
La decisión de mantener vigentes únicamente las licencias de tres organizaciones de respaldo a los medios de comunicación en Afganistán dejó sin autorización a la mayoría de estas entidades, suspensiones que afectan directamente a su capacidad de operar en el país. Según informó el Ministerio de Información y Cultura en Kabul, estas medidas se tomaron después de realizar una revisión detallada de los grupos que prestan apoyo a periodistas y medios, proceso que responde a numerosas denuncias relacionadas con el comportamiento de estas entidades y a cuestionamientos sobre su profesionalismo.
De acuerdo con la publicación oficial del Ministerio, citada por la prensa internacional y recogida en sus redes sociales, la evaluación se originó por la existencia de "quejas reiteradas" de periodistas y medios afganos contra diversas organizaciones que, según el gobierno, actuaban de manera poco profesional o "irresponsable". Según reportó el propio Ministerio, “tras las reiteradas quejas de periodistas y medios de comunicación, se ha llevado a cabo una evaluación exhaustiva de las instituciones de apoyo a los medios y los periodistas”, y durante este proceso identificaron que "un gran número de ellas" carecía del rigor necesario al desempeñar su labor.
El comunicado ministerial expresó que este déficit de profesionalismo “ha creado problemas a periodistas y medios, en lugar de soluciones, y ha dañado la confianza internacional de las instituciones mediáticas afganas”. Además, las autoridades subrayaron que varios de estos grupos habían dejado de operar hace tiempo, argumento que sumaron a la decisión de revocar sus permisos.
Con este panorama, el Ministerio ha decidido mantener sólo tres permisos de operación para organizaciones de apoyo a nivel nacional, aunque no especificó cuáles son ni ofreció información sobre los criterios utilizados para seleccionar estas entidades. Kabul tampoco detalló la cantidad exacta de organizaciones afectadas ni ofreció nombres de las identificadas como problemáticas o inactivas.
En la comunicación difundida, las autoridades afirmaron que estas medidas buscan “garantizar los derechos de los periodistas y los medios de comunicación, evitar los abusos en su nombre y lograr que las actividades de estas instituciones sean efectivas y organizadas, lo que hará que se mantenga la confianza en ellas”, según puntualizó el Ministerio afgano. Aunque sostienen este argumento, el cierre masivo de organizaciones se enmarca dentro de una serie de restricciones más amplias impuestas al sector mediático desde que los talibán tomaron el poder en agosto de 2021.
Tal como publicó la prensa internacional, desde el regreso de los talibán al control del país se han introducido normas que prohíben determinados contenidos en los medios, se han arrestado a periodistas y se han clausurado entidades dedicadas a la formación profesional y a la asistencia legal de los trabajadores del sector. Las autoridades han justificado este tipo de acciones asegurando que respaldan el ejercicio periodístico dentro de lo que consideran un "marco islámico", definición alineada con la interpretación estricta de la ley islámica que defienden los dirigentes actuales.
De acuerdo con lo reportado por distintos medios, estas medidas afectan tanto a quienes producen información diaria como a los organismos civiles. El Ministerio de Información y Cultura no ha ofrecido, hasta el momento, explicaciones adicionales respecto a la forma en que se realizó la revisión ni sobre los pasos a seguir para organizaciones que deseen recuperar su licencia en el futuro. La aparición de restricciones legales y administrativas a los medios ha sido una tendencia constante desde el cambio de régimen, afectando el desarrollo de la prensa independiente y limitando los recursos legales y formativos para quienes trabajan en el sector.