Irene Rosales se enfada con la prensa por comentarle que sus hijas perderán su herencia por la subasta de Cantora

Molesta por el interés mediático, la ex de Kiko Rivera exige respeto tras preguntas sobre el futuro patrimonial de sus hijas Ana y Carlota, quienes podrían quedar fuera de cualquier beneficio derivado de la histórica propiedad familiar en disputa judicial

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Durante una reciente interacción con reporteros, Irene Rosales manifestó su incomodidad al escuchar preguntas sobre el posible futuro patrimonial de sus hijas, Ana y Carlota, resultado de la situación judicial que atraviesa la finca Cantora. Según reportó la revista Lecturas, la subasta de Cantora es consecuencia directa de una deuda acumulada de 2,2 millones de euros, relacionada con el impago de una hipoteca de 12.000 euros mensuales durante los últimos cinco años. La finca, originalmente perteneciente al torero Francisco Rivera “Paquirri” y actualmente vinculada a Isabel Pantoja y Kiko Rivera, se encuentra cerca de ser vendida en subasta por un valor inicial de un millón de euros, cifra inferior a su valoración real.

Lecturas informó que este escenario se produjo tras varios años de tensiones y dificultades económicas en torno a Cantora. El programa ‘El tiempo justo’ recogió que Kiko Rivera descubrió a través de los medios la situación crítica de la finca. El artista, afectado por la noticia, ha puesto este asunto en manos de sus abogados con el propósito de explorar opciones legales que le permitan intervenir en el proceso, con la intención de no perder el legado de su padre. Kiko Rivera posee actualmente el 47% de la propiedad.

Tal como detalló Lecturas, Irene Rosales puntualizó ante los medios que no tiene conocimiento específico sobre el transcurso de este proceso judicial o sobre las acciones recientes de su exmarido Kiko Rivera en relación a Cantora. Rosales fue cuestionada particularmente sobre la afectación de sus hijas, Ana y Carlota, respecto a la posible pérdida de derechos sobre la herencia familiar debido a la probable subasta de la propiedad. Según consignó la revista, la reacción de Rosales fue categórica y pidió respeto para la privacidad de sus hijas: “Yo creo que ya esto... Debéis de dejar un poquito de meter a mis hijas, que son pequeñas, y en esto ya no tiene nada que ver. Así que perdonadme”, expresó visiblemente molesta, de acuerdo con Lecturas.

La finca Cantora ha considerado durante años una parte central del patrimonio familiar vinculado a Isabel Pantoja, Kiko Rivera y sus descendientes. Isabel Pantoja, heredera principal junto a su hijo, ha afrontado problemas económicos reiterados, según Lecturas, lo que desencadenó la situación actual. El medio destacó que la falta de pago de la hipoteca durante un extenso período condujo a que los acreedores impulsaran la subasta, disminuyendo el valor base de la propiedad respecto a su precio de mercado estimado.

Respecto a la relación familiar, la publicación de Lecturas recordó que Kiko Rivera y su madre mantienen desde hace tiempo una relación distante, razón por la cual el artista no ha visitado Cantora en años. El distanciamiento personal coincide con los problemas económicos que afectan al patrimonio común, acentuando la incertidumbre sobre el futuro de la finca y la parte que corresponde a Rivera y sus hijas.

Por otra parte, la aparición pública de Irene Rosales incluyó momentos personales alejados del conflicto patrimonial. Según subrayó Lecturas, Rosales se mostró sonriente cuando los periodistas aludieron al ramo de flores que recibió de su pareja actual, Guillermo, con quien atraviesa una etapa estable en su vida sentimental. La madre de Ana y Carlota reafirmó la buena situación personal que experimenta fuera del foco mediático sobre los bienes de Cantora. “Me quiere mucho”, declaró, citada por Lecturas, refiriéndose a la relación con Guillermo.

La situación de Cantora y la implicación de la familia Rivera Pantoja continúa generando atención de la prensa y del entorno social debido al valor económico y simbólico de la finca en cuestión. Según Lecturas, la resolución judicial y la eventual subasta podrían dejar fuera del patrimonio familiar a las descendientes de Kiko Rivera, incluidas Ana y Carlota, lo que ha motivado distintos testimonios y reacciones por parte de los miembros implicados directamente en la controversia.