El Ejército anuncia el derribo de drones lanzados por las RSF contra la principal presa de Sudán

Soldados informan sobre la interceptación de aeronaves no tripuladas cerca de infraestructuras clave en el norte de Sudán, mientras el país sigue sumido en una crisis humanitaria agravada por enfrentamientos entre fuerzas militares y grupos armados paramilitares

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La 19ª División de Infantería del Ejército de Sudán detalló a través de un comunicado su respuesta ante el lanzamiento de varios drones por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) dirigidos a objetivos estratégicos en el norte del país. Según publicó el Ejército en sus canales oficiales y recogió la prensa internacional, los sistemas de defensa aérea interceptaron y derribaron todas las aeronaves no tripuladas que se dirigían a la presa de Merowe —la principal infraestructura hidráulica nacional—, la base aérea local y una edificación militar cercana. En el mismo pronunciamiento, la institución castrense aseguró que no se registraron ni víctimas ni daños materiales en ninguno de los incidentes.

El medio que reportó sobre el comunicado militar indicó que el Ejército reafirmó su postura de mantenerse alerta ante posibles amenazas futuras en la región Norte. “No permitiremos que ninguna parte desestabilice la seguridad y la estabilidad del estado Norte y seguiremos vigilantes y preparados para hacer frente a cualquier amenaza", expresó la entidad castrense, según consignó la prensa regional. Este episodio ocurre en el marco de la guerra civil iniciada en abril de 2023 por el desacuerdo sobre la integración de las RSF —grupo paramilitar que fue clave en la seguridad interna tras el derrocamiento de Omar Hasán al Bashir en 2019— en la estructura formal de las Fuerzas Armadas sudanesas.

La rivalidad entre el Ejército y las RSF escaló a un conflicto armado tras el intento de transición política que se desarrollaba en Sudán. Esta transición, abierta después del fin del régimen de Bashir, ya había mostrado señales de fragilidad tras el golpe que depuso al primer ministro Abdalá Hamdok en 2021. Tal como informó la fuente original, el enfrentamiento ha contado con la participación indirecta de actores exteriores, lo que ha agudizado la complejidad de la situación en el país y fomentado un estado de guerra persistente y de alto costo humano.

El medio añadió que la confrontación armada ha agravado la emergencia humanitaria en Sudán. Actualmente, el conflicto ha provocado millones de desplazamientos internos y ha forzado a numerosos ciudadanos a buscar refugio fuera de las fronteras nacionales. El colapso de infraestructuras vitales y las limitaciones para brindar atención han sido escenarios repetidos en numerosas zonas, limitando el acceso a agua potable, electricidad y servicios médicos para una población que enfrenta brotes de enfermedades y condiciones de vida precarias.

Los ataques con drones como los denunciados por el Ejército han puesto en riesgo infraestructuras críticas, en particular la presa de Merowe, fundamental para el suministro de agua y energía del país. De acuerdo con la información difundida por los medios locales, la amenaza dirigida contra esta presa se enmarca en una serie de intentos por controlar o debilitar puntos clave de la infraestructura estratégica nacional. La protección de instalaciones de este tipo se ha convertido en una prioridad para las fuerzas de seguridad, dada su importancia para el funcionamiento básico de la sociedad sudanesa y para la asistencia a cientos de miles de personas afectadas por el conflicto.

Según detalló la fuente, la alarma internacional por la situación en Sudán ha ido en aumento debido a la persistencia de la violencia y a la extensión del sufrimiento humanitario. Organismos de ayuda han destacado la urgencia de restaurar la seguridad y preservar las infraestructuras básicas para evitar una catástrofe aún mayor, que podría agravarse ante la imposibilidad de distribuir ayuda y de restablecer los servicios esenciales. El conflicto no solo ha desplazado a millones, sino que ha complicado los esfuerzos de asistencia y mitigación de daños, ubicando a Sudán entre las crisis más severas a nivel mundial según el análisis de varios medios internacionales.

En este contexto, el Ejército de Sudán busca proyectar una imagen de capacidad de reacción y control ante nuevos desafíos. El despliegue de sistemas antiaéreos y la información difundida sobre la neutralización de drones forman parte de la estrategia estatal para asegurar a la población y disuadir nuevos ataques. Mientras la guerra interna continúa, el país enfrenta dificultades crecientes para sostener su aparato administrativo y sus redes de servicios públicos, situación que prolonga el impacto de la emergencia y mantiene la incertidumbre sobre la evolución futura del conflicto.