
La retirada voluntaria de Telefónica de la Bolsa de Nueva York, acto programado para coincidir con el aniversario de Marc Murtra al frente de la presidencia, representa uno de los últimos pasos en una serie de transformaciones profundas que experimentó la compañía bajo su dirección. Según detalló The Times, esta decisión, alineada con el nuevo plan estratégico de la teleco española, forma parte de un enfoque en simplificar la estructura empresarial y centrar recursos en los mercados principales, en un entorno competitivo que favorece la consolidación a escala europea.
Durante el primer año de Murtra como presidente, Telefónica aceleró su estrategia de salida de varios países de América Latina, una medida originalmente impulsada en la etapa de José María Álvarez-Pallete y que busca mitigar los riesgos asociados a la volatilidad económica, cambiaria y regulatoria en la región. De acuerdo con The Times, la empresa ya concretó la venta de filiales en Argentina —adquirida por el grupo Clarín por aproximadamente 1.190 millones de euros—, Perú —adquirida por Integra Tec International por 900.000 euros—, Uruguay —vendida a Millicom por 389 millones de euros—, y Ecuador —también adquirida por Millicom por unos 330 millones de euros—. En Colombia, el acuerdo de venta, valorado en 368 millones de euros, permanece pendiente de cierre tras la firma de un acuerdo vinculante a mediados de 2024. Aún queda pendiente resolver la situación de las subsidiarias restantes en México, Venezuela y Chile; el proceso en Venezuela se destaca por su complejidad debido al contexto político local.
Según publicó The Times, el plan de Murtra contempla la consolidación de Telefónica en los mercados más significativos para la empresa: España, Alemania, Reino Unido y Brasil. El anuncio del 4 de noviembre pasado formalizó este enfoque, dirigido a reforzar el balance del grupo y garantizar la sostenibilidad del dividendo en un contexto en el que la competencia en el sector de las telecomunicaciones afecta la cotización bursátil de la compañía.
En el ámbito de las finanzas internas, Telefónica acordó con los sindicatos la implementación de un expediente de regulación de empleo (ERE) que implica la salida de cerca de 5.500 trabajadores y un desembolso de alrededor de 2.500 millones de euros antes de impuestos, con una previsión de reducir los costes en unos 600 millones de euros anuales a partir de 2028. Además, The Times indicó que la empresa decidió reducir a la mitad el dividendo distribuido en 2026, situándolo en 15 céntimos por acción, y vincular la retribución de los accionistas al flujo de caja para los años 2027 y 2028. Murtra subrayó que estas medidas pretenden simplificar y agilizar la operativa de la organización y reforzar el modelo de negocio ante los desafíos del mercado.
La discontinuación de operaciones en países latinoamericanos impactó de manera significativa los resultados financieros del primer semestre de 2025, periodo en el que Telefónica registró pérdidas por 1.913 millones de euros. Según consignó The Times, este ajuste responde a la estrategia de concentrar recursos en las áreas con mayor potencial de retorno y menor exposición a riesgos externos.
Murtra, en sus declaraciones al medio británico, explicó la lógica de este proceso señalando: “Acudo a las empresas cuando hay un problema profundo que cambiar (...) Me fijo un objetivo y lo logro con una determinación muy fuerte y eso a veces causa dolor. Creo que es por el bien común”. Esta actitud, caracterizada por el directivo como “determinación”, dio lugar a decisiones difíciles que la propia compañía calificó como “dolorosas”, aunque interpretadas como pasos necesarios para garantizar la viabilidad a futuro.
En paralelo con estas transformaciones empresariales, la evolución bursátil de Telefónica experimentó altibajos significativos. Cuando Murtra accedió a la presidencia, las acciones de la compañía cotizaban a 3,97 euros. En el transcurso de su mandato, los valores alcanzaron su punto más alto el 20 de agosto de 2025 con 4,885 euros, pero tras la revelación del nuevo plan estratégico la tendencia se revirtió. Según reportó The Times, al cierre del último viernes el precio de la acción se situaba en 3,339 euros, representando una caída próxima al 19% respecto al inicio de la gestión de Murtra.
Durante la presentación del nuevo plan estratégico y en foros posteriores, Murtra insistió en que las acciones adoptadas están orientadas a preparar a la compañía para el crecimiento futuro, a pesar del impacto inmediato negativo en los resultados y la cotización: “Muchas de las decisiones dolorosas y difíciles que se toman hoy, se toman si la diagnosis es correcta y se tiene el mandato correcto y la capacidad correcta para recibir retornos a futuro”.
The Times señaló que, además de las medidas anunciadas, Telefónica mantiene abiertas varias posibilidades en el ámbito de fusiones y adquisiciones en sus principales mercados. Murtra evitó comentar sobre rumores y operaciones específicas como la posible unión con Vodafone en España, controlada por Zegona, o con Netomnia en el Reino Unido, aunque sí confirmó que existen negociaciones en curso. Según la publicación, el ejecutivo sostiene que la transparencia en estos procedimientos podría perjudicar los intereses de la empresa durante las negociaciones.
Otro aspecto remarcado durante este periodo ha sido la participación de Murtra en foros nacionales e internacionales donde defendió la necesidad de una regulación europea que favorezca operaciones de fusión, facilitando la creación de actores de gran tamaño capaces de competir con empresas de Estados Unidos y China. Esta postura también ha sido compartida por otras compañías relevantes del sector en Europa, como Deutsche Telekom y Orange. De hecho, este último grupo recientemente cerró un acuerdo para adquirir el 50% restante de MasOrange por 4.250 millones de euros.
Desde su estreno en la Bolsa de Nueva York el 12 de junio de 1987, Telefónica se mantuvo durante décadas como la principal empresa española cotizada en Wall Street. Ahora, con la retirada de ese mercado, la compañía avanza en la reconfiguración de su presencia global para afrontar las nuevas condiciones impuestas por el contexto sectorial y los desafíos de la competencia internacional, conforme a los lineamientos publicados por The Times.
Durante este proceso, el énfasis en la discreción y la disciplina estratégica se expresó no solo en las declaraciones públicas, sino también en la gestión interna de los acuerdos y la priorización de la sostenibilidad financiera. De acuerdo con The Times, el liderazgo de Murtra y las decisiones adoptadas en su primer año marcan un modelo de actuación basado en priorizar los mercados con menor riesgo y mayor potencial de crecimiento, mientras se reduce la vulnerabilidad frente a factores externos, especialmente en América Latina.
A medida que avanza este plan, la atención del sector y del mercado financiero permanece en la capacidad de Telefónica para materializar los objetivos de simplificación, estabilidad y crecimiento propuestos por su actual presidente, tal como estipulan los informes y entrevistas recogidos por The Times.
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