Trump da las gracias a Irán por suspender unas ejecuciones previstas para esta semana

Washington destaca la reacción de Teherán tras los recientes disturbios, mientras la Casa Blanca afirma que se habrían postergado más de 800 condenas, aunque diplomáticos iraníes niegan ejecuciones inminentes y denuncian injerencias extranjeras en el país

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El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, aseguró que no existen "ejecuciones previstas" en el país durante la crisis política que estalló a principios de año y negó que se hayan programado ahorcamientos. Según detalló el medio Europa Press, esta declaración surge tras la afirmación de la Casa Blanca respecto a la supuesta suspensión de más de 800 condenas a muerte en Irán, noticia que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró a través de un mensaje en redes sociales.

El mandatario estadounidense manifestó su apoyo a la presunta decisión de las autoridades iraníes. "Respeto enormemente el hecho de que todos los ahorcamientos programados para ayer, más de 800, han sido cancelados por el liderazgo de Irán. ¡Gracias!", publicó Trump, tal como recogió Europa Press. La Casa Blanca había asegurado que el gobierno iraní aplazó estas ejecuciones previstas para la semana en curso.

Frente a las declaraciones de la administración estadounidense, las autoridades iraníes han rechazado las denuncias de ejecuciones inminentes y atribuyeron la situación a interferencias externas. Abbas Araqchi, al desmentir que existieran condenas a muerte inminentes, reiteró que no hay "ejecuciones previstas" dentro del marco de los disturbios recientes. Según consignó Europa Press, el gobierno de Irán responsabilizó a Estados Unidos e Israel de estar detrás de una conspiración para provocar los incidentes en el país.

Las protestas en Irán comenzaron tras el derrumbe de la moneda nacional, el rial, lo que desencadenó manifestaciones en rechazo a la situación económica. Europa Press detalló que estos reclamos ciudadanos se transformaron en ataques a diferentes instituciones públicas. La respuesta de las fuerzas de seguridad iraníes fue severa, según el mismo medio, lo que contribuyó a intensificar la crisis interna.

En los inicios de las movilizaciones, el gobierno iraní admitió que las protestas tenían fundamento en los problemas económicos causados por el desplome del rial. Sin embargo, posteriormente, según reportó Europa Press, las autoridades cambiaron su discurso e indicaron que las protestas eran parte de un plan coordinado por potencias extranjeras, señalando a Estados Unidos e Israel como principales responsables.

El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, emitió una advertencia en respuesta a la intervención verbal de Trump. De acuerdo con Europa Press, Qalibaf insinuó que Irán podría considerar como "objetivos legítimos" tanto a Israel como a las bases estadounidenses en la región si Estados Unidos realizara un ataque militar con el objetivo de alentar las protestas.

La postura oficial iraní recogida por Europa Press apunta a que no existen penas capitales programadas en el contexto de los disturbios. El gobierno reiteró que considera estas manifestaciones como resultado de una injerencia extranjera y no como un fenómeno exclusivamente interno. La Casa Blanca, por su parte, se mantuvo en su línea y agradeció públicamente la supuesta suspensión masiva de ejecuciones en Irán.

En el trasfondo de estas declaraciones cruzadas, Europa Press explicó que la crisis se originó en un escenario de descontento social por factores económicos, en especial el desplome de la moneda local, y se recrudeció tras las respuestas violentas por parte de las fuerzas del orden. La administración estadounidense ha expresado en múltiples ocasiones su interés en apoyar movimientos que busquen cambios internos en Irán, lo que las autoridades de Teherán califican como intervencionismo.

La reacción de Donald Trump en sus redes sociales se suma a otros mensajes en los que ha mostrado respaldo a las protestas y ofrecido “ayuda para liberar” Irán, palabras que elevaron la tensión entre ambos países. Según Europa Press, la respuesta iraní incluyó la posibilidad de represalias directas en caso de una intervención militar extranjera.

Las diferencias discursivas entre Washington y Teherán han derivado en una narrativa de confrontación, donde ambas partes rechazan las acciones y los señalamientos del otro. Europa Press puntualizó que Irán sigue sosteniendo que los incidentes recientes se explican por la acción coordinada de intereses externos y no por el solo malestar económico o político de la población.