Congreso y Senado aprueban reforzar las campañas educativas sobre los riesgos del consumo de bebidas energéticas

Padres y adolescentes deberán recibir información más clara sobre las consecuencias de ingerir este tipo de productos, especialmente cuando se mezclan con alcohol, tras el respaldo político a iniciativas que buscan frenar su uso perjudicial

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Las estadísticas presentadas durante el debate legislativo han puesto en relieve que más de un tercio de los jóvenes españoles entre 14 y 18 años reconoció en 2025 haber consumido bebidas energéticas en el mes previo, y uno de cada seis admitió combinarlas con alcohol. Sobre esta base, padres y adolescentes deberán recibir una información más clara sobre las consecuencias de ingerir estos productos, especialmente cuando se mezclan con alcohol, después del respaldo político a iniciativas que buscan frenar su uso perjudicial.

Según consignó la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para el Estudio de los Problemas de las Adicciones, el Congreso y el Senado han dado luz verde a una proposición no de ley presentada por el PSOE que pretende reforzar las campañas educativas, divulgativas y de sensibilización sobre el consumo responsable de bebidas energéticas. El medio reportó que esta iniciativa busca aumentar el conocimiento de padres y jóvenes sobre los efectos adversos que pueden producir estos productos, haciendo especial hincapié en los riesgos asociados a su mezcla con bebidas alcohólicas.

La aprobación se concretó con 34 votos favorables y solo dos en contra, contando con una enmienda transaccional del Partido Popular. Tal como publicó el medio, la diputada socialista Caridad Rives defendió la propuesta recordando los datos disponibles: en 2025, el 38,4 por ciento de los adolescentes españoles de entre 14 y 18 años admitió el consumo reciente de bebidas energéticas y el 15,2 por ciento de ellos reconoció combinarlas con alcohol. Además, Rives subrayó que las investigaciones científicas recientes han confirmado los daños que estos productos pueden provocar en la salud.

Durante la sesión, se detalló que muchos componentes presentes en la amplia gama de bebidas energéticas contribuyen a la aparición de problemas cardiovasculares, hematológicos y neurológicos, así como alteraciones psicocomportamentales, hipertensión arterial, pérdida de masa ósea, daños al sistema nervioso central u obesidad. También pueden derivar en efectos secundarios como palpitaciones, insomnio y náuseas, según recogió el medio. Rives alertó sobre los casos en que jóvenes han debido ser hospitalizados tras consumir estas bebidas, principalmente cuando las mezclaron con otras sustancias, amplificando así sus efectos.

En declaraciones recogidas por el medio, Rives explicó que la cafeína puede “disfrazar la percepción de una borrachera por ingesta de alcohol, con el riesgo que esto conlleva”. Además, la diputada recordó que en marzo de 2025 el PSOE presentó otra iniciativa en la Comisión de Derechos Sociales y Consumo, respaldada también por el PP, enfocada en regular las bebidas energéticas en consonancia con las medidas tomadas en otros países de Europa y buscando armonizar las regulaciones existentes entre las comunidades autónomas, como en Galicia o Asturias.

El medio detalló que la propuesta insta a mejorar la recopilación y análisis de datos sobre el consumo de estas bebidas. El objetivo es consolidar la información y ampliarla mediante un estudio más exhaustivo que considere variables de edad y factores sociales diversos. En una sociedad marcada por la influencia tanto de la publicidad tradicional como de las redes sociales, Rives propuso tomar acciones coherentes para distanciar el consumo de estos productos del entorno social y mediático.

Durante el debate, la senadora del Partido Popular María del Mar San Martín defendió la enmienda presentada por su grupo, en la que solicitó revisar y ampliar la información sobre la promoción comercial y la publicidad de las bebidas energéticas, además de incorporar nuevos enfoques analíticos sobre su consumo. El objetivo de esta enmienda, según detalló el medio, es conocer en mayor profundidad tanto la cantidad como la frecuencia con la que se consumen estos productos. San Martín también propuso analizar la legislación vigente, ya que actualmente las bebidas energéticas se encuentran clasificadas como bebidas refrescantes. En palabras de San Martín, “debe haber una propuesta de introducción de una categoría diferenciada para estas bebidas energéticas que tantos problemas están dando a la salud de los menores”.

Por su parte, el diputado Rafael Cofiño, de Sumar, advirtió sobre los peligros de mezclar bebidas energéticas con alcohol, señalando que este tipo de combinación puede facilitar el inicio prematuro del consumo alcohólico. Según reseñó el medio, Cofiño recalcó que está en proceso una ley sobre alcohol y menores, la cual se presenta como prioritaria frente a este escenario.

En la sesión se reafirmó la intención de que las futuras campañas informativas lleguen tanto a jóvenes como a padres, reforzando el conocimiento sobre los riesgos asociados y promoviendo un mayor control y prevención del consumo de bebidas energéticas, sobre todo en los ambientes escolares y de ocio juvenil, según el registro de la Comisión recogido por el medio.

El interés del legislativo en promover análisis periódicos y específicos sobre patrones de consumo en los distintos grupos sociales y etarios busca ofrecer una base de conocimiento sólido para futuras políticas de salud pública. El respaldo político concreto a esta proposición no de ley refleja la preocupación compartida dentro de la Cámara y la voluntad de seguir avanzando en la protección de la salud infantil y adolescente frente al incremento en el consumo de bebidas energéticas y las consecuencias derivadas de su mezcla con alcohol y otras sustancias.