Activistas despliegan muñecos hinchables de Trump y Putin para pedir a la UE no cambiar el gas ruso por el de EEUU

Greenpeace insta a los gobiernos europeos a priorizar fuentes renovables y alerta del riesgo de reemplazar un monopolio energético por otro similar, exigiendo evitar nuevas dependencias de líderes externos y rechazar acuerdos energéticos multimillonarios con Estados Unidos

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Thomas Gelin, representante de Greenpeace ante la Unión Europea, sostuvo que “Europa se vio obligada a financiar la guerra de Putin debido a su enorme dependencia de los combustibles rusos”, señalando el riesgo de que, al cambiar de proveedor sin transformar el modelo energético, se entregue el mismo poder “a otros matones como Trump”. Con esta afirmación, el activista recuperó la atención sobre la decisión adoptada por los Estados miembro de la UE de prohibir desde 2027 las importaciones de gas ruso, y sobre la advertencia de Greenpeace de que sustituir este abastecimiento por gas proveniente de Estados Unidos puede reproducir formas de dependencia que la Unión busca erradicar.

La movilización organizada el lunes por Greenpeace tuvo lugar frente al edificio del Consejo de la UE, donde activistas instalaron muñecos hinchables de gran tamaño con la imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y del mandatario ruso, Vladimir Putin. Según informó el medio, a través de esta acción la organización pidió a la Unión Europea que su salida del gas ruso no se traduzca en una transición hacia el gas estadounidense, sino en la adopción masiva de energías renovables. Una pancarta con la leyenda “Libérense de los tiranos” sintetizó la demanda dirigida a los responsables políticos reunidos para aprobar la hoja de ruta de la desvinculación energética de Rusia.

Greenpeace alertó a la Comisión Europea y a los gobiernos nacionales sobre el riesgo de reemplazar un monopolio por otro: “La UE corre el riesgo de desarrollar una peligrosa dependencia de otros autócratas como Donald Trump si los combustibles rusos se sustituyen por otras importaciones en lugar de adoptar energías limpias”, manifestó la organización según consignó la fuente. El análisis responde al contexto en que la UE acordó la eliminación progresiva, desde dentro de dos años, de las importaciones de gas por gasoducto y gas natural licuado de Rusia, una medida que fue destacada por Greenpeace como necesaria, pero que, de acuerdo a sus voceros, requiere acompañarse de una hoja de ruta realmente transformadora del sistema energético europeo.

El medio señaló que esta advertencia se contextualiza también en el marco de los acuerdos entre la UE y Estados Unidos. Greenpeace denunció que Bruselas ha prometido la compra de productos energéticos estadounidenses —incluyendo gas natural licuado— por un valor de 750.000 millones de dólares, en un intento de evitar la imposición de aranceles por parte de la administración estadounidense. Según la organización ecologista, estos compromisos multimillonarios podrían trasladar la dependencia de Rusia a otro gran proveedor externo, con las implicancias políticas y económicas que conlleva confiar en actores como la Casa Blanca para la seguridad energética del bloque.

La protesta coincidió con la reunión de los secretarios de Estado en el Consejo de la Unión Europea, instancia en que se aprobó de manera formal el calendario para acabar de forma definitiva con la importación de gas ruso. Para Greenpeace, este es solo un primer paso; la organización consideró indispensable que los Estados miembro opten de manera prioritaria por la inversión en fuentes renovables como solar y eólica, en vez de perpetuar la utilización de combustibles fósiles. Thomas Gelin ilustró la comparación con una metáfora: “No se puede cambiar del vodka al bourbon y esperar que se te pase la borrachera; en algún momento hay que dejar el alcohol y empezar a beber agua”, declaró, según publicó el medio, para enfatizar la necesidad de una transformación profunda de la matriz energética europea.

La preocupación de Greenpeace no solo está dirigida a evitar la dependencia de otros proveedores que puedan tener un control monopólico sobre el suministro energético, sino también a la urgencia de frenar la expansión del uso de combustibles fósiles, dada su contribución al cambio climático. La organización sostiene que impulsar acuerdos de importación de gas con Estados Unidos o cualquier otro actor ajeno a la UE compromete los objetivos europeos en materia de neutralidad de carbono y autonomía estratégica. Además, Greenpeace remarcó que los contratos actuales y futuros de importación pueden atar a los países europeos a infraestructuras de gas por décadas, obstaculizando así la transición hacia fuentes limpias.

La acción desplegada en Bruselas forma parte de una serie de campañas que Greenpeace ha intensificado en diferentes países de la Unión Europea, conforme los gobiernos negocian alternativas para cubrir la demanda energética tras la reducción de la oferta rusa. Según informó el medio, la organización busca influir en las negociaciones políticas para que éstas no culminen en nuevos acuerdos de dependencia energética con socios cuyas políticas o gobiernos puedan suponer retos estratégicos o amenazas al interés común europeo.

De acuerdo con la información suministrada, el llamado de Greenpeace se dirige tanto a los responsables de la toma de decisiones en la UE como a la sociedad civil. La organización demanda un cambio estructural, instando a los Estados miembro a dejar de lado los combustibles fósiles y a optar por la inversión y el desarrollo de tecnologías renovables que permitan asegurar una mayor autosuficiencia y contribuir a los compromisos ambientales internacionales.

El seguimiento de esta protesta y las reacciones de las instituciones europeas y los gobiernos nacionales serán decisivos para definir la orientación de la política energética de la UE en los próximos años, según reportó el medio. Greenpeace advierte que el éxito de la eliminación del gas ruso dependerá de la capacidad de los Estados miembro para evitar nuevas dependencias y acelerar la transición hacia un modelo sustentado en energías renovables.