Psiquiatras exigen más especialistas ante una demanda creciente: "España vive un momento crítico en salud mental"

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental advierte de la saturación de consultas y la falta de profesionales en comparación con Europa, mientras la demanda crece y las listas de espera impiden una atención adecuada para la población más vulnerable

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La emigración de psiquiatras jóvenes hacia otros países europeos aparece como un factor determinante en el déficit de profesionales que enfrenta el sistema de salud mental en España. Este fenómeno, sumado al alto porcentaje de especialistas que supera los 60 años y la insuficiencia en la incorporación anual de nuevos profesionales, ha acentuado la brecha respecto a la media europea. La presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), Marina Díaz Marsá, subrayó durante un encuentro con medios que España atraviesa una situación delicada en materia de salud mental, con un notable aumento en la demanda de atención y una estructura profesional que no responde al ritmo de las necesidades, según informó el medio que cubrió la comparecencia.

Según detalló la SEPSM, la proporción actual de psiquiatras en España, estimada en 12 profesionales por cada 100.000 habitantes, dista considerablemente del promedio que presentan los países europeos, que se sitúa en un rango de 18 a 20 por 100.000 habitantes. Tal como publicó la SEPSM, este déficit impacta de manera directa en la capacidad para ofrecer consultas adecuadas, restringiendo la atención a intervenciones basadas en el manejo de síntomas, a menudo acompañadas de extensas listas de espera y consultas cuyo tiempo resulta insuficiente para establecer un vínculo terapéutico sólido o realizar las revisiones necesarias con la frecuencia adecuada.

El encuentro de la SEPSM sirvió también para presentar un decálogo que expone las preocupaciones principales de la profesión. De acuerdo con el Libro Blanco de la Psiquiatría en España, publicado por la sociedad en 2023, una proporción significativa de especialistas ejerce en una franja de edad avanzada, lo que previsiblemente originará jubilaciones a corto plazo. Según la estimación presentada en el documento y recordada por Díaz Marsá, se requieren alrededor de 500 nuevos psiquiatras cada año para cubrir tanto la demanda creciente como las futuras vacantes derivadas del retiro profesional.

Entre los trastornos que más protagonizan las consultas de psiquiatría en el contexto actual, Díaz Marsá identificó los cuadros depresivos, los trastornos de ansiedad y los problemas relacionados con el sueño. El impacto se percibe en mayores niveles de atención para la población infantil, adolescente y personas mayores, de acuerdo a lo detallado por el medio informativo. Además, la presidenta de la SEPSM hizo hincapié en la confusión existente acerca de las diferencias entre los trastornos mentales diagnosticables y los malestares propios de la vida diaria. Explicó que mientras el estrés o las emociones negativas se consideran adaptativos y pasajeros, un trastorno mental implica un sufrimiento profundo que afecta la vida global de una persona, responde a criterios diagnósticos definidos y requiere un tratamiento específico.

En relación a la respuesta institucional, el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas aprobaron en el último año el Plan de Acción de Salud Mental 2025-2027, dotado con un presupuesto de 39 millones de euros, y el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025-2027, con una financiación de 18 millones. A pesar de estas iniciativas, según consignó el medio, la SEPSM expresó su preocupación sobre la insuficiencia de los fondos asignados, advirtiendo que el presupuesto actual dificulta la ejecución real de las acciones previstas.

La secretaria de la SEPSM, Pilar Saiz, abordó la problemática específica del Plan de Prevención del Suicidio señalando que, casi un año después de la aprobación, su implementación no ha comenzado de forma efectiva, ya que esta depende de cada comunidad autónoma. Saiz reclamó una homogeneización entre territorios y la puesta en marcha de medidas inmediatas, como la formación especializada para el personal sanitario. Explicó que, si bien el suicidio no puede eliminarse en su totalidad, sí existen posibilidades de reducir considerablemente las cifras con estrategias adecuadas, que incluyen la detección sistemática del riesgo y la garantía de continuidad asistencial tras intentos previos.

El decálogo también focaliza la atención en la infancia y la adolescencia, especialmente en cuestiones relacionadas con el uso de redes sociales. La vicesecretaria de la SEPSM, Carmen Moreno, afirmó que un sector importante de los adolescentes ha reemplazado la interacción personal y la vida social tradicional por una existencia centrada en la pantalla, según reportó el medio citado. Moreno advirtió sobre el papel que las nuevas tecnologías desempeñan como fuente principal de información y prescripción de estilos de vida para los jóvenes, y destacó que esta tendencia tiene efectos negativos en la forma en la que los adolescentes gestionan sus dudas y problemas cotidianos.

Moreno puso también el acento en la creciente normalización del consumo de cannabis, señalando que la comercialización mediante comestibles, vapeadores y otras presentaciones reduce la percepción del riesgo entre los adolescentes, aun cuando múltiples evidencias demuestran su impacto sobre el desarrollo cerebral. Según explicó, las campañas y mensajes predominantes tienden a resaltar los supuestos beneficios del cannabis, restando importancia a sus efectos adversos en la salud mental, en particular durante la adolescencia, una etapa en la que el cerebro atraviesa procesos evolutivos críticos.

La preocupación relacionada con la influencia de las redes sociales sobre la imagen corporal y los hábitos de vida también se incluye en el decálogo. En ese contexto, Marina Díaz advirtió que la obsesión por el control del peso y el seguimiento de ideales de vida saludable fomenta el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria, como la bulimia, la anorexia o los trastornos por atracón, afectando de manera más pronunciada a adolescentes mujeres. Segun difundió el medio de comunicación, estos cuadros se abordan en las consultas como resultado de una presión social y digital que promueve estándares difícilmente alcanzables.

El combate contra el estigma asociado a la salud mental y la psiquiatría ocupa un lugar central en las demandas de la SEPSM. El vicepresidente de la sociedad, José Antonio Ramos Quiroga, defendió la necesidad de humanizar los procesos de atención y desmontar prejuicios vinculados al tratamiento psicofarmacológico y a las técnicas de neuromodulación, según se recoge en el informe generado tras la presentación del decálogo. Ramos Quiroga indicó que la lucha contra el estigma debe ir acompañada de información rigurosa y clara dirigida a la ciudadanía, al mismo tiempo que reclamó recursos para garantizar una atención adecuada que vaya más allá de mejoras estructurales o de entorno hospitalario.

La innovación en psiquiatría surge también como un objetivo estratégico. La SEPSM señaló, durante la misma presentación, la relevancia de impulsar la investigación en nuevas terapias farmacológicas y en la consolidación de otros abordajes biológicos. Entre los retos señalados, figuran la necesidad de perfeccionar la medición de resultados en salud, impulsar la equidad territorial en el acceso a tecnologías y tratamientos innovadores, y acelerar la transferencia del conocimiento científico hacia la práctica clínica diaria.

El medio que cubrió el acto hizo referencia al análisis de la SEPSM sobre las limitaciones del sistema, destacando la urgencia de reforzar plantillas, actualizar los recursos disponibles y promover la formación continua de los profesionales. El conjunto de temas abordados en el decálogo y en la intervención de los portavoces de la SEPSM pone en evidencia los desafíos inmediatos de la salud mental en el país y la necesidad de nuevas respuestas institucionales y técnicas para afrontarlos.