El presidente surcoreano pide a Xi Jinping "mediar" para lograr la paz en la península de Corea

Tras un encuentro en Pekín, Lee Jae Myung solicitó a Beijing desempeñar el papel de intermediario en la crisis con Pyongyang, destacando la falta de diálogo entre ambos países y la urgencia de avanzar hacia la reconciliación

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Lee Jae Myung resaltó que la totalidad de los canales de comunicación entre Corea del Sur y Corea del Norte se encuentran interrumpidos, agravando un ambiente de desconfianza y hostilidad. En este contexto, el presidente surcoreano planteó la necesidad de avanzar hacia la reconciliación en la península coreana y solicitó de manera formal la intervención de China como mediador en la crisis abierta con Pyongyang. El medio español informó que Lee dirigió este pedido a su homólogo chino, Xi Jinping, durante una visita oficial a Pekín.

Según reportó la agencia Yonhap y recogió la prensa internacional, el mandatario surcoreano expuso que la península se mantiene técnicamente en guerra debido a la ausencia de un tratado de paz tras el armisticio de 1953, lo que perpetúa las tensiones históricas y la incertidumbre en la región. Lee expresó: "Hay algo que quiero pedir a la parte china. Quiero que China desempeñe un papel de mediador en los asuntos de la península de Corea, incluida la cuestión nuclear de Corea del Norte", declaración realizada poco después de su encuentro con Xi en la capital china.

El presidente surcoreano argumentó que la falta de confianza entre las dos Coreas ha provocado la paralización de cualquier vía de diálogo. En sus declaraciones, recogidas por Yonhap y citadas por medios internacionales, Lee recalcó que, a pesar de los esfuerzos de Seúl por promover un acercamiento, la situación en la península sigue marcada por actitudes hostiles. Por ello, insistió ante Xi Jinping en la importancia de una intervención china para facilitar un proceso de reconciliación y reducir la tensión en la región que comparten.

Durante la reunión oficial, desarrollada el lunes en Pekín según detalló Yonhap, Lee propuso a Xi la búsqueda de estrategias conjuntas para restablecer el diálogo y defender la paz. El presidente de Corea del Sur identificó el programa nuclear norcoreano como uno de los principales desafíos y apuntó que solo la cooperación internacional podría ofrecer alternativas para la estabilidad en el noreste de Asia. Bajo esta visión, Lee declaró que él y su administración estaban dispuestos a trabajar de manera conjunta con China en la identificación de vías alternativas para alcanzar un acuerdo pacífico.

En el marco de sus declaraciones, Lee también destacó el potencial de este proceso para fortalecer las relaciones bilaterales entre Corea del Sur y China. Expresó que un esfuerzo conjunto en favor de la paz podría abrir el camino para una "restauración completa de las relaciones con China", según consignó Yonhap. El mandatario enfatizó la prolongada historia compartida entre ambos países, marcada tanto por la cooperación como por los sufrimientos comunes, especialmente durante el periodo del colonialismo japonés, y aludió al valor histórico de los lazos amistosos mantenidos a lo largo de los siglos.

La petición surcoreana se enmarca en un contexto de renovadas pruebas balísticas por parte de Corea del Norte y en medio de la ausencia de cualquier tipo de diálogo formal con Seúl. Tal como puntualizó Yonhap, Lee reiteró la disposición surcoreana a buscar interlocución y soluciones pacíficas, aunque reconoció que los canales convencionales resultan inoperantes en la actualidad. El presidente consideró que China, por sus vínculos tanto con Pyongyang como con Seúl, podría desempeñar un papel central en la desbloqueo de la actual situación y en la promoción de un acercamiento que favorezca la estabilidad regional.

El propósito declarado por Lee Jae Myung es que este primer paso contribuya a desescalar la tensión existente y, a la vez, siente las bases para un proceso duradero de reconciliación, cooperación y entendimiento en toda la península. La iniciativa, presentada en el contexto de su reciente visita a Pekín, refleja la estrategia surcoreana de integrar a los actores clave del entorno geopolítico regional para afrontar los riesgos derivados del estancamiento diplomático con Corea del Norte y la persistencia de amenazas, como el desarrollo de armamento balístico y nuclear.