Al menos 15 muertos desde el inicio de las protestas en Irán

Organizaciones de derechos humanos denuncian un creciente número de arrestos y uso de la fuerza durante las recientes manifestaciones, centradas en la crisis económica y energética de Irán, mientras la tensión y las presiones internacionales agravan la represión en las calles

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En las calles de varias ciudades iraníes, universidades y centros urbanos se han reportado huelgas “limitadas” y actos de protesta estudiantil, acompañados por una fuerte respuesta de las fuerzas de seguridad. Según consignó HRANA, asociación dedicada a la defensa de los derechos humanos, durante la primera semana de manifestaciones registradas en al menos 174 puntos distribuidos en 60 ciudades de 25 provincias, se ha producido la detención de 582 personas y la muerte de al menos 15 manifestantes. El motivo central de estas movilizaciones, tal como detalló HRANA, es el deterioro de la economía nacional y una crisis energética que ha elevado la preocupación entre millones de ciudadanos iraníes.

De acuerdo con información difundida por HRANA, las protestas surgieron en un contexto de marcado descenso del poder adquisitivo de las familias. Estas expresiones incluyen marchas en las vías públicas y cierres parciales de actividades en centros educativos, mientras la policía y otras fuerzas han implementado controles de multitudes y un entorno de seguridad más estricto en las urbes críticas. El grupo Iran Human Rights, con sede en Noruega, ratificó la continuidad de las movilizaciones hasta el octavo día desde su inicio, dando cuenta de la persistencia del descontento pese a la represión.

El medio HRANA puntualizó que las respuestas del aparato estatal han implicado un empleo recurrente de la fuerza y la detención de cientos de personas. Además, la organización de derechos humanos kurda Hengaw cifró en 17 los fallecidos, ligeramente por encima de las cifras reportadas por otras agrupaciones, reflejando la dificultad de obtener datos exactos en medio del clima de represión. Tanto HRANA como Hengaw coinciden en señalar la magnitud de la represión y el coste humano de la respuesta gubernamental.

Las causas de las movilizaciones, según HRANA, se sitúan en el agravamiento de la situación económica —caracterizada por una inflación sostenida y recortes energéticos— que afecta a sectores amplios de la sociedad iraní. La presión internacional también ha intensificado el ambiente de conflictividad. Estados Unidos y sus sanciones, acompañadas de acusaciones y acciones en torno al programa nuclear iraní, mantienen una presión constante sobre el gobierno de Teherán. El medio reportó que en junio se produjeron bombardeos en el país, cuya autoría se vinculó a Israel y Estados Unidos, con un saldo de cerca de mil víctimas mortales, de acuerdo a las fuentes citadas en los informes.

La persistencia de las movilizaciones sugiere, tal como señaló Iran Human Rights, que el malestar social no se limita a incidentes aislados y responde a problemáticas estructurales que se han profundizado debido a las sanciones y obstáculos internacionales. El impacto directo sobre la vida cotidiana de los iraníes, con una capacidad de consumo en retroceso, ha sido un detonante fundamental para la salida a las calles tanto de ciudadanos como de estudiantes universitarios.

En respuesta, las fuerzas de seguridad han endurecido los procedimientos de control y aumentado la vigilancia en sectores estratégicos. HRANA sostuvo que estas medidas han incluido arrestos masivos y una intensificación del patrullaje en zonas tradicionalmente conflictivas, como parte de una estrategia dirigida a disuadir nuevas concentraciones y manifestaciones espontáneas. A pesar de estos esfuerzos represivos, organizaciones de derechos humanos, como Iran Human Rights y Hengaw, continuaron denunciando violaciones al derecho a la protesta y subrayaron la gravedad de los hechos recientes.

La cobertura del conflicto por parte de entidades internacionales y locales coincide en destacar la dimensión nacional de las protestas, con un alcance que ha rebasado sectores tradicionalmente movilizados y ha implicado a ciudades y provincias de todo el país. HRANA sintetizó que “en los siete últimos días se han registrado protestas en al menos 174 lugares de 60 ciudades de 25 provincias”, reflejando la amplitud geográfica y social del fenómeno.

La situación en Irán, según detalló HRANA y confirmaron tanto Iran Human Rights como la organización Hengaw, se desarrolla en medio de presiones externas e internas que han confluido en un aumento de la tensión y la respuesta estatal. Los balances de víctimas y arrestos siguen aumentando, mientras las organizaciones defensoras de derechos humanos reclaman el cese inmediato del uso de la fuerza contra manifestantes y un cambio de rumbo en la gestión de las demandas sociales y económicas de la población.