Revelan cómo la cooperación entre especies puede sostener ecosistemas más diversos y resistentes

Un estudio coordinado por el Institut de Biologia Evolutiva, publicado en PNAS, introduce un modelo teórico que destaca el rol de las interacciones cooperativas en la estabilidad y diversidad biológica, desafiando enfoques centrados únicamente en la competencia entre organismos

Guardar

El estudio dirigido por Ricard Solé destaca la existencia de un grupo esencial de especies que dependen unas de otras para su supervivencia, formando un "núcleo cooperador" que permanece incluso cuando la migración es mínima, actuando como motor tanto de la diversidad como de la estabilidad ecológica. Este hallazgo constituye el eje principal de un trabajo que, según el comunicado difundido por el Institut de Biologia Evolutiva (IBE), desafía modelos teóricos previos enfocados primordialmente en la competencia y que acaba de publicarse en la revista PNAS.

Tal como consignó el IBE, la investigación ha sido resultado de la colaboración entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), culminando en un modelo matemático que extiende el marco tradicional de la ecología. En este nuevo enfoque, las interacciones cooperativas entre diferentes especies cobran protagonismo, limitando el peso exclusivo que antes se concedía a la competencia en la explicación de la diversidad y estabilidad de los ecosistemas.

El medio explicó que, en este modelo, un conjunto de especies mantiene una relación de dependencia mutua, constituyendo un núcleo esencial para el funcionamiento y la persistencia del sistema ecológico. Ese núcleo no se fragmenta ni siquiera en contextos donde el intercambio de individuos entre comunidades es escaso. En función de esta característica, dicho núcleo favorece la existencia de múltiples especies de baja abundancia, que de otro modo resultarían menos viables. De acuerdo con Solé, "las interacciones cooperativas fomentan la diversidad más allá de los modelos tradicionales basados en la competencia pura", según declaraciones recogidas por el IBE.

La investigación expone que, bajo condiciones de migración elevada entre comunidades, el modelo aproxima los resultados derivados de la teoría clásica enfocada en la competencia. Sin embargo, cuando la migración disminuye de manera significativa, el núcleo cooperador desempeña un papel decisivo en la persistencia y estabilidad de la red ecológica, manteniendo un abanico más extenso de especies, incluidas aquellas con bajas poblaciones.

El responsable del estudio, citado por el IBE, subraya que los resultados del nuevo marco teórico no solo aportan una perspectiva alternativa para entender la dinámica de los ecosistemas, sino que también abren la posibilidad de reaplicar estos principios en campos como la biología sintética. Según detalla el coprimer autor de la investigación, Jordi Piñero, la hipótesis de construcción de consorcios microbianos cooperativos más estables, centrados en un grupo básico de especies resilientes, se perfila como una vía a explorar para el diseño de ecosistemas artificiales o aplicaciones biotecnológicas.

El trabajo plantea así un cambio de paradigma respecto al papel de las relaciones positivas y cooperativas en la configuración y el sostenimiento de ecosistemas complejos, como los microbiomas o las comunidades vegetales, de acuerdo con los resultados publicados en PNAS y difundidos por el IBE.