El 33,1 por ciento de las personas pertenecientes a hogares con menores ingresos en España presenta obesidad, una cifra que prácticamente duplica la prevalencia entre quienes cuentan con mayores recursos económicos, situada en el 15,5 por ciento. Este dato, según detalló el Grupo OPEN España en una reciente investigación, acompaña el principal hallazgo del estudio: el 52,6 por ciento de los españoles afirma que pesa al menos cinco kilos más de lo que considera saludable, en un contexto donde el sobrepeso afecta a más de la mitad de la población adulta.
De acuerdo con la información recogida por el Grupo OPEN España y expuesta en el marco del informe presentado ante medios de comunicación, los determinantes sociales como el nivel de ingresos y la educación se relacionan estrechamente con la obesidad y el sobrepeso en el país. La investigación, que incluyó 2.546 entrevistas a personas de entre 18 y 65 años, revela que la prevalencia del exceso de peso crece en segmentos de menores recursos y formación académica básica. El 10,5 por ciento de quienes tienen estudios elementales padecen obesidad, mientras que solo el 4,5 por ciento de la población con estudios universitarios enfrenta esta condición. El informe también constata que el nivel de desempleo alcanza el 21,4 por ciento entre personas con obesidad severa, muy por encima del 11,3 por ciento hallado en el grupo con peso normal.
Los datos recopilados por el Grupo OPEN España reflejan que el 57,7 por ciento de la población adulta española registra un índice de masa corporal (IMC) que indica sobrepeso, dentro de la franja de edades comprendida entre los 18 y los 65 años. Entre esta parte de la ciudadanía, el 23,4 por ciento responde ya a parámetros de obesidad, según mencionó Francisco J. Tinahones, portavoz del grupo, al explicar los resultados. Tinahones puntualizó que el peso normal representa ahora un segmento menor de la población, al tiempo que calificó el problema como un asunto de salud pública de gran magnitud. “La prevalencia de obesidad en nuestro país afecta a un porcentaje importantísimo de sujetos. El peso normal ya no es la normalidad, es menos de la mitad de la población... es un problema de salud pública de una magnitud muy importante”, expresó Tinahones durante la presentación de los resultados, según publicó el Grupo OPEN España.
La autopercepción del peso experimentó un aumento significativo en la última década. Tinahones destacó que hace aproximadamente diez años, solo entre el 20 y el 30 por ciento de la población identificaba el exceso de peso como una enfermedad. Actualmente, más de la mitad de los españoles reconoce que se encuentra por encima de su peso saludable. El 11,3 por ciento de los encuestados afirma que pesa más de veinte kilos del valor recomendado, el 17 por ciento estima un sobrepeso de entre diez y veinte kilos y el 24,3 por ciento considera que tiene entre cinco y diez kilos adicionales. Según describió Tinahones, este cambio en la percepción responde a una mayor concienciación social sobre los efectos del peso elevado.
El análisis por género muestra diferencias notables según el tipo de pregunta realizada. Según el IMC, los hombres presentan mayores tasas de sobrepeso frente a las mujeres. No obstante, esas diferencias se diluyen al observar la autopercepción: el 52,9 por ciento de las mujeres y el 52,4 por ciento de los hombres señalan tener sobrepeso de al menos cinco kilos. La doctora Susana Morenero, según consignó el Grupo OPEN España, añadió que la obesidad severa conlleva una penalización evidente en el ámbito laboral, tanto por la mayor tasa de desempleo como por la frecuencia de bajas laborales vinculadas a la enfermedad.
El estudio presenta también un análisis cualitativo apoyado en entrevistas en profundidad e historias de vida, más allá de la fase cuantitativa. Estos testimonios permiten observar el impacto psicológico del sobrepeso y la obesidad, así como su efecto en la identidad, las emociones y las relaciones sociales. El 66,3 por ciento de quienes conviven con exceso de peso relata sentir tristeza o melancolía, el 50,6 por ciento manifiesta dificultades para dormir y el 41,3 por ciento refiere una sensación constante de tensión. Según la doctora Morenero, la relación entre obesidad y bienestar emocional resulta estrecha: “La obesidad afecta de manera profunda al bienestar emocional y a la autoestima. Sin un enfoque integral y multidisciplinar, resulta muy difícil romper ese círculo y avanzar hacia cambios que puedan ser sostenibles”.
La proporción de personas que recibe apoyo psicológico resulta baja en comparación con la magnitud de la problemática. Solo el 14,4 por ciento de los participantes en el estudio declara haber contado con asistencia psicológica frente a las consecuencias emocionales de la obesidad. A esto se suma que el 30,1 por ciento de los individuos con obesidad severa ha intentado al menos seis dietas diferentes en algún momento de su vida, y casi la mitad, el 49,3 por ciento, considera que dichos esfuerzos no brindaron resultados satisfactorios.
Las motivaciones para iniciar cambios en la alimentación o el estilo de vida predominan ante la aparición de molestias físicas. El 65,6 por ciento de las personas opta por comenzar una dieta para prevenir problemas de salud, mientras que el 28,4 por ciento lo hace para reducir dolor o malestar durante la actividad física, según detalló el Grupo OPEN España. Las conclusiones del informe subrayan la alta prevalencia del sobrepeso y sus implicaciones tanto biológicas como sociales y emocionales.
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