
El informe del Instituto Nacional de Estadística reveló que el sector exterior actuó como freno al crecimiento económico de España en el tramo final de 2025, mientras la demanda interna resultó clave en la evolución del Producto Interior Bruto durante el año. De acuerdo con los datos oficiales citados por el INE, el PIB español avanzó un 2,8% en 2025, cifra inferior en siete décimas respecto al año previo. Esta ralentización se ha producido a pesar de que, en el último trimestre del año, el crecimiento económico se aceleró dos décimas, hasta el 0,8%, ritmo que, según el Ministerio de Economía y recogió el INE, representa el mayor incremento trimestral de todo el ejercicio.
El análisis del organismo estadístico muestra que este repunte trimestral provino principalmente del fortalecimiento del consumo de los hogares y del aumento de la inversión. La demanda interna aportó un punto porcentual al crecimiento del producto en ese trimestre, en contraste con el comportamiento del comercio exterior, que restó dos décimas al avance económico, ilustrando de esta manera el diferente aporte de cada componente a la economía. El Ministerio de Economía remarcó que este dinamismo se produjo pese al entorno internacional de incertidumbre que marcó el cierre de 2025.
El crecimiento interanual del PIB durante el último trimestre se situó en 2,6%, lo que supone una décima menos que la obtenida en el trimestre anterior y la tasa más baja registrada en los últimos dos años, concretamente desde el cuarto trimestre de 2023. El INE informó que este comportamiento de la economía española se debe, por una parte, a la resistencia de la demanda interna y, por otra, a la persistente debilidad de las exportaciones, afectadas por factores externos.
Los datos publicados este viernes por el INE se basan en el avance de la Contabilidad Nacional y ofrecen un balance del conjunto de 2025. El Ministerio de Economía subrayó que, a pesar del menor crecimiento respecto a 2024, el progreso trimestral acelerado al final del ejercicio evidencia la fortaleza del consumo doméstico y la capacidad de la economía para encarar un entorno mundial adverso. El organismo resaltó de forma expresa el papel del gasto de los hogares y de la inversión como motores de la economía en la recta final del año.
El retroceso en la contribución del sector exterior al crecimiento español tuvo un peso en la desaceleración respecto al ejercicio anterior. Las exportaciones, según consignó el INE, se vieron afectadas por un contexto global desfavorable, lo que redujo su aportación positiva registrada en ejercicios previos. En contraste, el empuje del consumo e inversión doméstica compensó parte de este impacto, generando el crecimiento observado en 2025 y el ligero repunte en el último trimestre.
El resultado final, divulgado por el INE y destacado por autoridades económicas, apunta a una economía que avanza impulsada por su mercado interno y por la inversión de los hogares, en un contexto internacional marcado por las incertidumbres y por las dificultades del comercio exterior para aportar al crecimiento. La información publicada muestra las diferencias en el comportamiento de los principales componentes del PIB y destaca el giro hacia la demanda interna como elemento destacado del balance económico de 2025.