El oro se acerca a los 4.900 dólares ante la incertidumbre global desatada por Trump

El metal precioso alcanza un máximo histórico intradía de 4.888,13 dólares la onza, impulsado por el temor a un conflicto comercial transatlántico, la debilidad del dólar y la búsqueda global de activos seguros entre los inversores

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Las compras incrementadas de oro por parte de bancos centrales se destacan como uno de los factores clave detrás del reciente crecimiento en la cotización de este metal, mientras el mercado global observa con atención la evolución de las tensiones comerciales entre Washington y las capitales europeas. Según informó el medio, el oro al contado superó hoy de forma inédita la barrera de los 4.800 dólares, aproximándose a los 4.900 dólares por onza motivado por la escalada de incertidumbre generada a raíz de la disputa abierta por Donald Trump con los socios europeos en torno a Groenlandia.

De acuerdo con la información publicada, la cotización del oro experimentó un auge durante la última jornada bursátil, alcanzando un máximo intradía de 4.888,13 dólares por onza, cifra que representa un incremento de más del 2,5% frente al último cierre. Este alza coincide con el escenario de inestabilidad geopolítica que se ha visto alimentado por los desacuerdos entre Estados Unidos y Europa, entre los cuales se promueve la inquietud ante la posible aparición de una guerra comercial entre ambas potencias.

El medio detalló que la inquietud generada por los recientes enfrentamientos diplomáticos ha incentivado la migración de activos, con un notorio aumento en la demanda de instrumentos considerados seguros como el oro. Además de la disputa política, el debilitamiento del dólar ante otras monedas ha impulsado la preferencia por el metal precioso entre los inversores internacionales, quienes encuentran más atractivo el oro en comparación con otras alternativas de resguardo.

La publicación subrayó que, desde finales de 2025, el precio de la onza de oro superó los 4.500 dólares y sólo una semana después rebasó por primera vez los 4.600 dólares, señalando la aceleración reciente del mercado. En lo que va de 2026, el oro logró una revalorización acumulada mayor al 13%, respaldando su tendencia alcista tras un 2025 que cerró con un avance de casi el 70%, el mejor resultado anual para el metal desde 1979, según consignó el medio.

Diversos analistas citados por el medio explicaron que estas variaciones de precios encuentran explicación adicional en las expectativas de nuevos recortes en los tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense. La posibilidad de que el organismo ajuste a la baja el costo del dinero favorece la apreciación de activos no remunerados como el oro, lo cual refuerza su demanda en escenarios de rendimientos decrecientes de los bonos soberanos.

Entre los factores que influyen en este fenómeno también se encuentra el repunte de compras estatales del metal, en particular por parte de bancos centrales que buscan diversificar reservas y protegerse de episodios de volatilidad financiera global. Según publicó el medio, la tendencia a elevar la exposición al oro se atribuye tanto a la búsqueda de seguridad como a la cobertura frente a posibles fluctuaciones monetarias y comerciales, y al temor a nuevas sanciones económicas derivadas de rivalidades geopolíticas.

El contexto en el que se desarrolla esta dinámica incluye la incertidumbre generada por el posible conflicto en torno a Groenlandia, que ha tensado las relaciones entre Washington y Bruselas. Tal como reportó la publicación, la confrontación liderada por Trump recalienta la posibilidad de un quiebre comercial en el eje transatlántico, alimentando preocupaciones en los mercados y socavando la confianza de los inversionistas en activos tradicionales expuestos a regulaciones bilaterales cambiantes.

Adicionalmente, la caída en el valor del dólar estadounidense respecto a otras divisas determina un aumento relativo del poder adquisitivo global sobre el oro, lo que a su vez contribuye a acrecentar la presión alcista sobre el precio del metal. Este fenómeno es particularmente relevante para los inversores en economías diferentes a la estadounidense, quienes se ven beneficiados por los tipos de cambio favorables al adquirir oro, confirmó el medio.

El análisis de los flujos de capital muestra que, en periodos dominados por expectativas de volatilidad y baja rentabilidad en mercados de renta fija, los inversores tienden a reforzar sus posiciones en activos considerados resistentes a la inflación y la incertidumbre política, como el oro. La seguidilla de máximos históricos alcanzados en los primeros días de 2026 refuerza la percepción del oro como referente de seguridad financiera en tiempos convulsos, de acuerdo con la información publicada.

Finalmente, la evolución reciente en la cotización del oro representa no sólo un reflejo de las condiciones geopolíticas y económicas actuales, sino también una respuesta a las expectativas de ajustes monetarios y de política fiscal que las grandes potencias puedan adoptar a corto y mediano plazo. La preferencia por el metal ha quedado en evidencia con registros de precios inéditos y consolidación como principal activo refugio ante escenarios de enfrentamiento comercial global, reportó el medio.