Afganistán ataca posiciones militares de Pakistán en respuesta a las "violaciones fronterizas"

Las fuerzas talibán han informado sobre una operación militar contra instalaciones de Pakistán, con un saldo inicial superior a cincuenta víctimas, tras acusar repetidas incursiones en el área fronteriza; Islamabad anticipa represalias y justifica su defensa

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Fuentes de seguridad señalaron que quince puestos de control fueron capturados durante una operación militar afgana que se desarrolla a lo largo de la frontera con Pakistán, incautando armas y equipamiento en el proceso. Según detalló Tolo News, los combates se concentraron mayormente en áreas de la disputada Línea Durand, una región históricamente conflictiva.

De acuerdo con la información publicada por Tolo News, las autoridades establecidas por los talibán en Afganistán desde 2021 reportaron que el ejército afgano lanzó ataques contra posiciones paquistaníes en represalia por lo que califican como "reiteradas violaciones fronterizas". Las primeras estimaciones difundidas sitúan el número de víctimas mortales en más de cincuenta. Entre ellas figuran aproximadamente cuarenta miembros del ejército paquistaní fallecidos en la provincia de Kunar, ubicada en el noreste afgano y vecina a Pakistán, así como trece soldados afganos cuyos cuerpos fueron recuperados, informó el portavoz talibán Zabihulá Muyahid.

El portavoz Muyahid indicó, a través de un comunicado difundido en redes sociales y citado por Tolo News, que las operaciones afganas "contra el régimen militar paquistaní" han comenzado y que las fuerzas afganas aprovecharon la noche para lanzar la ofensiva. Muyahid sostuvo que las unidades afganas “eliminarán fácilmente todas las fuerzas enemigas en movimiento”, en alusión a las tropas paquistaníes desplegadas en la región fronteriza. Informó que las acciones militares incluyeron ataques directos a "bases e instalaciones paquistaníes a lo largo de la Línea Durand".

El medio Tolo News puntualizó que, durante las operaciones, los talibán capturaron y aseguraron quince puestos de control ubicados principalmente en la frontera, así como una cantidad significativa de armamento. Según Tolo News, la ofensiva se centró en diversas provincias limítrofes, generando un incremento de las tensiones bilaterales al tiempo que las consecuencias humanas y materiales todavía están siendo evaluadas por ambas partes.

Tras los primeros ataques reportados, las autoridades paquistaníes reaccionaron señalando que la ofensiva carecía de justificación y advirtieron de una pronta respuesta. Según consignó el Ministerio de Información de Pakistán en un comunicado citado por Tolo News, "habrá una respuesta efectiva e inmediata" por parte de las fuerzas de seguridad. Islamabad afirmó que los ataques de los talibán se produjeron en diferentes zonas fronterizas de la provincia de Jáiber Pastunjua y que el aumento de la violencia no tenía justificación estratégica.

El gobierno paquistaní aseguró además que, de acuerdo con datos preliminares, se habían ocasionado numerosas bajas en el lado afgano, junto con la destrucción de varios puestos de control y equipamiento militar. El ministerio paquistaní insistió en que el país tomará "todas las medidas necesarias para garantizar su integridad territorial y la seguridad de sus ciudadanos", destacando ante los medios su determinación frente a los ataques de las fuerzas afganas.

El historial de enfrentamientos en la frontera afgano-paquistaní ha sido extenso en los últimos meses. El pasado 23 de febrero, el gobierno talibán presentó una queja formal ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tras una serie de bombardeos realizados por el ejército paquistaní. Dichos bombardeos, según denunciaron las autoridades afganas y recogió Tolo News, dejaron un saldo de diecisiete civiles muertos. Pakistán identificó al grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), así como a combatientes yihadistas del Estado Islámico, como los objetivos de estos ataques, justificando las acciones como una respuesta a recientes atentados suicidas registrados en territorio paquistaní.

El trazado geográfico de la disputa se encuentra en la Línea Durand, la cual se extiende a lo largo de 2.640 kilómetros y actúa como frontera de facto entre Afganistán y Pakistán. Dicha línea fue impuesta en 1893 mediante un acuerdo entre el representante británico en la India, Mortimer Durand, y el emir afgano Abdur Rahman Jan; el trazado acabó dividiendo a numerosas comunidades pashtunes y baluches, lo que ha complicado durante décadas las relaciones bilaterales. Mientras Islamabad reconoce la Línea Durand como frontera oficial tras la independencia de Pakistán, Kabul nunca ha reconocido formalmente esa delimitación, reportó Tolo News.

El conflicto fronterizo ha experimentado episodios de escalada militar en varias ocasiones. Tolo News documentó que el pasado octubre se registraron dos días de enfrentamientos intensos, incluyendo bombardeos y fuego cruzado en distintos puntos limítrofes, lo que aumentó la preocupación por una posible desestabilización regional. Esta nueva ofensiva y las amenazas de respuesta subrayan la persistencia de la inestabilidad en la frontera y la ausencia de acuerdos bilaterales sólidos sobre la gestión de incidentes armados.

Las fuentes consultadas por Tolo News subrayaron que tanto los combates como la toma de posiciones militares en zonas de difícil acceso representan una nueva fase de confrontación entre los dos países. El cruce de acusaciones sobre la presencia de grupos armados y la defensa de la integridad territorial aparecen sistemáticamente como argumentos en los comunicados oficiales de ambas partes.

A la espera de la evolución del conflicto, las autoridades de Afganistán y Pakistán mantienen sus tropas en estado de alerta, mientras los gobiernos de ambos países defienden sus acciones como necesarias para preservar la seguridad en la región y proteger sus respectivos territorios frente a las incursiones transfronterizas.