Claves del acuerdo de Gibraltar: derribo de la Verja, doble control fronterizo y uso compartido de aeropuerto

El nuevo marco entre Reino Unido, España y la Unión Europea redefine el futuro para Gibraltar y su entorno más próximo con controles conjuntos, libre flujo comercial, gestión compartida del aeropuerto y un ajuste fiscal que busca equiparar condiciones económicas locales

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La eliminación de las diferencias fiscales entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar constituye uno de los elementos fundamentales del nuevo acuerdo entre el Reino Unido, España y la Unión Europea, el cual establece la obligación de Gibraltar de aplicar un impuesto indirecto comparable al IVA, partiendo de un 15 por ciento y alcanzando un 17 por ciento en los tres años posteriores a la entrada en vigor. Según consignó el medio, el acuerdo incluye el desarrollo de un órgano consultivo independiente que supervisará cualquier posible distorsión en los tipos impositivos de la región. En caso de desacuerdo sobre el ajuste sugerido a Gibraltar, España podrá activar una cláusula de salvaguarda que permitiría a la Unión Europea aplicar la tasa correspondiente durante un máximo de 30 días, de acuerdo con la información publicada.

Tal como detalló el medio, el tratado, publicado este 26 de febrero tras más de cuatro años de negociaciones, sienta las bases de la relación entre Gibraltar y la Unión Europea tras el Brexit. Este texto, que posee más de mil páginas y consta de 336 artículos y 43 anexos, prevé la instauración de una zona de prosperidad compartida tanto para el Peñón como para el Campo de Gibraltar, y tiene como exponente principal la supresión de la Verja.

Uno de los puntos de mayor relevancia es la eliminación de todas las barreras físicas que obstaculizan la circulación de personas entre Gibraltar y España, lo que supone el derribo efectivo de la Verja. Dichos controles serán trasladados al puerto y al aeropuerto de Gibraltar. De acuerdo a la información publicada, la gestión de estos controles se efectuará de manera conjunta: las autoridades gibraltareñas se encargarán del primer control y la Policía Nacional española realizará posteriormente la verificación de acceso al espacio Schengen. No obstante, Gibraltar no quedará integrado en el espacio Schengen; solo se aplicarán sus normas en la zona de paso. En sentido inverso, la salida seguirá el mismo esquema de doble control, distinguiéndose entre entrada y salida.

El tratado aborda también la cuestión del aeropuerto de Gibraltar, construido sobre el istmo cuya soberanía España no reconoce al Reino Unido. Según informó el medio, el uso del aeropuerto será compartido gracias a una empresa conjunta entre España y Reino Unido, con la condición de que su sede se ubique en un Estado miembro de la Unión Europea distinto de España. Operarán vuelos con origen y destino en el Reino Unido y países de la Unión Europea, siempre que las aerolíneas cuenten con autorización de Bruselas o de Londres, como destacaron fuentes oficiales.

En lo relativo al comercio, el acuerdo establece una unión aduanera entre Gibraltar y la Unión Europea, permitiendo el libre movimiento de mercancías. Los controles respectivos sobre productos y mercancías con origen o destino en el Peñón tendrán lugar en La Línea, Algeciras y Sagunto. Además, el texto abre la posibilidad de asignar algún puesto de control en Portugal cuando ninguno de los anteriores pueda operar 24 horas al día por causas imprevistas o de fuerza mayor, según reportó el medio.

Referente a la soberanía, el artículo 2 del acuerdo establece de forma explícita que ninguno de los puntos del tratado alterará las posiciones legales de Reino Unido y España en relación con la soberanía y la jurisdicción sobre Gibraltar. Tampoco podrá el texto servir como argumento para nuevas afirmaciones o negaciones de la soberanía sobre el territorio, según recoge el documento difundido.

Otro aspecto relevante es la consideración que se da a la base aérea británica situada en el aeropuerto de Gibraltar. El documento señala que esta instalación militar queda fuera de las disposiciones del acuerdo, tal como subrayó el Gobierno británico en su comunicación oficial. De manera adicional, los miembros de las fuerzas armadas británicas o de otros países que visiten Gibraltar no estarán sujetos a controles de pasaporte y visado conforme a las normas del espacio Schengen, aunque no se les otorgará derecho de residencia ni domicilio permanente en la zona.

El acuerdo, firmado tras cuatro años de negociaciones y con un acuerdo político alcanzado el 11 de junio, implica modificaciones significativas en la circulación de personas, mercancías y actividades comerciales, así como en la gestión compartida de instalaciones estratégicas. Como señaló el medio, se prevé el inicio de una etapa que busca mayores condiciones de equidad económica entre Gibraltar y su entorno inmediato, junto con mecanismos para gestionar de manera conjunta infraestructuras y fronteras. Todo ello se da en el marco de la relación entre el Reino Unido, España y la Unión Europea tras el Brexit, con el objetivo de evitar distorsiones y favorecer la cooperación en una zona de tradicional sensibilidad política y económica.