El Kremlin avisa que clasificará a Estonia como un objetivo nuclear si acaba instalando armas estratégicas

Moscú advierte de que designará al país báltico como zona de alto riesgo si la OTAN despliega armamento atómico, tras unas declaraciones del ministro Margus Tsahkna sugiriendo que considerarían aceptar ese tipo de arsenal en su territorio

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Las autoridades rusas han comunicado que responderán con medidas específicas de seguridad si detectan la posible presencia de armamento nuclear en Estonia, incluida la designación del país báltico como objetivo prioritario dentro de su estrategia de disuasión. Esta advertencia surge en medio de recientes declaraciones del ministro de Exteriores estonio, Margus Tsahkna, quien expresó que el gobierno de Tallin estaría dispuesto a analizar la posibilidad de albergar armas atómicas de la OTAN en su territorio si la Alianza lo considerase necesario. Según informó TASS, estas palabras han llevado al Kremlin a lanzar un mensaje directo sobre las posibles consecuencias de una decisión de este tipo.

De acuerdo con la agencia rusa TASS, Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, advirtió que cualquier despliegue de armamento estratégico en Estonia alteraría la postura de defensa rusa. El portavoz indicó que, aunque Moscú no busca amenazar a Estonia ni a ningún país, la ubicación de armas nucleares en territorio estonio haría que estas instalaciones se convirtiesen automáticamente en un objetivo directo de las fuerzas nucleares rusas. “Nosotros no queremos amenazar a Estonia ni amenazar a nadie, pero como aparezcan armas nucleares en territorio estonio y nos apunten, nuestras armas nucleares apuntarán a Estonia”, señaló Peskov, según recogió TASS.

La postura rusa se fundamenta en la necesidad de garantizar la protección del país, argumentando que cualquier escenario en el que armamento nuclear apunte a Rusia requeriría una reacción simétrica y determinante. “Espero que a Estonia le haya quedado claro, porque nosotros vamos a hacer lo que haga falta para garantizar nuestra seguridad, y más todavía en lo que se refiere a la disuasión nuclear”, añadió el portavoz del Kremlin según reportó la agencia estatal.

La controversia tuvo su origen en una entrevista que concedió el ministro de Exteriores de Estonia a la emisora pública ERR el pasado miércoles. Durante la conversación, Tsahkna manifestó que el país no mantiene ninguna objeción formal al despliegue de armas atómicas aliadas y que la política nacional no descarta la presencia de este tipo de armamento si la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) considerase que responde a la situación de seguridad regional. “No nos oponemos. No tenemos una doctrina que lo descarte, si la OTAN lo considerara necesario”, expresó el ministro, según reprodujo TASS.

El debate en torno a la posible llegada de armas nucleares aliadas a Estonia cuenta con precedentes recientes. Según detalló TASS, el actual ministro de Defensa, Hanno Pevkur, ya había realizado comentarios en esa dirección en el verano anterior, sugiriendo apertura a la posibilidad si la coyuntura internacional justifica tal despliegue.

La reacción de Rusia se produce en un contexto de creciente tensión entre Moscú y los países bálticos, agravada desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania y el posterior refuerzo de la presencia militar de la OTAN en la región. Estonia, al igual que Letonia y Lituania, participa activamente en ejercicios y maniobras con aliados occidentales, convirtiéndose en una zona de atención estratégica tanto para la Alianza Atlántica como para el Kremlin.

Según publicó la agencia TASS, las declaraciones cruzadas reflejan un endurecimiento del discurso de seguridad en el noreste de Europa, particularmente en áreas próximas a las fronteras rusas. Los movimientos diplomáticos y militares en la región se encuentran bajo un escrutinio intenso, ante el temor de una posible escalada que involucre armamento de destrucción masiva. La advertencia de Moscú añade un nuevo elemento de presión sobre la postura defensiva de los países aliados de la OTAN en la región, aumentando la sensibilidad en torno a cualquier indicio de despliegue nuclear.