El presidente ordena "capturar" a los responsables del último ataque y pide "unidad" ante el terrorismo

Al menos treinta personas han muerto y decenas han sido tomadas como rehenes tras un asalto sangriento en un mercado de Níger, mientras fuerzas de seguridad reciben órdenes directas de llevar ante la justicia a los atacantes

Guardar

Un comunicado oficial transmitido por el asesor de Información y Estrategia del presidente de Nigeria informó que algunos de los secuestrados durante el ataque en el mercado de Kasuwan Daji serían estudiantes de una escuela católica que habían sido previamente raptados en un asalto anterior contra su centro educativo, y que recientemente habían sido liberados. Según publicó The Premium Times, este hecho pone de relieve la vulnerabilidad persistente de comunidades atacadas por bandas armadas y grupos criminales, quienes han intensificado sus acciones violentas, trasladando a los secuestrados al Parque Nacional Kainji, zona utilizada como refugio por estas organizaciones.

De acuerdo con las informaciones recabadas por The Premium Times, el presidente de Nigeria, Bola Tinubu, ordenó al Ejército, la Policía y otras agencias de seguridad “capturar” a los responsables de la masacre registrada durante el fin de semana en el estado de Níger, en el oeste del país, donde murieron más de treinta personas y se registró una numerosa cantidad de secuestrados. Tinubu solicitó, además, la “unidad” de la sociedad ante la amenaza persistente del terrorismo, y pidió actuar frente a los “recientes asesinatos” perpetrados por individuos identificados como “terroristas, sospechosos de huir de Sokoto y Zamfara” tras una operación militar estadounidense realizada en la víspera de Navidad contra objetivos del Estado Islámico en Nigeria.

El portavoz de la Diócesis de Kontagora, Stephe Kabirat, confirmó al citado diario el secuestro de los estudiantes y señaló que un clérigo logró escapar durante el asalto. Testimonios de residentes recogidos por The Premium Times detallaron que los atacantes, tras cometer el secuestro, llevaron a sus rehenes al Parque Nacional Kainji, una extensa área donde diversas bandas instalan bases temporales.

En el comunicado difundido por el equipo del mandatario nigeriano y publicado por The Premium Times, se destacó que la instrucción de Bola Tinubu fue “llevar rápidamente ante la justicia” a los responsables de la matanza en Kasuwan Daji. El presidente insistió en la necesidad de rescatar a todos los capturados y subrayó que cualquiera que facilite, respalde o brinde apoyo a los autores del ataque también será perseguido y enfrentará responsabilidad penal. “Estos terroristas han puesto a prueba la determinación de nuestro país y de su gente. Por lo tanto, deben afrontar todas las consecuencias de sus actos criminales”, declaró Tinubu.

Durante su intervención, Tinubu recalcó la importancia de una respuesta unificada, afirmando: “Estos tiempos reclaman nuestra humanidad. Debemos unirnos como un solo pueblo y hacer frente a estos monstruos al unísono”. Además, el presidente enfatizó la necesidad de restituir la seguridad y devolver la paz a las comunidades afectadas, afirmando que la unidad es una condición indispensable para negar todo refugio a los atacantes.

The Premium Times informó que la dinámica de inseguridad ha tendido a agravarse durante los últimos años en diversas regiones de Nigeria. Si bien históricamente la violencia se había concentrado en el noreste por la presencia de Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental (ISWA), organizaciones criminales y bandas armadas han ampliado su radio de acción a otras zonas del centro y occidente del país. Estas agrupaciones recurren de forma sistemática al uso de la violencia extrema, el secuestro y los ataques indiscriminados contra espacios públicos y comunidades rurales.

El ataque contra el mercado de Kasuwan Daji representa uno de los episodios más recientes de una serie de acciones violentas que afectan a la población civil. Entre las víctimas se encuentran comerciantes, residentes locales y personas de paso que se encontraban en el lugar durante el asalto. Las fuerzas de seguridad enfrentan el desafío de localizar a los grupos armados, quienes frecuentemente se desplazan por áreas boscosas o parques nacionales.

Según consignó The Premium Times, tras la ofensiva aérea estadounidense contra objetivos del Estado Islámico en la víspera de Navidad, numerosos miembros de estos grupos huyeron de Sokoto y Zamfara, lo que generó nuevos ciclos de violencia en zonas menos expuestas hasta entonces. El gobierno de Nigeria sostiene que estos movimientos han incrementado el riesgo de incursiones en comunidades no habituadas a estos niveles de inseguridad.

El comunicado presidencial incluyó la exhortación a las autoridades para intensificar las operaciones de rescate y el compromiso de no permitir impunidad ante los actos cometidos. El llamado a la población nigeriana subraya la importancia de formar un frente común para rechazar la presencia y las acciones de estos grupos, según reportó The Premium Times.

Las autoridades locales iniciaron investigaciones para identificar a los responsables directos del ataque y refuerzan la presencia de fuerzas de seguridad en mercados y otros centros de reunión en el estado de Níger. A la vez, organizaciones religiosas y comunitarias mantienen comunicaciones con las autoridades para colaborar en la identificación de las víctimas y la localización de los secuestrados.

Los testimonios recabados por The Premium Times también dan cuenta de las difíciles condiciones de las familias afectadas, muchas de las cuales denuncian la falta de garantías para regresar a sus hogares o continuar con sus actividades cotidianas. El uso de áreas protegidas como bases para grupos armados representa un problema adicional para la ubicación de los rehenes y la planificación de operaciones de rescate.

El desarrollo de las investigaciones y las acciones posteriores de las fuerzas del Estado determinarán la capacidad de respuesta ante esta nueva oleada de violencia, en un contexto donde la criminalidad y el terrorismo presentan desafíos persistentes y complejos para la seguridad nacional y la estabilidad de las comunidades del oeste de Nigeria.