Bélgica aboga por una respuesta firme si Trump impone nuevos aranceles: "Tendrán guerra comercial"

El primer ministro Bart De Wever exigió que los países europeos muestren determinación ante la amenaza estadounidense, advirtiendo que cualquier concesión implicaría renunciar a la dignidad y afirmando que Europa debe priorizar el respeto propio frente a nuevas presiones comerciales

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Durante una intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, señaló que se están sobrepasando múltiples “líneas rojas” en la relación transatlántica, en referencia a la postura de Estados Unidos bajo el liderazgo del presidente Donald Trump. Según explicó De Wever y recogió el medio VRT durante el evento en Suiza, la respuesta de Europa ante la presión estadounidense consiste en elegir entre mantener su propio respeto o ceder ante amenazas de represalias comerciales. Esta declaración surge al tiempo que Bélgica reclama una actitud decidida por parte de los países europeos frente al posible establecimiento de aranceles estadounidenses.

Tal como publicó VRT, De Wever instó a que la Unión Europea adopte una posición firme ante la advertencia de Trump de imponer nuevos aranceles, advertencia realizada en el contexto de la crisis diplomática desencadenada en Groenlandia por la presencia de tropas europeas en ejercicios militares organizados por Dinamarca. De Wever reafirmó este llamado en una entrevista al margen del foro, indicando que la reacción ante tales ultimátums debe ser de firmeza: “Si alguien dice: ‘Quiero quitarte territorio de la OTAN, o de lo contrario iniciaré una guerra comercial’, entonces iniciaremos una guerra comercial”.

El jefe de Gobierno belga defendió que resulta inviable aplicar una política arancelaria selectiva dirigida solo a algunos países europeos, ya que, consideró, cualquier arancel dirigido a unos pocos afectaría de manera conjunta a toda la Unión Europea. De acuerdo con el análisis presentado por De Wever y difundido por VRT, esta circunstancia exige una respuesta unificada y contundente ante Estados Unidos. En este sentido, el mandatario propuso dejar atrás actitudes condescendientes que, según su visión, han caracterizado la política europea en respuesta a presiones comerciales anteriores recibidas desde Washington.

El medio VRT detalló que De Wever identificó la dignidad institucional europea como el valor central que debe guiar la postura ante el nuevo escenario de relaciones entre ambos actores. Manifestó que ceder ante amenazas de exclusión territorial o coerción económica podría interpretarse como una pérdida de estatuto democrático y de integridad política. En palabras del propio De Wever, según reprodujo VRT: “Una cosa es ser un vasallo feliz y otra, un miserable esclavo. Si cedes ahora, pierdes la dignidad. Y la dignidad es lo más valioso que puedes tener en democracia”.

Esta situación se produce luego de que ocho países europeos, incluida Bélgica, enviaran efectivos militares a Groenlandia para participar en ejercicios multinacionales auspiciados por Dinamarca. Esta acción generó descontento en la administración estadounidense, que respondió con la amenaza de imponer nuevas tasas al comercio con esos países como forma de represalia, de acuerdo con la información facilitada por VRT.

La relevancia de esta crisis, según el jefe del Gobierno belga y consignada por diversos medios europeos, radica en el potencial impacto sobre la unidad y el mercado interno de la Unión Europea. De Wever ha sostenido que cualquier medida de presión comercial emprendida por Washington requerirá una respuesta continental coordinada, y señaló que la Unión debe priorizar el respeto propio frente a eventuales concesiones que percibe como una renuncia a su dignidad en el contexto internacional.

El debate en el Foro Económico Mundial incluyó asimismo reflexiones sobre la relación estratégica entre Europa y Estados Unidos en un contexto de tensiones militares y económicas crecientes, resaltando la necesidad de cohesión interna en la política exterior y comercial del bloque europeo, elemento que De Wever consideró decisivo para preservar tanto la integridad política de la Unión como su posición en la escena global.