Francia votará en contra del acuerdo con Mercosur ante el "rechazo unánime" que suscita en el Parlamento

El Ejecutivo galo ha confirmado su postura negativa hacia el pacto entre la Unión Europea y varios socios sudamericanos, argumentando preocupaciones sobre la protección agrícola, la soberanía alimentaria y la falta de consenso político tras los recientes debates parlamentarios

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El análisis económico que realizó el Gobierno francés sobre el tratado comercial entre la Unión Europea y el Mercosur señala que el impacto previsto en el PIB de la UE para 2040 sería del 0,05%. Esta previsión ha llevado a las autoridades a calificar como “injustificado” exponer al sector primario europeo a riesgos que, según argumentan, podrían afectar a un área considerada esencial para la soberanía alimentaria. Sobre esa base, el Ejecutivo francés anunció que votará en contra de la adopción del acuerdo entre la Unión Europea y el bloque sudamericano, decisión basada en el rechazo prácticamente total manifestado por la clase política en los debates recientes tanto en la Asamblea Nacional como en el Senado. El Palacio del Elíseo confirmó esta postura, de acuerdo con lo informado por Europa Press.

En el comunicado divulgado, el Gobierno de Francia expresó que mantiene una posición favorable hacia el libre comercio en términos generales, pero puntualizó que este tratado en específico responde a un mandato de negociación que data de 1999 y que ha sufrido numerosos aplazamientos desde entonces, según publicó Europa Press. Las autoridades francesas resaltaron que, a pesar de los avances incluidos en el texto, el tratado no cuenta con el respaldo suficiente ni en el Parlamento francés ni en otros sectores políticos del país, lo que ha determinado la decisión de rechazarlo en la votación que tendrá lugar el viernes.

El medio Europa Press detalló que entre los argumentos destacados por el Ejecutivo galo figura la preocupación por la posible desprotección del sector agrícola ante una apertura comercial con países sudamericanos donde los costos de producción y los estándares regulatorios podrían diferir de los establecidos en la UE. El Gobierno francés señaló que la Comisión Europea ha incorporado en el acuerdo cláusulas de salvaguardia que permitirían a cualquier Estado miembro o a representantes del sector agrícola solicitar la activación de mecanismos si se detecta una distorsión en los precios del mercado europeo. Aun así, las autoridades galas consideran insuficientes estas garantías, sosteniendo que la protección del modelo agrícola europeo es una prioridad que no puede quedar relegada.

París también ha hecho hincapié, según Europa Press, en aspectos relacionados con los estándares recíprocos de producción. Francia subrayó que el acuerdo incluye compromisos relacionados con la salud pública, el bienestar animal, la protección ambiental y la aplicación de controles sanitarios y fitosanitarios para los productos provenientes de países extracomunitarios. Asimismo, el Gobierno francés mencionó la existencia de fondos adicionales asignados a la Política Agraria Común (PAC) a partir del año 2028, recursos que buscan reforzar la sostenibilidad y competitividad de los agricultores europeos ante desafíos futuros derivados del comercio internacional.

A pesar de la inclusión de estos elementos en las negociaciones, el Ejecutivo enfatizó que la oposición política al acuerdo se ha expresado de forma unánime durante los recientes debates en la Asamblea Nacional y el Senado. La comunicación oficial, recogida por Europa Press, sintetizó la postura del Gobierno: “A pesar de estos avances innegables, hay que señalar que el acuerdo ha sido rechazado unánimemente por la clase política, como demuestran claramente los recientes debates en la Asamblea Nacional y el Senado. En este contexto, Francia votará en contra de la firma del acuerdo”.

La votación que se realizará este viernes requiere de una mayoría cualificada en el Consejo Europeo, parámetro que estipula un mínimo de 15 países miembros que representen al menos el 65% de la población total de la Unión Europea, según reportó Europa Press. El proceso se llevará a cabo a nivel de embajadores de la UE, en una sesión a puerta cerrada, donde se determinará si hay consenso suficiente para avanzar con el pacto. Francia no será el único Estado miembro en expresar su desacuerdo: según consignó Europa Press, Hungría, Polonia e Irlanda también han manifestado su intención de oponerse al texto. Sin embargo, aún queda por definirse la postura final de Italia, cuyo eventual respaldo sería decisivo para lograr la aprobación.

Europa Press relató que el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur fue concluido formalmente hace más de un año, pero sigue pendiente de ratificación porque aún falta que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reciba el mandato necesario por parte de los países miembros para firmarlo de manera oficial. Un intento previo de obtener ese respaldo en diciembre fracasó después de que tanto Francia como Italia votaran en contra. La próxima discusión y votación pretende zanjar el asunto, aunque todo dependerá de la postura que adopten los gobiernos europeos en las próximas horas.

De este modo, la decisión del Gobierno francés se inserta tanto en tensiones nacionales, relacionadas con el peso político del sector agrícola y su influencia en el debate parlamentario, como en la dinámica europea de negociaciones, donde la necesidad de alcanzar una mayoría cualificada introduce un elemento de incertidumbre sobre el futuro inmediato del acuerdo con el Mercosur. Europa Press puntualizó que, a pesar de las reservas manifestadas por varios países, el respaldo de Italia sería el factor que podría inclinar la balanza y permitir la ratificación del pacto comercial.