
“He empezado 2026 sin felicitar a nadie porque es muy pesado lo de las felicitaciones y, bueno, mejorando el tema de la espalda. Bueno, poco a poco, pero una infección articular es muy grave, macho. He tenido muy mala suerte, muy mala suerte. Pero bueno, ya vamos bien, ya estoy operativo, ya vamos para adelante”, declaró Cayetano Martínez de Irujo al abandonar la entrega de los Premios de Periodismo Internacional de ‘El Mundo’, celebrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid y presidida por la Reina Letizia. Según reportó Europa Press, el aristócrata reapareció en público tras varios meses apartado de la vida social y profesional debido a complicaciones médicas que siguieron a su boda con Bárbara Mirjan en octubre. Martínez de Irujo indicó que ha retomado sus actividades tras superar una grave infección articular que siguió a una intervención quirúrgica de espalda realizada en septiembre, quebrando así el silencio en torno a su ausencia en citas familiares recientes como la celebración de Nochebuena en el Palacio de Liria.
Tal como publicó Europa Press, los últimos meses presentaron un desafío considerable para Cayetano Martínez de Irujo, quien después de formalizar su unión con Bárbara Mirjan el 4 de octubre en Sevilla, enfrentó una situación crítica de salud. La intervención quirúrgica para tratar una lesión en la espalda le ocasionó una infección articular severa, lo que llevó al aristócrata a anular su luna de miel y a enfrentar intensos dolores, al punto de considerar, según sus propias palabras, “tirar la toalla porque no podía más”. Este episodio de salud también implicó que Martínez de Irujo no pudiera organizar la tradicional misa funeral en memoria de su madre, la duquesa de Alba, que suele oficiar cada 20 de noviembre en la iglesia del Cristo de los Gitanos en Sevilla.
Durante el proceso de recuperación, que se extendió varios meses, el conde de Salvatierra optó por mantenerse alejado del foco público, según detalló Europa Press. Su meta era regresar a la rutina lo antes posible. En este contexto de restablecimiento, la ausencia de Martínez de Irujo en la reunión familiar de Nochebuena en el Palacio de Liria generó múltiples especulaciones. Este año, el duque de Alba, Carlos Fitz-James Stuart, había invitado por primera vez en varios años a su hermano Cayetano y a Bárbara Mirjan a formar parte de la cena, lo que amplificó el impacto de su inasistencia.
Martínez de Irujo explicó las razones de esta decisión de forma directa: “Después de once años yo creo que para mí esa puerta ya está cerrada”. Según consignó Europa Press, el aristócrata relató que pasó las Navidades junto a su esposa de manera tranquila y afirmó sentirse cómodo con la distancia respecto a ciertos lazos familiares. Esta declaración sugiere que las relaciones en el seno de la familia Alba, y en particular con el actual duque de Alba, presentan una circunstancia de distanciamiento no solo por motivos médicos, sino también emocionales.
En lo que respecta a su estado actual de salud, el jinete expresó ante los medios que paulatinamente recupera la normalidad y que comienza a cumplir nuevamente con compromisos profesionales y sociales. “Ya estoy operativo, ya vamos para adelante”, reiteró tras su comparecencia en el acto de Madrid, según publicaron los medios presentes.
Por otro lado, Martínez de Irujo rechazó con vehemencia versiones sobre la supuesta aparición de un cuadro de Renoir en un anticuario de Nueva York que, según rumores, habría pertenecido a la duquesa de Alba y que el actual duque habría regalado a su hijo Fernando Fitz-James Stuart como presente nupcial. Al respecto, manifestó: “Pues que están diciendo tantas tonterías que es absolutamente insólito la ignorancia osada que tiene cierto periodismo en este país”. Europa Press reportó que el conde de Salvatierra descartó así la veracidad de tales informaciones, cuestionando la difusión de rumores sobre el patrimonio artístico de la familia.
La reaparición pública de Cayetano Martínez de Irujo marca el inicio de un nuevo periodo en su vida personal y profesional. Tras varios meses de convalecencia, el aristócrata retoma su agenda y establece su postura en cuanto a los vínculos familiares y a la gestión de los rumores relacionados con el legado de la Casa de Alba. Según relató Europa Press, su testimonio deja constancia tanto de las dificultades atravesadas en el terreno de la salud como de su decisión respecto a su participación en los eventos familiares más emblemáticos.