Guterres aborda con Camboya el conflicto con Tailandia y pide mantener la tregua en la frontera

El jefe de Naciones Unidas instó a los gobiernos implicados a reforzar la paz en el límite territorial común, mientras Phnom Penh denuncia incursiones y advierte sobre la situación crítica tras el frágil acuerdo alcanzado a fines del año pasado

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Hun Manet, primer ministro de Camboya, reiteró su preocupación respecto al delicado momento que atraviesan las relaciones entre Camboya y Tailandia en la zona limítrofe, subrayando que la tregua pactada a finales del año pasado atraviesa una etapa crítica y que las tensiones fronterizas han alcanzado su punto más alto. En este contexto, la principal noticia es el llamamiento realizado por António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, quien instó a ambos gobiernos a sostener el alto el fuego y a intensificar su compromiso con el diálogo y la paz en la región limítrofe, según informó la oficina de su portavoz, Stéphane Dujarric.

De acuerdo con el comunicado de Naciones Unidas, Guterres mantuvo un encuentro con el jefe de Gobierno camboyano para discutir no solo la cooperación bilateral entre Camboya y la ONU, sino también el actual conflicto y las fricciones fronterizas con Tailandia. El medio recogió las palabras de Guterres: “Aplaudimos que se mantenga la tregua y pedimos a Camboya y Tailandia seguir adelante con el proceso de diálogo para resolver sus diferencias a través de vías pacíficas”. Estas declaraciones, citadas por la oficina del portavoz de Naciones Unidas, reflejan la preocupación internacional respecto al aumento de la tensión en la frontera común.

En este marco, Phnom Penh ha elevado una protesta formal ante el Gobierno tailandés debido a la supuesta incursión de buques tailandeses en aguas territoriales camboyanas. Según manifestó el Ministerio de Exteriores de Camboya a través de un comunicado, estas acciones constituyen “claras violaciones” de la soberanía nacional y del Derecho Internacional. Las autoridades camboyanas aseguran que las fuerzas tailandesas han efectuado “maniobras ilegales” en la zona en disputa, lo que ha obligado a la presentación de una nota de protesta ante Bangkok, según consignó el informe oficial del Ejecutivo camboyano.

El acuerdo de alto el fuego, pactado en diciembre tras semanas de enfrentamientos armados, no ha logrado disuadir ambos bandos de acusarse mutuamente de violar esa tregua. Los últimos ataques y episodios violentos han provocado más de cien muertes y han forzado el desplazamiento de más de un millón de personas en los territorios de ambos países, según datos recopilados por las autoridades locales y reportados por la agencia de Naciones Unidas. Los desplazados, distribuidos en campamentos provisionales y desplazamientos internos, se hallan en una situación de vulnerabilidad debido a la persistencia de la inseguridad en las zonas fronterizas.

Tal como publicó la oficina del portavoz de Naciones Unidas, el secretario general reiteró la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo y profundizar los mecanismos de mediación internacional para prevenir una escalada mayor del conflicto. El comportamiento de las fuerzas militares en la frontera y la vigilancia sobre posibles nuevas incursiones forman parte del seguimiento que Naciones Unidas realiza sobre la estabilidad y la paz en la región, sobre todo después de los graves incidentes ocurridos en los últimos meses.

Por su parte, el primer ministro camboyano ha insistido repetidas veces ante los organismos internacionales en la necesidad de fortalecer la presencia y mediación de actores externos que contribuyan a rebajar la tensión y permitan avanzar en soluciones pacíficas. Las autoridades de Camboya han orientado sus quejas al riesgo que implica cualquier movimiento unilateral de Tailandia, especialmente en las aguas territoriales, como se destaca en la reciente nota diplomática remitida por Phnom Penh.

Según informes de la oficina del portavoz de Naciones Unidas, los enfrentamientos se concentran en zonas donde existen disputas históricas y demandas por delimitaciones territoriales que ambos países reclaman como propias. La frágil tregua alcanzada el año anterior respondió a la presión internacional y al deterioro humanitario generado por el incremento de las hostilidades, detalla el reporte remitido por la ONU.

Los incidentes registrados desde la entrada en vigor de la tregua evidencian la dificultad de garantizar la estabilidad en una región marcada por rivalidades históricas y frecuentes desencuentros políticos y militares. La advertencia de Hun Manet sobre la gravedad de la situación y la denuncia reiterada de actividades militares irregulares en la frontera apuntan a un escenario de incertidumbre a corto plazo, señala el comunicado del Ministerio de Exteriores camboyano.

Las acciones diplomáticas desplegadas por Camboya y la respuesta que pueda dar Tailandia a las protestas formulan el contexto inmediato en el que la ONU intensifica su llamado a la paz, subraya el informe de la oficina de su portavoz. Junto con ello, la comunidad internacional se mantiene atenta al desarrollo de los acontecimientos y a la evolución de los diálogos impulsados para sostener el cese de hostilidades y evitar el agravamiento de la crisis humanitaria en la zona limítrofe.