La Caja de las Letras del Cervantes recibe el legado de Manuel Vilas: 20 diarios o un ejemplar en chino de 'Ordesa'

Manuel Vilas ha depositado en la bóveda cultural sus recuerdos más íntimos, entre ellos diarios personales, correspondencia privada, fotografías, objetos significativos y versiones excepcionales de su obra, todo cerrado hasta mediados de siglo para futuras generaciones

Guardar

El legado del poeta y novelista Manuel Vilas permanecerá custodiado hasta 2051 en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, tras el acto en el que Vilas depositó una selección de materiales personales y literarios. Entre los objetos sobresalen veinte diarios personales con relatos sobre vivencias literarias y aspectos privados, junto con correspondencia, fotografías, ediciones excepcionales de su trabajo y recuerdos significativos. Según informó el medio, Vilas explicó que los cuadernos reúnen experiencias personales, encuentros profesionales y episodios íntimos que, en sus palabras, contienen “toda la sentimentalidad personal y privada de un escritor que está intentando hacerse un hueco”.

La ceremonia de depósito contó con la presencia del propio Vilas, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y la novelista Ana Merino. De acuerdo con la información difundida, no será posible acceder al contenido de la caja hasta el año 2051, fecha seleccionada por el autor para garantizar que sus recuerdos y documentos más privados permanezcan intactos hasta pasadas varias décadas, con la intención declarada de que futuras generaciones puedan conocer ese material si su obra “en el futuro tiene interés”.

Dentro del legado, Vilas incluyó, además de los diarios, dos discos duros que contienen información digital extraída de sus ordenadores personales de trabajo. El escritor entregó también cartas personales de Ana Merino relacionadas con su etapa matrimonial, así como una carpeta con fotografías y cartas de amor personalizadas. Otros elementos depositados fueron el ‘Manual del perfecto vendedor’, libro propiedad de su padre, un posavasos ilustrado con la imagen del escritor Franz Kafka y un CD titulado ‘A Life in Music’ del estadounidense Lou Reed.

Entre los objetos aportados, destaca la edición en chino de su novela ‘Ordesa’. Luis García Montero, tras recibir oficialmente la obra, la definió como una “novela memorable sobre el diálogo generacional” y mencionó que en sus páginas se explora la “belleza de los adioses”. Según consignó el propio Instituto Cervantes, este tipo de aportes materiales y simbólicos resultan valiosos para profundizar en las mejores herencias de la vida cultural.

Durante la intervención pública, Vilas comparó el carácter atemporal de la caja con una suerte de cápsula del tiempo y calificó como acertada la labor del Cervantes al reemplazar la custodia del dinero por la custodia de la palabra. A su juicio, este depósito representa poesía pura, conforme señaló el propio escritor durante el acto.

El legado de Vilas, incorporado a la bóveda cultural del Instituto Cervantes, se suma a una tradición por la que otros escritores y figuras relevantes han depositado sus aportes para la posteridad. Según publicó el medio, el escritor valoró el acto como un “reciclaje poético”, de acuerdo con la visión que ha transmitido en su obra escrita sobre el paso del tiempo y la preservación de la memoria literaria.

El contenido reservado en la fecha límite de apertura abarca no solo material biográfico, sino también reflejos de su aprendizaje y dudas como escritor en formación, así como escenas íntimas de su experiencia matrimonial y profesional, contribuyendo, en palabras de Vilas recogidas por la fuente, a un legado “para generaciones futuras”.

El depósito se considera un gesto relevante en la trayectoria de Vilas y una contribución significativa al fondo cultural español, que, según detalló el Instituto Cervantes, busca desde la Caja de las Letras reunir testimonios y expresiones que reflejen hitos literarios o personales destinados a perdurar y servir de referencia para la posteridad.