El Ejército de Sudán lanza una gran contraofensiva en las regiones de Darfur y Kordofán

Comunicados militares informan sobre ataques masivos con apoyo aéreo y terrestre contra enclaves de fuerzas paramilitares en el oeste y suroeste, con intensos combates que han dejado cientos de muertos y elevados daños materiales según fuentes oficiales

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El Ejército sudanés ha enfocado sus recientes operaciones en el aeropuerto de Nyala como una estrategia para interrumpir las capacidades logísticas y debilitamiento de sus adversarios, con el objetivo explícito de afectar las líneas de suministro de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). De acuerdo con los comunicados emitidos por el propio Ejército y reportados por el medio, estas acciones forman parte de una campaña militar que, desde hace una semana, involucra el despliegue de unidades tanto aéreas como terrestres en las regiones de Darfur y Kordofán. Según informó la fuente, el saldo provisorio de las nuevas hostilidades incluye la muerte de cientos de integrantes de las RSF, además de la destrucción de más de 240 vehículos de combate paramilitares.

El medio detalló que la contraofensiva lanzada por las Fuerzas Armadas de Sudán comenzó el viernes pasado y se concentra en enclaves estratégicos bajo control paramilitar en el oeste y suroeste del país. Esta serie de bombardeos aéreos y ataques terrestres, tal como confirmaron fuentes militares oficiales, no solo tiene como blanco posiciones de las RSF en Darfur, sino que también incluye rutas de suministro que comunican con Libia, uno de los principales corredores logísticos para los paramilitares en la zona desde el inicio del conflicto en 2023. Según el comunicado militar citado en la publicación, estas maniobras “han despejado amplias zonas de ambas regiones”.

Las Fuerzas de Apoyo Rápido, por su parte, han optado por limitar su respuesta comunicacional y no han abordado en profundidad la magnitud de la ofensiva sobre sus posiciones. No obstante, han sostenido públicamente, a través de su canal de Telegram, que han logrado derribar un avión no tripulado Akinci de procedencia turca en las inmediaciones de Nyala, capital del estado de Darfur del Sur, cuando “intentaba atacar a civiles inocentes como parte de una serie de ataques llevados a cabo por las Fuerzas Armadas Sudanesas”. Ante estas afirmaciones, el Ejército sudanés respondió confirmando que el objetivo de sus acciones ha incluido el aeropuerto de la ciudad, punto neurálgico para controlar o limitar las capacidades de reacción y abastecimiento del bando rival.

El conflicto armado entre el Ejército de Sudán y las RSF, que se prolonga desde 2023, ha generado una crisis humanitaria y de seguridad en amplios sectores del país, especialmente en Darfur, una región que, según publicó el medio, permanece bajo control casi total de los paramilitares. El inicio de esta escalada de violencia ha dejado al país devastado tras mil días de enfrentamientos, comprometiendo infraestructuras clave y afectando la vida de la población civil. La batalla por Kordofán, identificada en los reportes como el actual epicentro del conflicto, ha sumado tensión y ha ampliado la extensión y el impacto de las hostilidades.

Información aportada por fuentes oficiales y recogida por el medio subraya que el Ejército sudanés mantiene la presión en el terreno a través de operativos coordinados que incluyen bombardeos sobre depósitos de armas y rutas logísticas, además de incursiones directas sobre vehículos y concentraciones enemigas. Voceros militares sostienen que el objetivo de estas acciones radica en debilitar de manera significativa el aparato militar de las RSF y recuperar el control territorial en zonas consideradas estratégicas para el desenlace del conflicto.

La interacción entre ambos bandos, caracterizada por la afirmación de bajas importantes y la destrucción de recursos bélicos por parte de las Fuerzas Armadas, junto con la reivindicación, por parte de las RSF, del derribo de equipos no tripulados, evidencia una escalada tecnológica y táctica en el enfrentamiento. La situación en Nyala figura como ejemplo de la disputa por infraestructuras críticas, tanto para el abastecimiento y movimiento de tropas como para el control efectivo del territorio circundante.

Según consignó el medio, las hostilidades recientes marcan un nuevo capítulo en una guerra cuya duración y consecuencias han arrastrado a Sudán hacia un escenario de prolongada inestabilidad política y social. A medida que las operaciones militares continúan, la incertidumbre afecta tanto a la población civil atrapada en áreas de combates como a la posibilidad de negociaciones que puedan establecer una pausa en la violencia. El conflicto ha derivado en el deterioro de servicios esenciales, la destrucción de bienes materiales y un incremento de víctimas directas e indirectas del enfrentamiento, mientras los actores involucrados mantienen sus posiciones en medio del despliegue de nuevas tácticas y recursos militares.