
Karol Nawrocki ha destacado que la reciente reforma judicial aprobada por el Parlamento polaco podría violar la Constitución del país, aduciendo su preocupación por los mecanismos previstos en la ley para designar y destituir jueces. Según informó Europa Press, el presidente de Polonia vinculó esta polémica a la prerrogativa constitucional exclusiva del mandatario para el nombramiento de jueces, y enfatizó que tal cuestión no puede ser transferida ni instrumentalizada por el Ejecutivo o el órgano legislativo.
De acuerdo con Europa Press, el presidente Nawrocki confirmó su decisión de vetar la reforma judicial impulsada por el primer ministro Donald Tusk, argumentando que la propuesta abre espacio a la injerencia de intereses políticos en el sistema judicial polaco. En un video distribuido por la oficina presidencial, Nawrocki expresó: “No puedo firmar una ley que, bajo el lema de restablecer el Estado de derecho, en realidad introduce una nueva etapa de caos y abre la puerta a la influencia política sobre los jueces”. Además, sostuvo que el texto legal aprobaba una segregación injustificada de jueces y otorgaba el control del sistema judicial a un grupo político específico, un aspecto que el mandatario rechaza y considera peligroso para la integridad del sistema de justicia.
Tal como publicó Europa Press, la reforma aprobada por la cámara baja polaca, el Sejm, introduce cambios relevantes en el funcionamiento del Tribunal de Apelación y en el papel del Consejo Nacional de la Judicatura. Este organismo ha recibido críticas desde el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, principalmente por dudas en torno a su independencia. Nawrocki consideró que el proyecto de ley no puede convertirse en un instrumento para apartar a jueces que resulten incómodos para el gobierno de Tusk, recalcando que subestimar el estatus de los jueces y menoscabar sus resoluciones conduciría a la inseguridad jurídica de millones de casos en el país.
Según reportó Europa Press, el presidente polaco subrayó los riesgos de desequilibrio institucional si las resoluciones de los jueces se ven afectadas por interferencias externas, señalando que ello supondría poner en cuestión la certeza y la continuidad de los procedimientos judiciales. Nawrocki calificó además al proyecto de reforma como improvisado, sujeto a amplias críticas y tramitado de manera acelerada en la cámara baja polaca. Entre sus señalamientos, advirtió que la reforma podría poner en peligro la seguridad de la población, argumentando que ello facilitaría ventajas para los delincuentes, al poner en entredicho la estabilidad del sistema de justicia.
De acuerdo con lo reportado por Europa Press, Nawrocki, quien mantiene vínculos con el partido opositor Ley y Justicia (PiS), remarcó la idea de que Polonia “no puede convertirse en un Estado de caos” e insistió en la necesidad de evitar fracturas institucionales. En contraposición a la reforma vetada, el presidente comunicó que presentará su propio proyecto de ley con el propósito de garantizar el derecho de los ciudadanos a un tribunal y a la resolución de casos sin demoras injustificadas. Esta propuesta buscaría restablecer el funcionamiento regular de los órganos judiciales, al margen de litigios partidistas.
El presidente polaco también advirtió, según detalló Europa Press, que si las propuestas de diálogo y negociación son rechazadas, apelará directamente a la sociedad mediante la convocatoria de una consulta popular. “De conformidad con mi obligación, finalmente recurriré al pueblo con una propuesta de referéndum sobre el restablecimiento de la normalidad en el funcionamiento de los tribunales. Esta es una decisión que corresponde a los ciudadanos”, afirmó Nawrocki, abriendo la posibilidad de que el futuro del sistema judicial polaco se decida a través de las urnas si fracasan los intentos de acuerdo entre las fuerzas políticas.
El posible referéndum surge en un contexto en que, como destacó Europa Press, el veto presidencial a una ley solo puede revertirse si más del 60 por ciento del Parlamento vota a favor de su anulación, una proporción con la que no cuenta la actual coalición gubernamental liderada por Donald Tusk. Esta realidad parlamentaria refuerza el margen de maniobra de Nawrocki y condiciona las perspectivas de futuro de la reforma judicial.
El medio Europa Press también puntualizó que la controversia alrededor de la independencia judicial en Polonia ha generado un amplio debate nacional e internacional, con especial atención a la postura de la Unión Europea respecto al funcionamiento del Consejo Nacional de la Judicatura y al equilibrio de poderes en el Estado. Finalmente, la situación abre interrogantes acerca de la estabilidad institucional y la capacidad de consenso en la política polaca, con la figura del presidente jugando un papel clave en la definición de la estructura judicial que regirá en el país.