EEUU incauta un nuevo buque vinculado a Venezuela en aguas internacionales en el Caribe

Funcionarios de Estados Unidos informaron la captura de un segundo petrolero en el mar Caribe, bajo sospecha de actividades ilícitas, realizando la operación en colaboración con el Pentágono y la Guardia Costera tras una operación similar en el Atlántico Norte

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El Mando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) informó que durante el amanecer una operación coordinada entre el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional logró detener sin incidentes un buque cisterna conocido como M/T Sophia, identificado como parte de la “flota oscura” y que navegaba sin bandera. El petrolero interceptado se encontraba en aguas internacionales del mar Caribe y, de acuerdo con el comunicado emitido por el SOUTHCOM a través de sus canales oficiales, la Guardia Costera de Estados Unidos escolta la embarcación hacia territorio estadounidense, donde culminará su destino.

Según consignó SOUTHCOM, este operativo se produce tras la captura en la misma jornada de otro petrolero, en ese caso con bandera rusa, que fue interceptado en el Atlántico Norte bajo acusaciones de violar las sanciones estadounidenses. El medio detalló que el segundo buque, interceptado en aguas cercanas al Caribe, también está vinculado a Venezuela y participaba presuntamente en actividades ilícitas relacionadas con la evasión del régimen de sanciones impuesto por Washington.

El medio explicó que la embarcación detenida en el Caribe pertenece a la denominada “flota oscura” o “flota fantasma”, términos empleados para referirse a naves dedicadas a la elusión de sanciones internacionales, en ocasiones empleando cambios de bandera, registro y documentación para ocultar sus movimientos y propiedad. Según destacó el SOUTHCOM en su declaración pública, el M/T Sophia no portaba bandera y estaba sancionado, elementos que refuerzan las sospechas sobre la naturaleza de sus operaciones.

Horas antes de la operación en el Caribe, las autoridades estadounidenses confirmaron la interceptación en el Atlántico Norte de un petrolero con pabellón ruso, conocido anteriormente como 'Bella 1' y rebautizado 'Marinera' tras modificar su registro y bandera. El medio sostuvo que la nave rusa fue acusada de integrar la red que emplea Moscú para sortear las restricciones sobre el sector energético, una política que incrementó el escrutinio sobre los flujos de petróleo entre Rusia, Venezuela y otros destinos sancionados. Durante un intento previo de abordaje por parte de Estados Unidos, la embarcación fue escoltada y defendida por medios navales rusos, lo que derivó en un incremento de la tensión entre ambos países.

El SOUTHCOM aclaró que ambas acciones buscan robustecer el cumplimiento de las restricciones internacionales sobre el comercio de crudo, en especial el proveniente de Venezuela, sujeto a un embargo estadounidense. El medio reportó que estas operaciones se sitúan en un contexto de vigilancia ampliada y cooperación interinstitucional entre el Pentágono, el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera.

El comunicado difundido por el SOUTHCOM en la red social X subrayó la colaboración de distintas agencias federales y remarcó que la interceptación se realizó sin contratiempos ni enfrentamientos, en cumplimiento de la legislación internacional y las sanciones vigentes. Las autoridades estadounidenses intensifican así sus acciones para controlar el flujo de hidrocarburos sancionados y responder a las tácticas evasivas que involucran el uso de flotas sin bandera y modificaciones de registro.

Según expuso el medio, el reciente episodio que implicó al petrolero con bandera rusa profundizó las diferencias diplomáticas y estratégicas entre Washington y Moscú. La captura de la embarcación rusa se habría producido cuando navegaba rumbo a puertos venezolanos, tomándose como una vulneración directa al embargo sobre el crudo venezolano. Los intentos de escolta militar rusa tras el abordaje estadounidense refuerzan la tensión geopolítica existente en la región y el interés de ambas naciones por controlar sus rutas energéticas.

El caso del M/T Sophia evidencia un patrón en el que buques vinculados a Venezuela y Moscú adoptan estrategias como la omisión de bandera o el cambio de nombre y registro, con el objetivo de operar en áreas internacionales y sortear restricciones. La intensificación de las acciones navales estadounidenses en el Caribe y el Atlántico Norte da muestra, según recoge el medio, de una mayor presión para restringir los ingresos petroleros de los países sancionados y obstaculizar los mecanismos de comercio alternativo que utilizan operadores internacionales.

El medio destacó, además, que las operaciones recientes forman parte del despliegue más amplio por parte de las fuerzas estadounidenses en la lucha contra el tráfico ilícito de hidrocarburos, el contrabando y la financiación de actividades irregulares vinculadas al sector energético de gobiernos sancionados. Las fuerzas del SOUTHCOM, el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera sostienen la vigilancia sobre las embarcaciones sospechosas y coordinan la aplicación de medidas de interdicción cuando detectan movimientos irregulares o intentos de eludir los controles.

Finalmente, el medio advirtió que la evolución de estos operativos podría influir en la dinámica internacional de sanciones y en las relaciones bilaterales entre países clave como Venezuela, Rusia y Estados Unidos, con el posible impacto en el transporte energético global, las rutas navieras y la seguridad de las embarcaciones que cruzan aguas internacionales en el Caribe y el Atlántico Norte.