El OIEA detecta actividad en las instalaciones nucleares iraníes atacadas por EEUU

Nuevas imágenes satelitales revelan movimiento de vehículos cerca de complejos atómicos en Irán y acciones no identificadas tras el bombardeo estadounidense, mientras inspectores internacionales advierten que persisten dudas sobre los objetivos y el alcance del material almacenado

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El más reciente informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) advierte sobre la imposibilidad de esta agencia de la ONU para verificar tanto el estado como el emplazamiento del uranio enriquecido almacenado en Irán tras los ataques realizados por Estados Unidos e Israel en junio de 2025, que, según consignó Bloomberg, provocaron la muerte de más de 1.100 personas en territorio iraní. La falta de acceso a instalaciones clave limita la capacidad de la entidad para confirmar si el programa nuclear iraní se orienta únicamente a fines civiles, cuestión que persiste mientras continúan las negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos, con la mediación de Omán, en la ciudad suiza de Ginebra.

El medio Bloomberg reportó que el último análisis del OIEA revela que imágenes satelitales recientes detectaron desplazamientos habituales de vehículos en las inmediaciones de complejos nucleares ubicados en Isfahán, donde se presume puede almacenarse material nuclear. Además, el informe indica que se observaron movimientos adicionales en las instalaciones de Natanz y Fordo, ambas alcanzadas en los bombardeos del pasado junio.

Rafael Grossi, director del OIEA, comunicó en ese documento que los inspectores internacionales carecen de la posibilidad de evaluar la naturaleza y el objetivo de las actividades detectadas en los centros nucleares atacados, debido a la denegación de acceso trazada desde los eventos armados. Grossi señaló textualmente en el reporte, recogido por Bloomberg: “Sin acceso a estas instalaciones no es posible para la agencia confirmar la naturaleza y el propósito de las actividades”. Añadió que “la agencia nuclear de la ONU no puede proporcionar ninguna información sobre el tamaño, composición o paradero actuales del arsenal de uranio enriquecido”.

El OIEA dejó constancia en su informe de que, desde los bombardeos de junio, la organización no ha podido verificar el estado ni la ubicación del inventario de uranio de la República Islámica. El directivo reiteró que la entidad “no estará en condiciones de dar garantías de que el programa nuclear de Irán sea exclusivamente pacífico” hasta que la cooperación iraní con la agencia se incremente de manera significativa.

En plena coyuntura de negociaciones indirectas, el gobierno iraní ha permitido a los inspectores del OIEA acceder a otras instalaciones nucleares que no resultaron dañadas por los ataques, entre las que figuran los reactores de Bushehr y Teherán. Sin embargo, el acceso sigue vedado precisamente en los centros más sensibles, clave para un control total sobre el destino del material nuclear.

En paralelo, representantes iraníes argumentaron, según publicó Bloomberg, que cualquier progreso en un acuerdo con Washington sobre el alcance del programa nuclear requeriría la eliminación por parte de Estados Unidos de lo que califican como “demandas excesivas”. Este posicionamiento surgió tras una nueva fase de contactos indirectos, en la que Omán continúa con su papel facilitador en la mesa de diálogo en Ginebra.

El informe del OIEA también destaca que la vigilancia internacional sobre los movimientos en los centros nucleares persiste exclusivamente por vía remota, a través de satélites, dadas las restricciones a la presencia de observadores en las áreas críticas. El hecho de no poder detallar cuánto uranio enriquecido mantiene Irán, ni especificar su composición o su destino, introduce nuevas incertidumbres en el proceso de control global sobre la no proliferación nuclear.

Bloomberg subrayó que estas limitaciones y la ausencia de garantías ponen en tela de juicio la eficacia de los mecanismos internacionales para vigilar el programa nuclear iraní, especialmente tras los ataques armados de junio, que alteraron drásticamente las condiciones de supervisión previamente establecidas por la comunidad internacional. Las dudas continúan respecto al futuro de las inspecciones y el cumplimiento de Irán de sus compromisos nucleares ante el OIEA, mientras se mantienen las tensiones diplomáticas y la desconfianza entre Teherán y Washington.