Alejandra Rubio y Carlo Costanzia evitan el reencuentro con Carmen Borrego en la casa de Terelu Campos el día de Reyes

La distancia entre miembros de la familia Campos vuelve a ponerse de manifiesto tras evitarse Alejandra, Carlo y Carmen durante una celebración, mientras la prensa capta gestos tensos y un silencio que profundiza las especulaciones sobre su vínculo

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Tras la celebración del Día de Reyes en el domicilio de Terelu Campos, la secuencia de llegadas y salidas dejó entrever una dinámica familiar marcada por la distancia. Tal como informó el medio, la salida casi simultánea de Alejandra Rubio y Carlo Costanzia del domicilio, solo un par de minutos antes de la llegada de Carmen Borrego, amplificó las conjeturas sobre el vínculo real entre los miembros de la familia Campos. Las cámaras presentes captaron tanto la prisa de Alejandra y Carlo por abandonar el lugar, acompañados por el pequeño Carlo Jr., como la llegada de Carmen junto a su esposo José Carlos Bernal, marcada por la ausencia de palabras y gestos hacia la prensa.

Según publicó la plataforma, a pesar de las declaraciones públicas de Alejandra Rubio y Carmen Borrego, quienes frecuentemente aseguran que no existe problema alguno entre ellas, la cronología de los hechos y las imágenes recogidas en la reunión familiar contrastaron con esas afirmaciones. Los hechos ocurrieron tras una comida organizada por Carmen Borrego en un restaurante cercano a Madrid, donde compartió la jornada con sus hijos, Carmen Rosa y José María Almoguera, este último acompañado por su pareja María 'la jerezana'. El encuentro fue presentado como una muestra de unión familiar poco antes de que Carmen iniciara su participación en el programa “GH Dúo 4”.

El desarrollo posterior de la jornada incluyó el traslado de Carmen Borrego y José Carlos Bernal a la vivienda de Terelu Campos, donde aguardaba el tradicional roscón de Reyes y el intercambio de obsequios. En paralelo, la presencia de Alejandra Rubio, su pareja Carlo Costanzia y el hijo de ambos, Carlo Jr., se diluyó en apenas minutos antes de la llegada de la tía, según detalló el medio. La decisión de marcharse justo en esos instantes evitó el reencuentro entre Alejandra y Carmen, hecho que, como puntualizó la prensa, resultó notorio por su oportuna sincronización.

El medio consignó que ni Alejandra Rubio ni Carlo Costanzia optaron por hacer comentarios a la prensa, haciendo caso omiso a las preguntas mientras abandonaban la vivienda de Terelu por la puerta del garaje. La actitud reservada de ambos se repitió en el caso de Carmen Borrego. Su entrada, con una expresión seria y sin pronunciar palabra alguna, fue igualmente registrada por los reporteros, lo que acentuó la percepción de frialdad y distancia.

Según las imágenes difundidas, este episodio de la familia Campos añade elementos a una narrativa de distanciamiento que, a pesar de las negaciones en público durante su participación como colaboradoras en el programa ‘Vamos a ver’, no consigue disipar los rumores. De acuerdo con lo publicado, tanto los gestos como la coordinación en eludir el encuentro refuerzan las especulaciones sobre la verdadera naturaleza del vínculo entre Carmen y su sobrina Alejandra.

Las señales de tensión entre ambas se hicieron especialmente visibles alrededor de las festividades navideñas, periodo en el que se esperaba una mayor cohesión en la familia. La aparición conjunta de Carmen Borrego y Alejandra Rubio en platós de televisión contrasta con este episodio en la intimidad, donde la voluntad de evitarse pareció prevalecer incluso ante la atención mediática. El medio señaló que la situación ha profundizado las especulaciones en torno al estado actual de la relación y sobre cómo los recientes acontecimientos pueden influir en próximas reuniones familiares.

Este episodio se inscribe en una serie de episodios recientes que han alimentado la atención mediática en torno al entorno Campos, uno de los más seguidos en el ámbito del entretenimiento español. Aunque tanto Carmen Borrego como Alejandra Rubio insisten en la inexistencia de disputas, las imágenes recogidas y la falta de declaraciones públicas no contribuyeron a atenuar las dudas planteadas tras los gestos observados durante la celebración del Día de Reyes.