El Gobierno sirio describe la operación en Alepo como "de alcance limitado" y sin discriminación étnica

Fuentes oficiales de Damasco sostienen que los operativos en zonas controladas por fuerzas kurdas no buscan alterar la demografía ni afectar a minorías, mientras continúan los choques y denuncias de abusos por parte de ambos bandos en Alepo

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El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria anunció que comenzarán inspecciones en las zonas afectadas de Alepo para retirar artefactos explosivos y preparar el regreso a la normalidad en la vida civil, en coordinación con organizaciones humanitarias. Según informó Europa Press, este anuncio se produce en medio de un clima de acusaciones cruzadas, enfrentamientos armados y denuncias por parte de ambos bandos.

De acuerdo con Europa Press, las autoridades de Damasco declararon que la operación en curso en barrios kurdos de Alepo, como Ashrafié y especialmente Seij Maqsud, tiene un alcance limitado y está dirigida únicamente a restablecer el orden público y proteger a la población civil. Enfatizaron que no representan una campaña militar de gran escala ni buscan alterar la composición demográfica o intervenir contra grupos específicos por motivos étnicos o religiosos. El Ministerio aseguró: “Es una operación de alcance limitado y específica, restringida en alcance y objetivos”, añadiendo que su desarrollo responde a la transparencia y el estado de derecho del país.

Los enfrentamientos persisten en dos de los principales barrios bajo control kurdo-árabe, con combates que involucran a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y la “policía” kurda Asayish. Estas agrupaciones ejercen su mandato en la región autónoma del noreste de Siria y, según Europa Press, su integración en las estructuras nacionales de seguridad fracasó tras múltiples intentos. El Ministerio de Exteriores de Siria señala que las Unidades de Protección Popular (YPG), consideradas el núcleo central de las FDS, habrían incurrido en reiteradas violaciones a los acuerdos de seguridad establecidos junto al Gobierno en abril de 2025, lo que habría conducido al deterioro de las relaciones y a la escalada de violencia actual.

Las autoridades de la región autónoma del noreste y la estructura política de las FDS, por otro lado, acusan a Damasco de no haber avanzado en sus reclamos para la creación de un modelo federal en Siria ni haber hecho esfuerzos para satisfacer tales demandas. Europa Press consignó que el Ministerio de Exteriores sirio respondió que su intervención “no implica ningún cambio demográfico ni se dirige contra ningún grupo de población por motivos étnicos o religiosos”, y sostiene que únicamente buscan actuar frente a “grupos armados específicos que operan al margen de cualquier marco de seguridad acordado”.

El Gobierno de Siria también remarcó en declaraciones recogidas por Europa Press que la comunidad kurda es considerada “parte integral de la comunidad nacional” y que sus operaciones priorizan la protección de los civiles. Para ello, afirmaron que implementaron puntos de respuesta avanzada y habilitaron corredores humanitarios junto a organizaciones internacionales y locales.

A pesar de los pronunciamientos oficiales, portavoces de las FDS informaron al medio que los enfrentamientos en Seij Maqsud persistían y negaron que los anuncios militares sobre el cese de operaciones correspondieran con la realidad. Uno de los militares comunicó que las fuerzas leales a Damasco bombardearon un hospital local con pacientes en su interior. Además, el portavoz Farad Shami denunció la ejecución de una combatiente kurda por parte de las tropas sirias, describiendo que “su cuerpo sin vida fue arrojado desde un segundo piso en un acto salvaje que expone su completo desprecio por la humanidad y las leyes de la guerra”.

Según publicó Europa Press, el Ministerio de Exteriores sirio mantiene que la acción militar no busca confrontar a los habitantes por cuestiones identitarias, sino limitarse exclusivamente a desarticular agrupaciones armadas fuera de control estatal. Desde su perspectiva, estas acciones pretenden resolver la inseguridad resultante de acuerdos de seguridad previamente incumplidos por las fuerzas del noreste.

En el transcurso de los próximos días, autoridades sirias anticipan la realización de inspecciones y la remoción sistemática de explosivos remanentes, lo que supondrá un primer paso para la restauración de las rutinas civiles en las áreas perjudicadas. Conforme se desarrollen estas operaciones, organizaciones humanitarias colaborarán en el acceso de la población civil a zonas seguras y la reanudación progresiva de servicios básicos.

Los sucesos en Alepo reflejan la persistencia de tensiones entre los actores políticos y militares del conflicto sirio, mientras se multiplican los reportes de excesos y acciones violentas por parte de ambos lados. Europa Press reportó que la comunidad internacional y organismos humanitarios desplazados en el área continúan monitoreando la situación para evaluar los riesgos a la población civil.