La ONU pide a Irán el fin de la represión y critica que "se tilde de 'terroristas' a los manifestantes"

El alto comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas advirtió sobre la violencia empleada por las autoridades iraníes contra quienes protestan, subrayando la preocupación por el uso excesivo de la fuerza y las amenazas de castigos severos contra la población

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Durante las recientes semanas, diversas organizaciones no gubernamentales han reportado la muerte de más de 600 personas en el contexto de protestas y disturbios en Irán. Naciones Unidas reiteró su preocupación ante la respuesta de las autoridades iraníes frente a las manifestaciones, enfatizando la gravedad del uso de la fuerza y el impacto en los derechos fundamentales de la ciudadanía. Según informó el medio que cita declaraciones oficiales, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, reclamó una investigación exhaustiva y conforme a los estándares internacionales sobre la represión y los presuntos abusos cometidos por las fuerzas de seguridad.

El medio detalló que la ONU exigió al Gobierno iraní el cese inmediato de la represión y criticó el uso de la acusación de "terrorismo" como justificación para ejercer violencia contra los manifestantes. La organización internacional calificó como "inaceptable" esta práctica por parte de las autoridades iraníes, subrayando que no debe utilizarse el discurso de seguridad para restringir derechos fundamentales ni para perseguir a quienes salen a las calles pacíficamente. Turquía, que encabeza el organismo de derechos humanos de la ONU, insistió en la necesidad de restaurar el acceso a Internet y a los servicios de telecomunicaciones, los cuales han sido interrumpidos en varias zonas del país como parte de las medidas de represión, según consignó la fuente.

En declaraciones recogidas por el medio, Turk indicó que "el asesinato de manifestantes pacíficos debe cesar", y recalcó la importancia de que las autoridades rindan cuentas por violaciones a los derechos humanos. Además, recordó que en 2022 ya se habían producido movilizaciones masivas en Irán con similares demandas de cambios en la gobernanza, a lo que las autoridades respondieron de nuevo con el empleo de la fuerza para frenar las protestas. "Este ciclo de horrible violencia no puede continuar", sentenció, y recalcó que las demandas de igualdad y justicia del pueblo iraní "deben ser escuchadas".

Otro de los puntos subrayados por Naciones Unidas es la inquietud ante declaraciones realizadas públicamente por miembros del aparato judicial iraní, que han sugerido la posibilidad de imponer la pena de muerte en procedimientos sumarios contra manifestantes. La ONU expresó su alarma por el potencial uso de castigos severos y la amenaza de juicios rápidos que podrían vulnerar las garantías procesales mínimas reconocidas internacionalmente. El Alto Comisionado reivindicó el derecho de los iraníes a manifestarse pacíficamente y defendió que sus quejas deben tener respuesta a través del diálogo y la atención institucional, en lugar de ser instrumentalizadas o reprimidas, según publicó el medio citado.

La organización reiteró su llamamiento a las autoridades iraníes para que permitan la libre expresión y reunión, así como el acceso de la ciudadanía a la información. Naciones Unidas vinculó estas demandas con el historial reciente de protestas en el país, donde amplias franjas de la población han solicitado cambios fundamentales en la gestión y acceso a la justicia. El medio relató que las reiteradas restricciones al uso de Internet y las telecomunicaciones se han utilizado como mecanismo para limitar la capacidad de organización y difusión por parte de los movimientos sociales, una práctica que ha sido condenada por organismos internacionales de derechos humanos.

El informe publicado por la ONU enfatizó la necesidad de que cualquier investigación sobre violaciones de derechos humanos se realice bajo parámetros internacionales reconocidos, incluyendo garantías de transparencia, independencia y respeto al debido proceso. De acuerdo con las declaraciones del Alto Comisionado, "los iraníes tienen derecho a manifestarse pacíficamente. Sus quejas deben ser escuchadas y abordadas, no instrumentalizadas por nadie".

En este contexto, la ONU hizo hincapié en que, para evitar una escalada de la represión y el sufrimiento de la población iraní, resulta imprescindible suspender toda medida represiva y garantizar un entorno seguro para el ejercicio de los derechos civiles y políticos. Al mismo tiempo, la preocupación de Naciones Unidas por la persistencia de un ciclo de violencia y represión estatal se mantuvo como una advertencia a la comunidad internacional, instando a la vigilancia y la cooperación para asegurar el respeto de los derechos fundamentales en Irán.