La primera ministra de Dinamarca prevé el final de la OTAN si EEUU ataca Groenlandia

Mette Frederiksen advierte que cualquier incursión estadounidense en Groenlandia supondría el colapso del sistema de defensa europeo, pide respeto a las fronteras y rechaza amenazas, mientras Trump insiste en sus intereses estratégicos sobre la isla

Guardar

Frederiksen subrayó que los habitantes de Groenlandia no comparten el deseo de formar parte de Estados Unidos y expresó que la expectativa de Dinamarca es que todos los Estados, incluidos sus socios, respeten las fronteras internacionales vigentes. La mandataria danesa afirmó que Copenhague no cederá ante presiones ni aceptará que la integridad territorial de la isla quede en entredicho. Esta declaración se produjo en un contexto de tensiones crecientes después de las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que reiteró el interés de su gobierno en incorporar Groenlandia al territorio estadounidense, aduciendo razones de seguridad nacional. Según publicó el medio TV2 y con base en la información reunida por diferentes agencias, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, advirtió el lunes sobre las consecuencias que tendría una posible incursión militar estadounidense en Groenlandia: el colapso tanto de la OTAN como del sistema de defensa europeo vigente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Frederiksen recalcó que un ataque de Estados Unidos contra Groenlandia, un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca, significaría la caída del mecanismo de seguridad en Europa construido después de 1945 y el final de la Alianza Atlántica. Según detalló TV2 en declaraciones recogidas a la jefa de gobierno danesa, existe preocupación ante la posibilidad de que un país miembro de la OTAN pueda atacar a otro socio de la alianza, lo que pondría fin al marco de cooperación y seguridad colectivo establecido hasta ahora.

De acuerdo con TV2, Frederiksen afirmó: “Hago todo lo posible para que esto no se produzca. Creo en la democracia y en las normas internacionales, y también que no se pueden cambiar las fronteras así como así”. La mandataria enfatizó que su gobierno no permitirá una agravación de la situación por parte de Washington y pidió que cesen las amenazas contra Dinamarca y Groenlandia. Además, remarcó que “no toleraremos una situación en la que Groenlandia se vea amenazada de esta manera”.

El medio TV2 consignó que Frederiksen valoró la gravedad de las afirmaciones del presidente Trump, considerando que deben tomarse al pie de la letra cuando declara su intención de hacerse con Groenlandia. No obstante, subrayó que la respuesta de Copenhague es firme: “No vamos a aceptar esta situación” y, en referencia a la presión estadounidense, mencionó que Groenlandia mantiene una identidad propia y no quiere anexionarse a otra nación. La mandataria puntualizó que “quieren ser groenlandeses, no estadounidenses”.

Por su parte, Donald Trump indicó durante declaraciones recientes que el interés estadounidense en Groenlandia responde a motivos estratégicos. El mandatario sostuvo que la isla sería esencial para la seguridad nacional de Estados Unidos y sostuvo que “la Unión Europea necesita que la tengamos, y lo saben”. Estas palabras recogidas por TV2 reflejan la insistencia del presidente estadounidense en convertir a Groenlandia en parte del territorio de su país.

Ante estas declaraciones, tanto las autoridades danesas como las groenlandesas solicitaron el fin de las amenazas norteamericanas. Según informó TV2, Copenhague recordó los lazos de cooperación histórica que mantienen con Washington como aliados dentro de la OTAN y enmarcó la posición de la isla ártica, reiterando que “Groenlandia no está en venta”. Estos mensajes buscan subrayar el rechazo frontal ante cualquier intento unilateral de modificar la soberanía de la isla.

El contexto actual refleja la intensificación de una controversia diplomática internacional en la que el respeto a las fronteras y el reconocimiento de las normas internacionales están en el centro del debate, según detalló TV2. Las posiciones entre las partes permanecen enfrentadas, con una defensa de la autonomía política de Groenlandia por parte de Dinamarca y la insistencia estadounidense en la importancia estratégica del territorio.