Groenlandia amplía la brecha abierta por Trump con Europa en su primer año de mandato

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Antonio Hermosín

Bruselas, 17 ene (EFE).- Las amenazas de Donald Trump de hacerse con Groenlandia han profundizado la brecha abierta por el mandatario republicano con Europa en su primer año de mandato, y dejan al Viejo Continente en un escenario inédito con su hasta ahora principal aliado.

Desde su retorno a la Casa Blanca el 20 de enero de 2025, Trump ha emprendido un brusco giro en las relaciones con la Unión Europea, o más bien, ha confirmado y profundizado la trayectoria que ya esbozó en su primera legislatura, cuando se desmarcó del multilateralismo, usó el comercio como arma política o cuestionó el proyecto europeo.

El distanciamiento fraguado durante la guerra comercial o en torno a Ucrania ha alcanzado su punto álgido justo cuando se acerca el primer aniversario de una Administración Trump II, que, con el presidente envalentonado tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, ha puesto sus miras en Groenlandia, el territorio del ártico semiautónomo y perteneciente a Dinamarca.

La voluntad de Trump de hacerse con el control de la isla "por las buenas o por las malas" o "les guste o no" a los europeos, según sus propias palabras y con el supuesto objetivo de frenar que China o Rusia ocupen antes este territorio, supone la demostración definitiva de que las relaciones transatlánticas han entrado en una era nueva y hostil.

En Europa, las reacciones han consistido en tratar de dialogar con Washington, en el caso de Dinamarca y por ahora sin demasiados frutos; en un mayor despliegue militar en Groenlandia y mensajes de apoyo político por parte Alemania, Francia y otros países escandinavos; y del lado de la Comisión Europea, en expresar también respaldo a Copenhague y señalar que el territorio del Ártico está "en principio" cubierto por la cláusula comunitaria de asistencia mutua en caso de agresión bélica.

Para muchos expertos, el episodio viene a confirmar que Estados Unidos está dispuesto a cuestionar incluso la soberanía de aliados si lo ve necesario para sus intereses, y subraya la urgencia para la Unión Europea de consolidar una política de seguridad propia y de asumir que su peso estratégico ya no puede delegarse en Washington.

"Un movimiento estadounidense sobre Groenlandia no acabaría con la OTAN ni con la UE, pero los argumentos de la Administración Trump ya justifican la creación de un pilar europeo de defensa propio", señala el analista Steven Blockmans, del Centro de Estudios Políticos Europeos, en una publicación de esta institución el pasado jueves.

La percepción de menor fiabilidad y mayor imprevisibilidad en su mayor aliado geopolítico, acompañada de una excesiva dependencia, ya empujaron a lo largo de 2025 a la UE a reforzar iniciativas propias para defensa y autonomía estratégica, dentro de un marco transatlántico todavía visto como valioso por Bruselas pero claramente redefinido.

Además, los estados miembros de la UE que lo son también de la OTAN se comprometieron el pasado junio a elevar hasta el 5 % del PIB su gasto militar para 2035, en línea con lo exigido por Trump y muy por encima del objetivo previo del 2 % que muchos países europeos ya tenían dificultad en cumplir.

En este contexto, la Comisión Europea anunció esta semana que presentará en los próximos seis meses una nueva estrategia común de seguridad dirigida a "cortar dependencias" y "aumentar la autonomía" del bloque, lo que no significa competir con la OTAN ni con Estados Unidos, según el Ejecutivo comunitario, siempre cauto de no enviar mensajes que puedan elevar la confrontación con Trump.

No obstante, el comisario europeo de Defensa, Andrius Kubilius, fue más allá al rescatar la idea lanzada hace diez años por tres líderes europeos -entre ellos el presidente francés, Emmanuel Macron- de crear una fuerza militar europea permanente formada por 100.000 soldados, y llamó a no rehuir de debates incómodos como la creación de un "pilar europeo" de la OTAN.

Macron es precisamente uno de los líderes europeos que se ha expresado con mayor contundencia ante las amenazas de Trump, junto al Gobierno danés.

El mandatario francés ha advertido de que una eventual violación por Estados Unidos de la soberanía de Groenlandia tendría "consecuencias en cadena sin precedentes", y esta misma semana, justificó el incremento del gasto militar nacional por la "aceleración de la amenaza" y la necesidad "de ser temidos" en una situación internacional cada vez más compleja. EFE