Tres desaparecidos y decenas de miles de personas sin electricidad por incendios forestales en Australia

La región australiana de Victoria enfrenta uno de los escenarios de incendio más extremos en años, con más de 300.000 hectáreas devastadas, alerta máxima decretada y autoridades advirtiendo a la población que permanezca atenta ante el peligro inminente

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La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, señaló que el humo y el calor han complicado significativamente el trabajo de los servicios de emergencia, sumado a que tres bomberos han resultado heridos durante las operaciones para controlar los incendios. Esta situación, sumada a la declaración de estado de desastre y la advertencia de que "el riesgo aún no ha desaparecido", refleja la gravedad del escenario que enfrenta la región, donde las autoridades han elevado la alerta a su máximo nivel y han llamado a la población a extremar la precaución ante un peligro que permanece latente. Según publicaron autoridades y replicaron medios locales, además de la emergencia humana y ambiental, los incendios han provocado interrupciones en el suministro eléctrico que afectan a unas 30.000 viviendas y comercios, mientras el número de personas desaparecidas asciende a tres en Longwood.

Con base en lo reportado por la prensa local y fuentes oficiales, más de 30 incendios forestales permanecen activos en el estado de Victoria, devastando una superficie superior a las 300.000 hectáreas. Tras la última reunión del Centro de Control Estatal, la primera ministra Allen hizo un llamado público y detalló que actualmente existen 10 grandes frentes de incendio que suponen una amenaza directa, junto a otras 20 áreas incendiadas que están bajo estricta vigilancia.

El impacto de estos siniestros también se refleja en la suspensión del suministro eléctrico a decenas de miles de hogares y empresas, dejando a casi 30.000 puntos sin acceso a electricidad, según informó el medio local y confirmaron las autoridades. Esta interrupción afecta tanto a zonas urbanas como rurales, complicando no solo la vida diaria de los residentes, sino también las tareas de los equipos de emergencias.

Durante las últimas horas, las autoridades de Victoria emitieron 16 alertas de emergencia en total, abarcando municipios y regiones como Walwa, Longwood, Wonnangatta y Ravenswood, entre otros. Cada una de estas advertencias responde a situaciones de alto riesgo para la población en áreas directamente amenazadas o potencialmente comprometidas por los frentes de fuego activos.

La situación se agravó después de que el comisionado de gestión de emergencias de Victoria, Tim Wiebusch, anunció el incremento del grado de peligrosidad de los incendios a nivel “catastrófico”, el máximo en la escala de amenaza definida por los estándares australianos. Según informó la prensa local, este ajuste en la alerta implica que las condiciones son extremadamente peligrosas y que la capacidad de los recursos humanos y materiales para controlar completamente los focos activos resulta superada por la magnitud del evento.

En este contexto, la primera ministra Allan anunció que se mantiene la prohibición total de encender fuego en Victoria, una medida que busca evitar la aparición de nuevos focos. El cuerpo de Bomberos (CFA, por sus siglas en inglés) confirmó a través de sus canales oficiales que la amenaza sigue presente y las condiciones se mantienen impredecibles. A través de un comunicado difundido en redes, la CFA subrayó que “las condiciones siguen siendo peligrosas e impredecibles. Se prevé un alto riesgo de incendios en todo Victoria, por lo que se mantiene la prohibición total de hacer fuego”.

La ola de calor que tensiona a Victoria se desplaza hacia Nueva Gales del Sur, donde se han identificado hasta 46 focos activos, lo que llevó a la extensión de la prohibición total de incendio a esa región, informó el medio local. Este fenómeno climático potencia la proliferación de los incendios, dificulta el trabajo de los equipos de emergencia y genera una situación de alerta en los estados vecinos.

Ante la magnitud de la emergencia, las autoridades han instado a toda la población a cumplir rigurosamente con las instrucciones de los servicios de emergencia. “Sigan las advertencias y consejos; no regresen a sus hogares a menos que sea seguro hacerlo”, enfatizó la primera ministra durante su comparecencia. Además, hizo especial hincapié en la necesidad de actuar con rapidez y responsabilidad ante las órdenes de evacuación o resguardo.

El daño ambiental provocado por los incendios supera las 300.000 hectáreas devastadas, afectando significativamente a zonas agrícolas, forestales y ecosistemas naturales que forman parte de la economía y la biodiversidad del estado. Según consignó el medio local, el alcance de la catástrofe también preocupa a las autoridades federales ante la posibilidad de que las llamas continúen expandiéndose o reactivándose en distintas áreas bajo condiciones meteorológicas adversas.

El riesgo actual, catalogado como uno de los más serios de los últimos años para Victoria, trasladó la atención de los servicios de emergencia y las fuerzas estatales a una situación de respuesta permanente, concentrando recursos en la protección de vidas humanas y bienes, además del seguimiento de los focos de incendio que continúan bajo observación estricta.

Por último, las autoridades recordaron a la población la importancia de permanecer informados a través de los canales oficiales y evitar circular o desplazarse a zonas en riesgo sin autorización. El compromiso de seguimiento y cumplimiento de los protocolos se presenta como la herramienta más efectiva para superar el episodio actual, según detallaron voceros oficiales y medios locales.