacionales en materia de salvaguardias de no proliferación nuclear.

Según lo consignado, Albanese argumentó que, durante un periodo de décadas, el régimen iraní actuó como un agente desestabilizador en la región y el ámbito internacional. Esa acusación se fundamentó en sus actividades ligadas a misiles balísticos, desarrollo nuclear, apoyo a grupos armados y episodios de violencia e intimidación. El primer ministro de Australia reiteró además su respaldo al pueblo iraní en sus reivindicaciones por mayores libertades y derechos políticos: "Australia apoya al valiente pueblo de Irán en su lucha contra la opresión", sostuvo en su declaración.

En la comunicación oficial —citado por el medio—, Albanese volvió a responsabilizar a Irán de su presunta participación en al menos dos ataques en suelo australiano durante 2024. Detalló que el gobierno de Canberra ya sancionó a más de 200 personas con vínculos con autoridades o entidades persas, incluidas más de 100 conectadas directamente con la Guardia Revolucionaria. De acuerdo con el jefe de gobierno, la postura australiana en este sentido se coordina con aliados internacionales, entre ellos Estados Unidos y el grupo del G7.

El comunicado también recoge la postura australiana sobre la situación de los derechos humanos en Irán. Albanese mencionó que, junto con socios internacionales, Australia exigió al régimen que respete los derechos humanos y las libertades básicas de sus ciudadanos, aunque indicó que "estos llamamientos han sido desatendidos". En cambio, según la declaración, "el régimen ha instigado una brutal represión contra su propio pueblo, dejando miles de civiles iraníes muertos".

Finalmente, como subraya el medio, la actualización de las recomendaciones de viaje para los ciudadanos australianos incluye la necesidad de extremar precauciones y abandonar áreas de riesgo en la región de Medio Oriente. Las medidas buscan proteger la integridad de los ciudadanos ante el actual escenario de enfrentamientos y alto nivel de incertidumbre en torno al futuro de la seguridad internacional y regional.