Mueren dos niños en Afganistán por la explosión de un artefacto no activado tras lanzarlo a un fuego

Las autoridades locales informaron que cinco menores sufrieron lesiones graves luego de manipular un explosivo sin detonar en Nangarhar, donde dos permanecen en estado crítico y podría aumentar el número de fallecidos según fuentes oficiales

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Las fuerzas de seguridad trasladaron a cinco menores a un hospital tras una explosión ocurrida en Nangarhar, en el este de Afganistán. Dos de los niños permanecen en estado crítico a consecuencia de las heridas sufridas, lo que genera preocupación por la posibilidad de que la cifra de fallecidos aumente en las próximas horas, tal como informaron las autoridades afganas. Este incidente, según detalló la oficina del gobernador de la provincia de Nangarhar a través de un comunicado en redes sociales, ocurrió en el área de Spin Jur dentro del distrito de Batikot cuando un grupo de niños manipuló un artefacto explosivo sin detonar y lo arrojó a un fuego, provocando la explosión.

Según la información publicada por el medio oficial, al menos dos menores perdieron la vida tras el estallido. Aparte de los fallecidos, otros cinco resultaron heridos, y de estos, dos ingresaron en estado muy grave, señaló el comunicado oficial. El suceso tuvo lugar en una zona rural ubicada en la provincia que se sitúa en el oriente del país, donde continúan existiendo numerosos peligros relacionados con artefactos explosivos remanentes de décadas de enfrentamientos armados.

El medio consignó que Afganistán se encuentra entre los países más afectados por la presencia de minas antipersona y otros dispositivos explosivos sin detonar, que han quedado abandonados luego de extensos ciclos de conflicto armado a lo largo de los años. En relación a la magnitud del problema, la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) catalogó al país como el tercero a nivel mundial con el mayor número de víctimas derivadas de estallidos de minas y artefactos explosivos sin detonar.

La oficina del gobernador informó que las autoridades instauradas por los talibán en 2021 coordinaron la intervención tras la explosión y tomaron medidas para trasladar a los heridos a centros médicos especializados. A pesar de los intentos de asistencia inmediata, la gravedad del suceso podría derivar en más víctimas, dependencia de la evolución clínica de los menores internados.

El medio detalló que el área afectada por el incidente, Batikot, es conocida por la concentración de residuos explosivos provenientes de antiguos conflictos, lo cual incrementa el riesgo para la población infantil y adulta en la vida cotidiana. Las fuentes oficiales no han informado detalles sobre el origen específico del artefacto, pero señalaron que la manipulación accidental de estos dispositivos representa un riesgo recurrente en varias regiones de Afganistán.

UNAMA ha subrayado la urgencia de reforzar las acciones de desminado y campañas de concienciación sobre el peligro de estos artefactos, con el objetivo de reducir el número de víctimas, en especial entre menores que suelen desconocer la naturaleza letal de estos objetos. Movimientos humanitarios y agencias internacionales reportaron previamente una creciente preocupación por la persistencia de explosivos heredados de más de cuatro décadas de conflictos y la insuficiencia de recursos para su localización y destrucción.

La explosión de Spin Jur agrava las cifras de víctimas infantiles en Afganistán por este tipo de accidentes, sumando nuevos casos a una lista que la Organización de Naciones Unidas considera de extremo riesgo sanitario y humanitario. Según publicó el medio, expertos y funcionarios llaman reiteradamente a fortalecer la cooperación internacional para acelerar la retirada de artefactos explosivos y avanzar en la protección de poblaciones vulnerables, como niños y adolescentes residentes en las áreas rurales del país, quienes suelen estar expuestos en sus actividades diarias a objetos peligrosos sin identificar.

A la espera de nuevos comunicados oficiales sobre el estado de los heridos, las autoridades reiteraron la alerta a las comunidades locales para que eviten manipular objetos desconocidos y denuncien ante las fuerzas de seguridad cualquier hallazgo de artefactos sospechosos. El suceso en Nangarhar refleja los desafíos persistentes en materia de seguridad en Afganistán y la necesidad de acciones sostenidas para enfrentar las consecuencias de décadas de guerra en el país.