El FMI prevé que EEUU crezca este año un 2,6%, pero alerta de riesgos arancelarios, migratorios y fiscales

La economía estadounidense experimentará expansión este año, pero el informe advierte sobre posibles amenazas derivadas de impuestos a las importaciones, restricciones en migración y sostenibilidad financiera, además de prever una desaceleración gradual en los próximos ejercicios según el organismo multilateral

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El informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la deuda pública de Estados Unidos podría pasar del 126,2% del PIB en 2026 al 135,6% en 2029, lo que representa un aumento considerable y plantea interrogantes sobre la estabilidad financiera a mediano plazo. Pese a que el FMI considera que el riesgo soberano estadounidense permanece bajo, resalta como motivo de preocupación la tendencia al alza tanto de la relación deuda/PIB como del volumen de deuda de corto plazo respecto al PIB. El organismo remarca que estos factores podrían influir en la estabilidad no solo de la mayor economía del mundo, sino también a escala global.

Según publicó el FMI en su último ‘Artículo IV’ dedicado a la economía estadounidense, se espera que Estados Unidos continúe su expansión en 2024, con una proyección de crecimiento del 2,6%, cifra superior en cuatro décimas a la registrada el año precedente. Sin embargo, el documento señala que esta fase de robustez no será sostenida en el tiempo, pues las previsiones apuntan a una desaceleración gradual: el crecimiento proyectado para 2027 y 2028 se sitúa en el 2,1%, disminuyendo al 1,9% en 2029 y llegando al 1,8% en 2030 y 2031.

De acuerdo con el informe, existen diversas amenazas que podrían comprometer las perspectivas económicas para los próximos años. Entre las principales figuran los nuevos aranceles a las importaciones, políticas más estrictas en materia de migración y la sostenibilidad del marco fiscal. El FMI recalca que una “incertidumbre en torno a las políticas comerciales” podría afectar el dinamismo económico más de lo previsto anteriormente.

El organismo dirigido por Kristalina Georgieva analiza el impacto de los aranceles propuestos sobre el comercio internacional. Según estimaciones del FMI, de implementarse estas barreras, el déficit comercial de Estados Unidos disminuiría de manera “modesta” y habría un incremento de los ingresos fiscales equivalente al 0,75% en el corto plazo. No obstante, este efecto fiscal positivo quedaría contrarrestado por un aumento en la inflación de aproximadamente medio punto porcentual hacia finales de 2026 y, además, con una reducción del crecimiento del PIB en una fracción similar, de acuerdo con datos del propio organismo multilateral.

En materia migratoria, el FMI contempla un “incremento modesto” en las presiones inflacionistas y anticipa que la restricción del acceso de migrantes, especialmente bajo la línea política defendida por la Administración Trump, provocaría una merma en el crecimiento del PIB estadounidense de cuatro décimas para 2027. El análisis también señala una posible caída en el dinamismo de la economía en función de la evolución de las políticas migratorias.

Respecto al mercado laboral, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la tasa de desempleo se mantendrá en niveles bajos durante los próximos años. Para el cierre de 2026, la previsión es del 4,1%, que se reduciría al 3,9% en 2027 y se mantendría en ese registro al menos hasta 2029, lo que reflejaría la solidez del empleo en medio de una etapa de crecimiento desacelerado.

El documento detalla que, en contrapartida, la aplicación de medidas de desregulación podría aportar un estímulo al producto interno bruto, aunque el organismo no ofrece una cuantificación precisa del impulso esperado. Por su parte, las políticas fiscales mayores vigentes proporcionarían un empuje adicional de 0,75 puntos porcentuales en el crecimiento acumulado durante el período 2026-2027. Este apoyo, sin embargo, incrementaría el déficit público en un punto y medio, una tendencia que se agravaría a medida que caduquen los incentivos fiscales y se suspendan los recortes de gasto posteriormente.

En lo relativo a la estabilidad presupuestaria, el FMI prevé que el déficit público estadounidense cierre 2024 en el 7,5% del PIB. Para 2027, solo se estima una reducción mínima, de una décima, lo que indica la persistencia de desequilibrios fiscales de magnitud considerable incluso en el mediano plazo. Según especifica el informe recogido por el FMI, la expiración de ventajas impositivas y el retiro progresivo del apoyo fiscal restarán dinamismo al crecimiento de Estados Unidos después de 2029.

En cuanto a la evolución de la política monetaria, el Fondo Monetario Internacional prevé que los tipos de interés de referencia de la Reserva Federal disminuirán desde el nivel actual del 3,4% en 2024 hasta situarse en el 2,9% al final del periodo cubierto por el análisis. En paralelo, tanto el índice de precios de gasto de consumo personal (PCE) general como su variante subyacente acabarán 2026 con un nivel del 2,2%, para moderarse al 2% anual desde 2027 en adelante.

A lo largo del informe, el FMI insiste en que, aunque el riesgo soberano inmediato de Estados Unidos permanece bajo, la presión creciente que representa una deuda en ascenso y una disminución del colchón fiscal pueden tener repercusiones para la economía nacional y mundial. El análisis subraya la importancia de un manejo prudente de las finanzas públicas estadounidenses para mitigar las posibles disrupciones vinculadas a la evolución de la deuda y el déficit en el mediano y largo plazo.

Del mismo modo, el informe resalta que aún persisten incertidumbres, especialmente vinculadas a la política comercial y migratoria. Cualquier giro en estas áreas podría alterar significativamente el desempeño previsto, tanto en términos de crecimiento como de estabilidad inflacionaria y fiscal, según detalló el FMI.