Moscú, 16 feb (EFE).- El Premio Nobel de la Paz 2021, el ruso Dmitri Murátov, se dirigió este lunes a Rusia y Ucrania para pedirles que devuelvan "agua, calor y luz" a los millones de civiles afectados por los continuos ataques contra la infraestructura energética en ambos países.
"Devuelvan a la gente los fundamentos básicos de la civilización", dijo Murátov en un mensaje de vídeo, publicado por Nóvaya Gazeta, periódico del que es director y que fue cerrado en Rusia.
Recordó que la Convención de Ginebra de 1949 prohíbe el castigo colectivo y los métodos de intimidación y el terror de los ciudadanos.
Murátov enfatizó que la URSS, de la que formaron parte Rusia y Ucrania, fue firmante de ese documento.
"Mientras están construyendo un nuevo orden mundial, están destruyendo la civilización existente y que se reflejaba en al menos (el hecho de que) en las grandes ciudades la gente tenía agua, calor y luz", afirmó, y pidió devolver esos bienes básicos a la gente.
Insistió en que no se trata de política, sino de unas "condiciones mínimas de existencia" para las personas.
Durante el discurso de Murátov, en el vídeo se podían ver imágenes de puestos de avituallamiento para entrar en calor instalados en Kiev y en la región rusa de Bélgorod, la más castigada por la guerra.
Los representantes de Rusia y Ucrania volverán a reunirse a partir de mañana en Ginebra después de dos rondas de negociaciones, celebradas en las últimas semanas en Abu Dabi con la mediación de Estados Unidos.
La agencia TASS informó hoy de que, según fuentes occidentales, en la ciudad suiza se abordará una tregua energética similar a la que el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó a finales de enero a petición de la Casa Blanca.
Los ataques contra las infraestructuras energéticas ucranianas han dejado parcialmente sin luz y calefacción a millones de personas en ese país, mientras que la misma situación se da en las últimas semanas en algunas regiones rusas fronterizas con Ucrania, debido a los ataques de Kiev.
La situación empeoró debido a una ola de frío que hizo que los civiles afectados por los bombardeos estuvieran sin agua, luz y calefacción con temperaturas de 20 grados bajo cero. EFE