Las RSF lanzan una ofensiva contra una localidad clave controlada por un importante líder tribal en Darfur Norte

Un ataque de las Fuerzas de Apoyo Rápido con vehículos militares e infantería ha generado violencia en Mustariha, donde reportes indican la captura del hijo de Musa Hilal, figura acusada de crímenes durante el conflicto de Darfur

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La captura del hijo de Musa Hilal, relevante líder tribal vinculado a la milicia yanyauid, formó parte de los sucesos violentos registrados en la localidad de Mustariha, en el estado de Darfur Norte, donde las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) desplegaron una ofensiva armada que incluyó ataques con vehículos militares y fuerzas de infantería. Según consignó el diario Sudan Tribune, durante la incursión, además de la captura, se reportaron incendios en varias viviendas de la zona.

De acuerdo con la información difundida por Sudan Tribune, la localidad de Mustariha se posiciona como un enclave clave bajo el control de Musa Hilal, figura ligada históricamente a la formación y centralización de las milicias yanyauid, involucradas en episodios violentos en la región de Darfur. El ataque se produjo después de un atentado fallido contra Hilal, ocurrido la víspera, lo que elevó la tensión en el área y profundizó la escalada del conflicto.

Sudan Tribune detalló que la incursión de las RSF se desplegó desde varios puntos estratégicos, involucrando un significativo contingente de vehículos de combate y unidades de infantería. Informaciones procedentes del mismo medio subrayan que, durante el desarrollo del asalto, las fuerzas paramilitares prendieron fuego a múltiples viviendas, agravando la situación humanitaria entre los residentes locales.

La figura de Musa Hilal destaca en la historia reciente de Darfur por su liderazgo entre las milicias yanyauid, grupo que, según Naciones Unidas, estuvo implicado en violaciones graves a los derechos humanos durante el conflicto que estalló en la zona en febrero de 2003. En 2006, el Consejo de Seguridad de la ONU sancionó a Hilal con base en estas acusaciones. Además de su actividad militar, Hilal fungió en el pasado como asesor del expresidente de Sudán, Omar Hasán al Bashir, aunque en 2014 se distanció del régimen con la fundación del Consejo Revolucionario del Despertar, una milicia que operó en la región.

El contexto del ataque se relaciona con la inestabilidad política y militar crónica en Sudán, agravada por las disputas en torno a la integración de las RSF dentro del Ejército nacional. Estas diferencias dieron impulso al estallido de la guerra civil, que se intensificó tras el derrocamiento de Al Bashir en abril de 2019 y el posterior golpe que precipitaría la salida del primer ministro Abdalá Hamdok en 2021. El conflicto ha obstaculizado la transición política abierta tras la caída del antiguo régimen.

En el pasado, la relación entre Musa Hilal y las RSF experimentó momentos de alianza y ruptura. Tras episodios de enfrentamientos entre las fuerzas afines a Hilal y las propias RSF, el líder tribal fue arrestado en 2017. Según Sudan Tribune, Hilal obtuvo el perdón en 2021, una medida adoptada por el Consejo Soberano de Transición de Sudán como parte de un intento de reconciliación nacional.

El medio Sudan Tribune indicó que en fechas recientes Hilal expresó públicamente su respaldo al Ejército de Sudán. Esta postura marcó un nuevo alineamiento político, distanciando aún más a Hilal de las RSF, anteriormente aliadas estratégicas del ejército. Estas declaraciones ocurrieron en paralelo a la intensificación de las operaciones militares en regiones bajo influencia tribal.

La actual ofensiva en Mustariha se inscribe en el patrón de violencia que afecta a Darfur desde hace más de dos décadas, donde las disputas por el control territorial y los recursos, así como las rivalidades entre diferentes actores armados, han originado desplazamientos forzados y afectaciones directas a la población civil. Los reportes de Sudan Tribune recogen testimonios locales sobre la magnitud de los daños sufridos durante la incursión de las RSF, así como la preocupación respecto a la seguridad de los habitantes y la incertidumbre sobre la evolución del conflicto.

El panorama en Sudán continúa enmarcado por la persistencia de enfrentamientos entre diversos grupos armados y fuerzas estatales, dificultando la estabilización del territorio y la consolidación de estructuras de gobierno. Las acciones como la registrada en Mustariha reflejan los obstáculos recurrentes para avanzar hacia un acuerdo político duradero y la persistente fragmentación de los actores armados en el país.