
El plan aprobado prevé que la reducción de la jornada se materialice gradualmente hasta el año 2030, de manera que las condiciones de los trabajadores evolucionen año tras año sin cambios en el salario ni en las prestaciones. Según detalló el diario Milenio, la Cámara de Senadores votó este miércoles a favor de la propuesta para disminuir de 48 a 40 horas la semana laboral, estipulando un proceso escalonado para su implementación e insistiendo en la conservación de los derechos actuales relacionados con el descanso.
El medio Milenio precisó que la reforma, avalada por 103 votos a favor y 15 en contra, afecta a cerca del 65% de la población mexicana. Durante la sesión legislativa se determinó que la entrada en vigor de la nueva jornada laboral será gradual: los trabajadores mantendrán la jornada de 48 horas semanales en 2026, posteriormente se reducirá en dos horas por año, hasta alcanzar el límite de 40 horas semanales en 2030. Milenio informó que esta medida, de obtener el visto bueno de la Cámara de Diputados, representaría un cambio estructural en la regulación federal del trabajo.
En lo referente a las condiciones laborales, la ley conserva la garantía de un día de descanso por cada seis días de labor, respetando el salario completo para los empleados, indicó Milenio. Esto implica que la reducción de la jornada no afectará la remuneración ni las prestaciones habituales. Durante las discusiones parlamentarias, el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, Óscar Cantón, aseguró que el alcance del cambio reside en fortalecer los derechos de los trabajadores sin comprometer sus ingresos. “Va a proteger el ingreso, ningún momento la reducción implicará reducción de sueldo, salario o prestaciones”, fue una de las declaraciones de Cantón ante el pleno, palabras citadas por Milenio.
La reforma también suscitó debate en torno al número de días de descanso a la semana. Un grupo de senadores pertenecientes al Partido Revolucionario Institucional (PRI), Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano y Partido Verde impulsó una propuesta para aumentar a dos los días de descanso obligatorios. Representantes de Morena, el partido gobernante, votaron en contra, lo que mantuvo la norma de un solo día de asueto semanal, remarcó el medio mexicano.
La modificación aprobada se fundamenta en demandas históricas de la clase trabajadora en México, según expuso Óscar Cantón, citado por Milenio. El legislador subrayó que esta adecuación legal busca ser un derecho garantizado constitucionalmente, no sujeto a la discrecionalidad de gobiernos o empleadores. “Queremos que sea un derecho blindado en la Constitución que no depende de la voluntad de nadie, la jornada de 40 horas debe quedar en la letra constitucional, es una vieja demanda obrera de la clase trabajadora en su conjunto”, argumentó Cantón en tribuna, según recogió el medio de comunicación.
Aunque la aprobación en el Senado representa un paso relevante en la ruta legislativa de la reforma, todavía resulta necesaria la sanción de la Cámara de Diputados para que pueda entrar en vigor. El cronograma establecido y los términos específicos dependen de la ratificación en la otra cámara legislativa, advirtió Milenio.
La aprobación de esta iniciativa se da en un contexto de discusión nacional sobre las condiciones laborales y el equilibrio entre vida personal y trabajo, donde la reducción de la jornada figura como herramienta para favorecer la calidad de vida de amplios sectores de la población. La implementación progresiva busca evitar impactos adversos en la economía o en las estructuras empresariales, mientras que la garantía de salarios íntegros forma parte esencial del acuerdo alcanzado.
Finalmente, Milenio señaló que el debate reflejó diferencias en torno a los alcances de la reforma, particularmente en lo relativo al tiempo libre concedido a los empleados, pero logró reunir una amplia mayoría que se inclinó por la reducción de la jornada semanal como una meta alcanzable en el corto y mediano plazo. El proceso concluirá una vez la Cámara de Diputados defina su postura sobre la propuesta ya avalada por el Senado.