Neurólogo advierte de que la migraña aumenta el riesgo de depresión y ansiedad, aún más en personas con exceso de peso

Expertos señalan que quienes padecen este dolor recurrente presentan altas probabilidades de experimentar alteraciones anímicas, sobre todo si presentan obesidad, e insisten en que es clave controlar factores como hipertensión, tabaquismo y colesterol

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Más del 70 por ciento de quienes padecen migraña crónica manifiestan síntomas depresivos, según datos presentados por el doctor Pablo Irimia, especialista del Departamento de Neurología de la Clínica Universidad de Navarra. Esta cifra, dada a conocer durante la reunión anual Post EHC +, celebrada por Teva y avalada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), contextualiza el alcance de los trastornos del estado de ánimo entre quienes sufren este tipo de cefalea, una afección que, de acuerdo con la información que recogió el medio fuente, afecta a más de 5 millones de personas en España y que cursa de manera crónica en aproximadamente 1,5 millones de ellas.

De acuerdo a lo publicado por la fuente, la migraña actúa como un factor que incrementa las probabilidades de experimentar tanto depresión como ansiedad, particularmente en personas que presentan sobrepeso u obesidad. El doctor Irimia detalló que la recurrencia de tres episodios de migraña en un mes ya supone un riesgo mayor de síntomas ansiosos, ya que la expectativa de una nueva crisis genera preocupación sobre la capacidad para mantener una vida cotidiana normal. Según el especialista, la predisposición genética a sufrir migrañas, cuando se añade a antecedentes de depresión, puede contribuir a un aumento en el número y frecuencia de los episodios.

El análisis presentado durante el encuentro, recogido por el medio fuente, también subrayó que la migraña no solo produce dolor, sino que se asocia a un conjunto de comorbilidades que requieren atención específica. Irimia señaló que, en especial la migraña con aura, se identifica como un factor de riesgo vascular, lo que lleva a los profesionales a recomendar una vigilancia rigurosa sobre parámetros como la presión arterial alta, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, la diabetes y el exceso de peso, todos ellos factores que pueden agravar la situación clínica del paciente.

Consultado sobre la relación entre el exceso de peso y la cronificación de la migraña, Irimia explicó que quienes presentan sobrepeso u obesidad tienden a experimentar con mayor frecuencia este trastorno neurológico. El especialista argumentó que el aumento de grasa corporal favorece la liberación de sustancias inflamatorias, lo que puede contribuir a que la migraña se vuelva una dolencia crónica. Por tal motivo, instó a los afectados a considerar una reducción de peso y a que los especialistas evalúen la necesidad de tratamientos específicos para abordar tanto la migraña como los trastornos del ánimo asociados.

Las consecuencias de la migraña abarcan más allá de los síntomas que aparecen durante cada crisis. El doctor Germán Latorre González, integrante de la Unidad de Cefaleas del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, profundizó en el concepto de fase interictal, que corresponde al periodo entre episodios y donde el cerebro permanece en un estado de hiperexcitabilidad, predisponiendo a nuevos ataques. Según consignó el medio fuente, esta fase implica una carga que supera el componente doloroso e involucra distintos factores clínicos, psicológicos, sociales y económicos. Entre ellos se incluyen síntomas como la hipersensibilidad a la luz, los sonidos o los olores, además de trastornos de tipo cognitivo, alteraciones del sueño, síntomas vestibulares y afecciones psiquiátricas como la ansiedad anticipatoria o conductas de evitación.

Latorre puntualizó que los síntomas interictales surgen con mayor frecuencia en los casos más graves, especialmente en las personas que sufren migraña crónica. De acuerdo con declaraciones recogidas por el medio fuente, al menos el 40 por ciento de quienes padecen este tipo de cefalea experimentan síntomas fuera de las crisis, lo que limita notablemente su funcionamiento cotidiano y afecta su desempeño laboral, manifestándose a través del ausentismo, el presentismo y la caída de la productividad.

La valoración de la carga interictal requiere herramientas específicas. Latorre recomendó el empleo de la escala MIBS-4, que se utiliza para registrar y medir estas manifestaciones fuera de los ataques agudos. Su aplicación permite una mejor detección de síntomas y contribuye a definir la complejidad clínica de cada caso. El especialista subrayó que los síntomas suelen ser más intensos en personas con una mayor sensibilización central, en aquellas que sufren episodios más prolongados o incapacitantes, y que "un paciente con mucha carga interictal es un paciente más complejo, con más discapacidad y que debería ser abordado de una forma más integral y completa", según citó el medio fuente.

La jornada Post EHC + puso el foco también en la necesidad de adaptar el enfoque terapéutico a las características de cada paciente, teniendo en cuenta tanto el dolor de las crisis como el impacto anímico y funcional fuera de ellas. La migraña, por su asociación con enfermedades cardiovasculares y trastornos psiquiátricos, requiere una vigilancia sistemática de los factores de riesgo y un abordaje coordinado entre distintos profesionales. Los expertos reunidos coincidieron en la relevancia de considerar los efectos de la migraña en todas sus fases y expresaron la necesidad de seguir nutriendo la formación y actualización en este ámbito, en consonancia con lo reportado por el medio fuente.