
El director de la UNRWA para Cisjordania y Jerusalén Este, Roland Friedrich, expuso que tras la intervención de las fuerzas de seguridad israelíes, el día culminó con lo que denominó “un día sombrío para la ONU” debido a la destrucción del complejo en Jerusalén Este. Friedrich describió que agentes armados, junto con altos cargos, ingresaron a las instalaciones y poco después, varias excavadoras irrumpieron en el lugar y comenzaron a demoler los edificios. A través de la misma declaración, sendos representantes de Naciones Unidas vincularon los hechos a un contexto de creciente hostilidad y ataques contra la UNRWA durante los últimos dos años en los Territorios Palestinos Ocupados, situación que aseguran ha alcanzado un punto sin precedentes con la demolición de instalaciones reconocidas internacionalmente.
La acción de Israel motivó la condena del secretario general de la ONU, António Guterres, quien expresó de forma categórica su rechazo a las operaciones de demolición del complejo de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) situado en el barrio de Sheij Yarrá, en Jerusalén Este. Según informó el portavoz adjunto de la ONU, Farhan Haq, Guterres insiste en que el complejo de Sheij Yarrá sigue constituyendo una instalación perteneciente a Naciones Unidas, amparada por acuerdos internacionales que garantizan su inviolabilidad y que la eximen de cualquier tipo de injerencia externa. El medio detalló que Guterres ya había transmitido esta posición mediante una carta enviada el 8 de enero al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, subrayando la protección que otorgan el Derecho Internacional, la Carta de la ONU y la Convención sobre Prerrogativas e Inmunidades de Naciones Unidas.
El jefe de la ONU advirtió que la demolición representa una “escalada totalmente inaceptable” en la postura de Israel contra la UNRWA y sostuvo que tales acciones constituyen una violación de las obligaciones legales internacionales de Israel. Guterres instó al gobierno israelí a cesar las demoliciones y restituir de inmediato el complejo de Sheij Yarrá y cualquier otra instalación de la UNRWA a Naciones Unidas. El comunicado oficial reiteró estas demandas, señalando la necesidad de devolver de inmediato la propiedad afectada para preservar la legalidad internacional y la inmunidad otorgada a las instalaciones de la ONU.
Sobre el terreno, Friedrich afirmó que el operativo israelí evidenció un “desprecio de Israel por el Derecho Internacional”, una actitud que, según su evaluación, se ha perpetuado sin variaciones significativas por un período prolongado. Agregó que la destrucción del complejo constituye no solo un atentado contra la legitimidad de Naciones Unidas en la ciudad, sino también un fuerte golpe al sistema multilateral que, a su juicio, puede tener repercusiones para la paz y la seguridad global, describiéndolo como un “golpe fatal al multilateralismo”. A juicio del responsable de la UNRWA en la zona, la destrucción material del complejo simboliza la culminación de incidentes previos de acoso y hostilidad contra la agencia en los territorios palestinos ocupados.
Además, el medio recogió la posición de Adalah, una organización árabe-israelí que anunció la presentación de una solicitud de urgencia ante el Tribunal Supremo de Israel para detener la ejecución de la llamada “ley anti-UNRWA”. Esta normativa, aprobada al cierre de diciembre de 2025, establece la interrupción del suministro de electricidad y agua a los inmuebles bajo gestión de la agencia de la ONU en Jerusalén Este. Adalah advirtió que la ley ya ha provocado intentos efectivos para cortar esos servicios esenciales, razón por la cual reclamó la suspensión o congelamiento de su aplicación, argumentando el impacto humanitario y diplomático que ello puede acarrear.
Según consignó la fuente, Israel ha sostenido reiteradamente que la UNRWA mantiene supuestos lazos con el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y con otros grupos palestinos de carácter violento. No obstante, el medio recordó que una investigación independiente dirigida por Catherine Colonna, exministra de Exteriores de Francia, concluyó en abril de 2024 que, pese a la necesidad de fortalecer aspectos internos de la agencia relacionados con la neutralidad y la transparencia, no existen pruebas que corroboren las acusaciones de Israel respecto a vínculos terroristas. La investigación desestimó la existencia de nexos directos entre la organización de la ONU y actos de terrorismo, mientras reconoció áreas susceptibles de mejora en la gestión de la agencia.
Pese a ese dictamen internacional, la postura oficial israelí se mantuvo inalterada. El medio recordó que ya el 8 de diciembre de 2025, fuerzas de seguridad israelíes llevaron a cabo una redada en la sede principal de la UNRWA en Jerusalén Este como parte de su presión constante sobre la agencia. Según denunció la UNRWA, la intervención reveló un “flagrante desprecio” por el Derecho Internacional, mientras aumentaba la tensión diplomática y humanitaria en la zona.
La escalada registrada con la demolición pone en entredicho el estatus de inmunidad y extraterritorialidad que prevalece para las instalaciones de las Naciones Unidas en diversas partes del mundo, y añade una dimensión compleja al conflicto persistente en Jerusalén Este, según reflejó la cobertura del tema. Los argumentos de Naciones Unidas y organizaciones afines insisten en la inviolabilidad de sus instalaciones, lo que choca con la política de Israel frente a la UNRWA y los servicios que presta a la población refugiada palestina en la ciudad y la región circundante.