El Ejército de Nigeria anuncia la muerte de 16 "terroristas" en una serie de operaciones militares en Borno

Once rehenes han sido liberados tras un enfrentamiento en el que fuerzas de seguridad capturaron equipo y recursos clave a miembros del grupo Estado Islámico en África Occidental, luego de un ataque frustrado contra una base en el noreste del país

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Bicicletas, armas y una amplia cantidad de suministros logísticos figuran entre los recursos incautados por las fuerzas militares nigerianas tras una operación en el estado de Borno que resultó en la liberación de once rehenes y la eliminación de 16 integrantes del denominado Estado Islámico en África Occidental. El dispositivo se activó poco después de que los milicianos lanzaran, sin éxito, un ataque contra una base militar en la localidad de Auno, en el noreste del país, según informó la agencia de noticias NAN y replicó el Ejército de Nigeria.

De acuerdo con datos divulgados por el portavoz de la oficina de información de la operación militar Hadin Kai, Sani Uba, las fuerzas armadas intervinieron en las zonas de Konduga coordinadamente con la Fuerza de Trabajo Conjunto Civil. El 9 de febrero, las tropas rastrearon a los combatientes del ISWA hasta el área de Gigan Kaji, donde se produjo el enfrentamiento que dejó dieciséis presuntos miembros armados del grupo abatidos. Según consignó el Ejército y recogió NAN, algunos milicianos resultaron heridos y lograron huir de la zona.

La ofensiva se desarrolló como respuesta directa a un asalto frustrado contra la base militar en Auno, ocurrido la semana previa, donde los insurgentes no alcanzaron sus objetivos. Tras la intervención, once rehenes que eran mantenidos por el grupo fueron liberados por el contingente militar, según detalló Sani Uba en declaraciones difundidas por la agencia de noticias.

Las autoridades militares comunicaron además la recuperación de cerca de veinte bicicletas, armas y reservas logísticas atribuidas al grupo armado. Estos recursos, de acuerdo con la declaración oficial, resultaban esenciales para las operaciones y el sostenimiento de los planes de la agrupación en la región.

El Estado Islámico en África Occidental, escisión de Boko Haram, mantiene una activa presencia en el noreste de Nigeria y Borno ha sido uno de los escenarios habituales de enfrentamientos entre los efectivos de seguridad y los insurgentes. El ejército nigeriano puntualizó que la ofensiva formó parte de una estrategia más amplia de presión sobre los grupos armados que operan en distintas zonas del país, en coordinación con cuerpos civiles y comunitarios destacados en la región.

En los últimos años, los secuestros y ataques atribuidos tanto a ISWA como a Boko Haram han elevado las preocupaciones por la situación humanitaria y la seguridad en comunidades rurales aisladas y centros urbanos del noreste nigeriano. El enfrentamiento en Gigan Kaji, como informó el ejército, implicó también la persecución de los combatientes más allá del primer foco de la operación, con el objetivo de bloquear rutas de repliegue y cortar el suministro logístico de los grupos armados.

La liberación de los once rehenes se realizó durante las maniobras de barrido posterior al choque armado, siempre según los partes informativos oficiales citados por NAN. Entre los recuperados, se encuentran personas secuestradas durante distintas operaciones previas llevadas a cabo por ISWA. Las autoridades locales no ofrecieron detalles sobre la identidad o el estado de salud de estas personas tras su liberación.

Los objetos confiscados durante la operación —fundamentalmente armas, bicicletas y suministros logísticos— han pasado a disposición de las fuerzas militares, quienes enfatizaron la importancia de este decomiso para debilitar la capacidad operativa de los insurgentes en la zona. Las fuerzas armadas reiteraron la continuidad de las operaciones en comunidades vulnerables de Borno y otras regiones donde existen focos de inestabilidad generados por grupos armados.

La ofensiva en el estado de Borno se inscribe en un contexto de acciones militares recurrentes para contrarrestar la influencia de ISWA y limitar la recurrencia de secuestros y ataques coordinados contra posiciones militares y civiles, como dio cuenta NAN. El ejército mantiene la colaboración con agrupaciones civiles, elemento que consideran clave para obtener información de inteligencia y asistencia logística en terrenos de difícil acceso para las fuerzas regulares.

La situación en el noreste de Nigeria, marcada por enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas estatales, continúa recibiendo atención de organismos nacionales e internacionales por el impacto en la población y la prolongada crisis humanitaria, de acuerdo con los informes publicados tanto por la agencia NAN como por el propio Ejército nigeriano. Las autoridades locales insisten en la necesidad de sostener las patrullas y las intervenciones periódicas en puntos estratégicos del estado, así como reforzar la protección a la población civil a través de mecanismos coordinados con organizaciones locales y el aparato militar.