El Ejército israelí mata a dos "terroristas" de Hezbolá en su ataque a Jirbet Salem, en el sur de Líbano

Las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que dos integrantes de una organización armada chií murieron en una operación en Jirbet Salem, y el presidente de Líbano condenó las acciones militares y advirtió sobre su impacto en el alto el fuego

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Uno de los dos fallecidos en el ataque a Jirbet Salem desempeñaba funciones de ingeniería dentro de la organización armada chií y dirigía tareas de reconstrucción de infraestructuras militares, de acuerdo con la información divulgada por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La operación tuvo lugar el martes en el sur del Líbano, en una zona donde se ha registrado una escalada de violencia durante los últimos meses. Según informó el medio NNA y confirmó el Ejército israelí a través de un mensaje por Telegram, los dos integrantes de Hezbolá murieron después de participar en labores de reconstrucción vinculadas a su organización.

El cuerpo militar israelí describió a las víctimas como “terroristas” y señaló que la actuación de ambos constituía “una flagrante violación de los acuerdos entre Israel y Líbano”. Según publicó NNA y detalló el propio comunicado de las FDI, en el ataque se dirigió contra objetivos asociados con la renovación de infraestructura militar en la región fronteriza. Israel alegó, como en ocasiones previas, que estos trabajos de reconstrucción representan un desafío directo a los compromisos derivados de los acuerdos alcanzados anteriormente entre los dos países.

Este episodio generó una respuesta del presidente libanés Joseph Aoun, quien condenó los bombardeos israelíes efectuados el mismo martes en distintas localidades del sur y este del Líbano. De acuerdo con declaraciones recogidas por NNA y reportadas también por las FDI, el mandatario libanés acusó a Israel de intentar “frustrar” los pasos orientados a resolver el conflicto y cesar la violencia a lo largo de la frontera sur. Aoun subrayó que los ataques alimentan interrogantes respecto a los motivos detrás de su lanzamiento justo antes de la reunión prevista el miércoles del mecanismo de supervisión del alto el fuego, la cual tiene como objetivo evaluar el cumplimiento y proponer medidas para reforzar la estabilidad en ese sector.

El presidente Aoun remarcó, según consignó NNA, que la agenda de este encuentro giraría en torno a la consolidación de la seguridad y la implementación de acciones concretas destinadas a salvaguardar el cese de hostilidades vigente desde noviembre de 2024. Ese acuerdo, implementado tras trece meses de enfrentamientos persistentes originados luego de los ataques ocurridos el 7 de octubre de 2023, supuso un freno significativo al intercambio de fuego entre las partes, aunque no condujo al cese absoluto de la actividad militar en la franja limítrofe.

Según publicó NNA y confirmaron las FDI, desde que se estableció el alto el fuego en noviembre, Hezbolá no ha llevado a cabo ofensivas sobre territorio libanés. No obstante, el Ejército israelí ha continuado impulsando decenas de bombardeos argumentando que sus operaciones responden a acciones de Hezbolá que exceden los términos del acuerdo vigente y ponen en peligro la estabilidad regional. La sucesión de ataques y respuestas ha mantenido altos los niveles de incertidumbre política y militar en el sur del Líbano.

La muerte de los dos integrantes de Hezbolá en Jirbet Salem se inscribe en una serie de acciones militares reportadas por ambas partes desde la solución temporal alcanzada en noviembre. El Ejército israelí detalló que uno de los fallecidos encabezaba esfuerzos clave en la restauración de capacidades militares del grupo chií, justificando por tanto la intervención bajo el argumento de proteger la seguridad israelí y garantizar una aplicación estricta de los pactos bilaterales.

La tensión a lo largo de la frontera sur del Líbano, según reportó NNA, ha expuesto la fragilidad del alto el fuego y las dificultades en la implementación efectiva de los mecanismos de verificación y control. Las posiciones encontradas de los gobiernos involucrados, además de los continuos señalamientos cruzados respecto a la violación de los acuerdos, han complicado los intentos internacionales y locales por instaurar una paz duradera en la región. Como detalló NNA, cualquier alteración unilateral en el statu quo vigente, como la ocurrida en Jirbet Salem, puede desencadenar reacciones en cadena que obstaculizan el avance del diálogo y el cese estable de la violencia.

El episodio destaca en la agenda regional, en un momento en el que los esfuerzos internacionales buscan consolidar la seguridad y la estabilidad en el sur del Líbano, frente a la amenaza persistente de una reactivación de enfrentamientos que supere el marco del acuerdo alcanzado tras los ataques de octubre de 2023. Según la información facilitada por las FDI y la agencia NNA, la situación en Jirbet Salem confirma el carácter volátil de la frontera y la vulnerabilidad de los mecanismos de prevención de incidentes armados.