Page, sobre Venezuela: "Ni Maduro ni Trump. No estamos ante un nuevo orden mundial, es un desorden monumental"

El presidente de Castilla-La Mancha critica la política internacional de Washington y el régimen de Caracas, advierte sobre el peligro de la inestabilidad global y llama a la unión para proteger los intereses económicos regionales ante la incertidumbre actual

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Al abordar la situación internacional, Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha, afirmó que el panorama actual no corresponde a un nuevo orden, sino a lo que denominó un “desorden monumental”, estructurado de forma arbitraria por figuras como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según informó el medio de comunicación, durante un acto celebrado en Villanueva de Alcardete para inaugurar una depuradora, García-Page compartió sus reflexiones acerca de la incertidumbre global y el impacto que esto puede tener sobre los intereses económicos de su región.

De acuerdo con las declaraciones recogidas por el medio, el mandatario autonómico manifestó un rechazo explícito tanto hacia la gestión de Donald Trump en Estados Unidos como la de Nicolás Maduro en Venezuela, desmarcándose de ambos liderazgos. García-Page calificó al contexto internacional actual como un escenario donde las decisiones se toman según los caprichos de líderes cuyas intenciones considera poco claras. En el caso del presidente estadounidense, expresó su inquietud por la actuación militar de Estados Unidos, elogiando su poderío militar pero cuestionando su función como herramienta de lo que definió como "el capitalismo más salvaje". Señaló que se emplea esa fuerza para apropiarse de recursos ajenos, como el petróleo, y acusó al gobierno estadounidense de practicar la “rapiña mundial”. Según reportó el medio, García-Page subrayó el mensaje que, a su juicio, lanza Washington: "aquí el dueño soy yo".

En paralelo, el dirigente regional también fue contundente respecto al régimen venezolano. Tal como detalló la publicación, García-Page no mostró ninguna lamentación por la posible salida del poder de Nicolás Maduro, a quien caracterizó como “vomitivo”, calificando de indecente que una cuarta parte de la ciudadanía venezolana haya tenido que abandonar el país debido, según sus palabras, a la opresión y la dictadura imperantes. El presidente autonómico repasó las consecuencias de este éxodo, remarcando la gravedad de que tantas personas se hayan visto forzadas a emigrar para escapar de la represión política y económica.

Durante su intervención, García-Page razonó que los líderes regionales deben resistirse a la idea de que el mundo pueda tener dueños, reiterando su posición de independencia frente a los poderes de Washington y Caracas. El medio destacó su postura de rechazo a cualquier tipo de hegemonía internacional, resaltando su compromiso con la autonomía y los intereses propios de Castilla-La Mancha. “Nosotros no tenemos dueños, por tanto, ni uno ni otro”, expresó, señalando su malestar por iniciar el año bajo estas circunstancias.

Ante la volatilidad política y económica actual, el presidente de Castilla-La Mancha auguró un periodo de incertidumbre marcado por la imprevisibilidad de las acciones de Donald Trump, quien, según García-Page, podría generar consecuencias globales a través de sus publicaciones en redes sociales. Según la información del medio, advirtió sobre los riesgos que conlleva depender de decisiones unilaterales desde Estados Unidos, especialmente en lo relativo a la imposición de aranceles.

En ese sentido, García-Page realizó un llamado a la unidad regional para afrontar los desafíos que puedan derivarse de nuevas decisiones comerciales de la administración estadounidense. Alertó sobre el impacto potencial en el sector primario y en la actividad comercial de Castilla-La Mancha, instando a los actores sociales y económicos a prepararse ante la posibilidad de futuras restricciones arancelarias que perjudiquen el comercio internacional de la región. De acuerdo con el medio, la intervención del presidente castellanomanchego se centró en la importancia de proteger los intereses propios frente a un entorno internacional definido por la inestabilidad y la incertidumbre.