La CHD mantiene activos cerca de 70 avisos activos, 16 de ellos en nivel rojo

La Confederación Hidrográfica del Duero informa que diversos puntos fluviales en Castilla y León permanecen bajo riesgo elevado por desbordamientos, especialmente en cauces como Arlanza, Cega, Duero y Eresma, con 16 zonas en máxima alerta

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Las últimas cifras proporcionadas reflejan que los riesgos de desbordamiento alcanzan el nivel máximo en sectores específicos de importantes ríos de Castilla y León, entre ellos el Arlanza, el Cega, el Duero y el Eresma. Según informó la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) a través de su página web, a las 8:43 horas se mantenían 16 avisos en nivel rojo, lo que implica una situación especialmente delicada en estos cauces fluviales.

El medio detalló que la CHD contabilizaba un total de 67 alertas activas distribuidas en diferentes puntos de la cuenca del Duero. De estos avisos, 16 correspondían al nivel rojo, el más alto en la escala de riesgo, mientras que 22 permanecían en nivel naranja y 29 en nivel amarillo. Esta configuración significa que varias localidades ribereñas de Castilla y León afrontan desde hace horas un incremento en la vigilancia sobre la evolución de los caudales.

Entre las zonas bajo nivel rojo se encuentran tramos del río Arlanza a su paso por Peral de Arlanza, en la provincia de Burgos, y Quintana del Puente, en Palencia. El río Cega se encuentra en idéntica situación en Megeces, Valladolid. También destacan los avisos en el Duero, con máxima alerta en el embalse de La Cuerda del Pozo y en la localidad de Garray —ambos municipios de Soria—, así como en Quintanilla de Onésimo, en Valladolid, reportó la CHD.

El Eresma figura entre los cursos que requieren atención prioritaria, especialmente en las áreas denominadas Pontón Alto y en el tramo que atraviesa Segovia. El organismo de cuenca indicó que el Huebra mantiene el nivel rojo en el Puente Resabala, en Salamanca; mientras que el Omaña se halla en situación similar en Castro de La Lomba, en León. También en León, el Órbigo ha motivado avisos en la localidad de Cebrones del Río, extendiéndose hasta Manganeses, en Zamora.

Otros puntos fluviales que figuran bajo máxima precaución involucran el río Tuerto a su paso por Villameca y San Félix de la Vega, ambos en la provincia leonesa. El río Ucero, a su paso por Osma, en Soria, completa el listado de zonas donde la CHD ha establecido el nivel rojo, según consignó el medio oficial del organismo.

En cuanto a los niveles naranjas, la página web de la CHD reflejaba 22 avisos vinculados a una variedad de cursos, entre ellos el Adaja, Arlanza, Carrión, Cea, Duerna, Duero, Duratón, Eresma, Guareña, Luna, Omaña, Órbigo, Revinuesa y Tera. Estas áreas requieren un seguimiento constante por parte de los servicios de protección civil y de las autoridades locales, acorde con las directrices establecidas.

El resto de advertencias, un total de 29, figuran bajo el nivel amarillo. Estos puntos, aunque suponen un menor grado de riesgo en comparación con las alertas naranjas y rojas, demandan atención y evaluación periódica, reportó la CHD.

La actualización frecuente de estos avisos está disponible en la página oficial del organismo, permitiendo a la población y a las administraciones locales identificar las zonas expuestas a posibles alteraciones del nivel del agua debido a precipitaciones y otros factores hidrológicos. La CHD sostiene una labor continua de seguimiento para adaptar las actuaciones a la evolución de los caudales e informar sobre la situación en tiempo real.

Las medidas preventivas que recomienda la CHD incluyen limitar la presencia en zonas próximas a los cauces afectados, así como atender posibles indicaciones de evacuación o restricciones emitidas por las autoridades municipales. El organismo insiste en la importancia de mantener la coordinación con los sistemas autonómicos y estatales de emergencia para reducir el impacto de eventuales desbordamientos.

De acuerdo con la información publicada en la web de la CHD, la vigilancia comprende no solo el registro del comportamiento de los principales ríos, sino también del estado de los embalses y de las infraestructuras de defensa existentes. El objetivo es minimizar los daños a personas y bienes en caso de que persista o aumente la inestabilidad de los cauces.