
La Unión Europea ha exigido a Israel que detenga y revierta "de inmediato" el proceso de licitación del proyecto de asentamientos E1 en Cisjordania, advirtiendo de que representa "un obstáculo para la paz" en Palestina y "alienta nuevas acciones de colonos violentos" y promueve el desplazamiento de miles de palestinos.
En un comunicado, el Servicio de Acción Exterior de la UE ha reclamado al Gobierno israelí que dé marcha atrás al controvertido plan de asentamientos en Cisjordania que prevé la construcción de 3.400 viviendas y la separación de Jerusalén Este con la construcción de la "Carretera de la Soberanía", afirmando que la publicación reciente de la fecha límite para la presentación de ofertas "constituyen una grave provocación".
"La política de asentamientos del Gobierno israelí representa un obstáculo para la paz, conlleva el riesgo de una mayor inestabilidad en Cisjordania, el desplazamiento de miles de palestinos y la fragmentación de Cisjordania", esgrime la UE en el texto, añadiendo que, con esta acción, Israel "alienta nuevas acciones de colonos violentos" y socava "la viabilidad de la solución de dos Estados con Jerusalén como futura capital" compartida.
La UE ha instado por tanto al Ejecutivo de Benjamin Netanyahu "a revertir de inmediato" la expansión de los asentamientos, que "son ilegales según el Derecho Internacional", tras meses de aceleración e intensificación de la aprobación de nuevos planes del asentamiento E1 en Cisjordania.
Bruselas ha proseguido en su reclamación haciendo un llamamiento a Israel a "cumplir con sus obligaciones" en virtud del Derecho Internacional y "a proteger a la población palestina de los territorios ocupados".
UNA CONSTRUCCIÓN QUE DIVIDIRÍA CISJORDANIA
El plan urbanístico E1 abarca unos doce kilómetros cuadrados y conecta Jerusalén Este con el asentamiento de Maale Adumim. La idea es duplicar su población con hasta 35.000 nuevos residentes para los próximos años con la ampliación del barrio de Tzipor Midbar.
Su construcción dividiría Cisjordania en dos, una al norte y otra al sur, haciendo casi imposible la creación de un Estado palestino conectado, tal y como el propio Smotrich se encargó de celebrar hace una semana cuando presentó el plan, ahora aprobado por un comité que depende del Ministerio de Defensa.
Anteriormente, la Unión Europea ya había expresado su rechazo a los planes de Israel, asegurando que cualquier cambio territorial debe ser resultado de un acuerdo político entre las partes.
"La posición de la UE es que rechaza cualquier cambio territorial que no forme parte de un acuerdo político entre las partes implicadas, por lo que la anexión de territorio es ilegal según el Derecho Internacional", afirmó en agosto la portavoz de Exteriores de la UE, Anitta Hipper, en rueda de prensa desde la capital comunitaria.
En diciembre, catorce países --entre ellos España, Francia, Alemania o Japón--, emitieron un comunicado conjunto en el que condenaron el plan de asentamientos y recordaron que estas acciones "unilaterales no solo violan el Derecho Internacional, sino que también corren el riesgo de agravar la inestabilidad" en la región y socavar el plan de paz promovido por Estados Unidos.